jueves, 20 de febrero de 2014

El poder y la gloria, de Graham Greene


El poder y la gloria, de Graham Greene
                                                            
Miguel Ángel Moreno Cazalilla

Preliminares

         Graham Greene comenzó a publicar en 1925, pero no alcanzó su máximo desarrollo en la novela hasta 1940, finalizada ya la I Guerra Mundial, con la difusión, por toda Europa, de su novela El poder y la gloria1.

         El éxito posterior de esta novela se debe a que había surgido un sentimiento de aniquilación en todo el mundo después de 1945 y a  que tras la explosión de violencia, masacre y exterminio de los últimos años, se produce en el hombre un desequilibrio espiritual y un desencanto vital.

         Graham Greene es testigo de una angustiada época. Convertido al catolicismo en 1927, percibe que en el mundo flota una presencia nefasta: el Pecado, que golpea constantemente al hombre y hace imposible que éste alcance la felicidad. El mundo aparece sombrío, corrupto, injusto, cruel, lacerante; es el Mal el que causa el abuso de poder y la violencia desmedida, el crimen gratuito y la cobardía...

         A través de esta visión negativa, donde habita el Mal, Graham Greene nos conduce a la  búsqueda de la verdad. Y en esa búsqueda sobreviene la Gracia. En medio de tanta desolación, soledad y angustia, sobrepasando el dolor y superada la náusea y la nada, surge la Gracia, y la Esperanza y el Poder de Dios que busca al hombre.

         Dios, a través de su silencio, de su presencia silenciosa, de su aparente muerte, manifiesta todo su poder y su gloria. Es la Gracia que llega al encuentro del hombre. En El poder y la gloria descubrimos una novela que tiene distintos planos, donde el autor nos lleva a lo más profundo de su intención. Y así, el lector, según su sensibilidad o la formación cultural, entenderá una simple novela policiaca o una gran novela de problemática religiosa.

         Esta historia de Graham Greene, como todas las contadas por él, es aparentemente profana y mundana. Leída superficialmente, vemos que un hombre del que desconocemos su nombre y al que se alude con el sobrenombre de Páter Whisky, es perseguido por la policía, acusado de traición; en su huida Graham Greene nos presenta, a través de una técnica cinematográfica, en un ritmo vertiginoso, una sucesión de escenas y ambientes claustrofóbicos en un México húmedo y caluroso. El protagonista pierde tres oportunidades para cruzar la frontera y salvarse, es hecho prisionero, ajusticiado y fusilado. Es la corriente del río la que nos lleva al final de la novela y nos da a conocer a los distintos personajes que pueblan esta historia. Pero leyendo en lo profundo, como el poeta que es capaz de ver  las  piedras que reposan en el fondo del río, descubrimos una realidad que supera la propia historia que, tras el drama que acontece,   y vemos que surge, poderoso, un eco que resuena en cada gesto, palabra o ambiente, y trasciende una presencia  transformadora que habita en el hombre, y que lo conduce, a través de la Gracia, a la esperanza.
El sacerdote fugitivo es perseguido por la policía, pero al mismo tiempo es acosado por la conciencia. Ante la presencia del mal y el pecado,
parece que Dios ha muerto o que guarda silencio o que está ausente
y el mal triunfa con la violencia, la corrupción y la crueldad máximas.

         Será esta conciencia la que impedirá que cruce la frontera y se ponga a salvo, y la que, con efecto de llamada o vocación, salga al encuentro del hombre y ejerza su ministerio sacramental en un mundo despiadado y salvaje: no se embarcará hacia Veracruz y se dirigirá hacia su verdadero destino, hacia su verdadera Cruz, un viacrucis: su muerte, su martirio. Así, de la posible huida en un barco hacia la libertad, se adentrará hacia el interior del Estado, hacia las tierras pantanosas, hacia los bosques tupidos, en busca de su propio martirio -sin saberlo-, como en un camino de cruz que  nos recuerda la vida de Cristo. Y como Él, al cruzarse con la personas, será un soplo de misericordia para ellas, a quienes bautizará, confesará, sanará y con quienes celebrará la Eucaristía.
         Charles Moeller, en el volumen primero de Literatura del siglo XX y Cristianismo, expone:

“Es Dios mismo que, a través de esta caza del hombre, continúa llamándole: su destino se convierte así en una vocación. El cura responde a la llamada haciendo tres actos de caridad perfecta: el primero, cuando para seguir a un niño que le suplica que vaya a administrar a su madre, renuncia a tomar el barco que lo salvaría;  el segundo, cuando cede al mestizo la mula que debía hacer posible su propia huida..., el tercero, el más hermoso de todos, le hace repasar la frontera con el mestizo, quien le hace creer que un gánster moribundo pide los sacramentos.”2


El poder

         Comienza la novela con el acecho de los zopilotes, símbolo del poder político y militar que se cierne sobre el hombre y todo el pueblo, omnipresentes en toda la obra, mostrándonos que el hombre es pura carroña.
         Inmediatamente, conducidos por Míster Tench, dentista, se nos presenta un edificio que antes era iglesia y ahora es Tesorería. Se nos dice que hay un estado de prohibición sobre el alcohol y que el Gobierno tiene un monopolio sobre la cerveza que se vende.
Zopilotes, prohibición, control policial, monopolio gubernamental y falta de libertad conducen al hombre a una angustia existencial expresada como náusea:

“Una horrible sensación le afligió el estómago...”3

“El hombre no tenía ningún diente; por eso no podía hablar claro; él se los había arrancado todos. Le sobrecogió otra náusea. Algo no estaba en regla: lombrices, disentería...”4

         En medio de todo esto, surge un hombre, un forastero, del que no se nos dice que sea sacerdote, sino “una especie de médico o curandero”, “pequeño, con traje oscuro y andrajoso, con barba de tres días”. Es un hombre que busca la libertad en el barco que lo transportará lejos de allí y que lleva consigo una pequeña caja y un libro. Ese hombre parece que es la respuesta a la náusea y sin embargo, con breves líneas, el autor nos adelanta lo que pasará al final de la novela en una admirable prolepsis:

“Este hombre de traje oscuro y hombros caídos le traía el recuerdo penoso de un ataúd; la muerte ya residía en su boca cariada”.5

         Ya desde este primer capítulo, los personajes sienten la ausencia de Dios:

“De todos modos había... Dios”, dice el forastero.  Y cuando el barco  partió hacia Veracruz, sintió que “había sido abandonado”.

         Pese a todo ello, el sacerdote opta por su vocación y sigue al muchacho que ha pedido un médico para su madre enferma. Aquí se adentra en las dificultades de la existencia humana, simbolizadas en la zona pantanosa que atraviesa, llamado por el sufrimiento del otro. Ha elegido. Es una respuesta. Será su viacrucis.

         La figura del teniente, con “las polainas y la funda de la pistola lustrosas” y con una idea de “limpieza”, es la de un hombre con ambición excesiva en una ciudad donde impera la fuerza y la violencia, presentidas en los buitres de alas negras y ásperas que, desde los tejados, acechan con las garras preparadas.
         El jefe de policía es descrito como un hombre fornido, vestido de franela blanca, con sombrero ancho y cinturón-canana y con un enorme revólver.
         Llama la atención que los detenidos son condenados, sin juicio ni defensa alguna, a pagar una multa. Los delitos han sido: emborracharse, alborotar, estropear un cartel electoral o llevar una medalla religiosa.
El gobernador presiona al jefe de policía para que capture y fusile al último sacerdote que queda en todo el Estado, a quien se compara con  James Calver, reclamado por los Estados Unidos por robar en un banco y por homicidio.
         El teniente piensa del ladrón que “al menos es un hombre”, a diferencia del cura. Añade que si tuviese autoridad, daría una batida, desde el norte al sur, casa por casa, cogería rehenes en cada pueblo y fusilaría a las personas por no delatar al sacerdote.

“Habían fusilado a cinco curas; dos o tres habían escapado; el obispo estaba en Ciudad de México a salvo y uno se había sometido al decreto del gobernador sobre el casamiento forzoso de los sacerdotes (testimonio vivo de la flaqueza de su fe)”.(p. 43)

         Como telón de fondo en la novela está la Guerra Cristera en México. La constitución de 1917 legalizó el ataque a la Iglesia y se radicalizó la violencia y el crimen.

         Graham Greene relata cómo “cierto católico renegado, engreído con la política del gobernador , irrumpió una vez en la iglesia (cuando aún había iglesia) y se apoderó de la hostia consagrada, la escupió, la pisoteó, y entonces el pueblo lo cogió y lo ahorcó en el campanario”.

         La Cristiada tuvo su punto culminante entre 1926 y 1929, cuando el  presidente Plutarco Elías Calles promulgó una ley sobre el culto para llevar a la práctica las disposiciones de la Constitución de 1917, conocida como “Ley Calles”. Estas disposiciones6:
–                  Establecían el número de sacerdotes por localidad.
–                  Prohibían la presencia de  sacerdotes extranjeros en el país.
–                  Limitaban el ejercicio de los actos de culto.
–                  Prohibían los seminarios y conventos.

         La milicias de religiosos católicos  resistían la aplicación de una ley injusta, cruel e inhumana orientada a restringir la actuación y participación de la Iglesia Católica en la sociedad y en la nación. La persecución religiosa hizo que obispos, sacerdotes, laicos, hombres, mujeres y niños ofrecieran sus vidas al grito de ¡Viva Cristo Rey! Era la epopeya de los Cristeros, apoyados por mujeres que tomaban a su cargo la sanidad, el abastecimiento y las comunicaciones. No obstante, la guerra fue desigual, porque los cristeros no poseían las armas, que eran compradas por el ejército mexicano a los Estados Unidos. Los cristianos fueron tratados de modo crudelísimo, padecieron sufrimientos y vejaciones bajo una apariencia de legislación.

         Ante esta situación, el Papa Pío XI escribió  tres encíclicas que condenaron la actitud del Gobierno Mexicano. En la Encíclica Iniquis afflictisque  dice:

“...vedendo che il Governo messicano, per il suo odio implacabile contro la religione, ha continuato ad applicare con durezza e violenza anche maggiore gli iniqui suoi editti, perché in realtà il clero e la moltitudine di quei fedeli, sorretti da più abbondante effusione di grazia divina nella paziente loro resistenza, hanno dato tale esemplare spettacolo da meritarsi a buon diritto che Noi, con un solenne documento della Nostra autorità apostolica, lo rileviamo al cospetto di tutto il mondo cattolico. Nel mese scorso, in occasione della beatificazione dei molti Martiri della rivoluzione francese, il Nostro pensiero volava spontaneamente ai cattolici messicani, che, come quelli, si mantengono fermi nel proposito di resistere pazientemente all’arbitrio e alla prepotenza altrui, pur di non separarsi dall’unità della Chiesa e dall’Ubbidienza alla Sede Apostolica”.7

         Y protesta enérgicamente contra el atropello cometido por el gobierno mexicano a la Iglesia católica:
“...trattandosi di fatti notori, contro i quali pubblicamente alzammo la Nostra protesta.”8

         Efectivamente. En la novela, la ciudad entera estaba cambiada, ya que el campo de deportes ocupaba ahora el emplazamiento antiguo de la catedral. Se trataba de generar nuevos recuerdos en la población, de sustituir el elemento religioso por un nuevo orden social, de crear muros que impidiera a la gente creer en un Dios amante y misericordioso; había que casar a los sacerdotes para subyugar a la religión, para dominar a Dios, para desdeñar la Fe.

         Sin embargo, todo esto conduciría  a la experimentación del vacío y a la presencia de un mundo inhumano y gélido. El anciano padre José, de sesenta y dos años, casado y pensionista del Gobierno, había perdido todo el respeto en su hogar, en la ciudad y sentía cómo la chiquillería se mofaba de él cuando, todos a una, le gritaban lo que su mujer le decía:

“- ¡José, ven a la cama!”

         Pese a todo ello, en este segundo capítulo, mientras el poder gubernamental  y militar intenta ahogar la presencia católica en todo el Estado, una madre anónima, en la intimidad de su hogar, empieza a leer a sus dos hijas pequeñas y a su hijo de catorce años una historia, la del joven Juan, humilde y piadoso, que llegará a ser sacerdote mártir y morirá contra el paredón gritando: ¡Viva Cristo Rey!

         En el capítulo tercero, se describe al capitán Fellows, a su mujer Trixy y a la hija de ambos, Coral. Extranjeros en México, viven respetando las leyes mexicanas, pero no son felices, y la única vida que la hija de trece años podía recordar era la del pantano y los buitres. No había otras personas, no había otro paisaje, no había otro modo de vida que el impuesto por el poder del  Gobierno Mexicano, representado en aquel pantano y aquellos buitres. La pequeña Coral esconde al forastero de las garras del teniente y le indica la solución para salvarse: renunciar a la fe. El forastero le responde que no está en su poder renunciar, porque es sacerdote, y siente la vocación de su ministerio sacerdotal. Es a Coral a quien le hace la revelación: “soy sacerdote y tengo una misión, y no tengo en mi poder renunciar a la fe”.

         K. Rahner, en su Curso fundamental de la fe, explica de dónde viene el verdadero poder y el ministerio  de la Iglesia:

“Los ministerios fundamentales de la Iglesia son constitutivos esenciales de ella misma. La Iglesia sólo es ella misma si posee y transmite los encargos que le vienen de Cristo y los poderes que van ligados con aquéllos y que están a su servicio.” 9

         Y será un anciano de la aldea que visita, viviendo en el límite de la existencia, quien lo reconozca, le tome la mano y se la bese, y quien le demande confesión y misa.

         El sacerdote fugitivo cura, sana, confiesa, celebra misa. Y, sin embargo, México, humilla, veja  y fusila a la población.  Es  el poder de Dios frente al poder legislativo.


El silencio de Dios

         “De allí la vida se había retirado por completo”. En ese lugar había intimidad y silencio. El padre José gustaba de pasear por el cementerio porque no había nadie que se burlara de él. Y en ese silencio, una mujer y un anciano  estaban enterrando a una niña de cinco años, víctima de la barbarie del país o de la miseria humana, en la más absoluta de las pobrezas. Cuando vieron al padre José, le pidieron con desesperación una oración final. Abrigaban cierta esperanza, que se desvaneció por la negativa del sacerdote.
Habían perdido a una hija y también habían visto desvanecerse una esperanza:

“La mujer empezó a llorar, en seco, sin lágrimas, con el ruido de un animal cogido en la trampa y que implora ser liberado; el anciano cayó de rodillas con las manos extendidas.
–                  Padre José -dijo ella-, no hay ningún otro...”10

         Se sintió indigno, repugnante, cobarde y fue “como si un coro de ángeles se hubiese retirado en silencio dejando oír las voces de los chiquillos: José, ven a la cama”. Era la conciencia que le espoleaba por un pecado imperdonable. Era la total desesperación.

         El Páter Whisky -así era conocido por su afición a la bebida- “era el único sacerdote que los niños podían recordar. También recibían de él a Dios en la boca. Cuando se hubiese marchado, sería como si Dios, en todo aquel espacio entre el mar y las montañas,  hubiera dejado de existir”.11

         El sacerdote sostenía al mestizo con firmeza en la silla y seguían andando; sus pies sangraban, pero se curtirían pronto. “Un extraño silencio caía sobra la selva y de la tierra se alzaba un velo de niebla. Era como un armisticio, el momento en que cesan los tiros por ambos lados. Podía imaginarse el mundo entero escuchando lo que jamás había oído antes: la paz”12

         Ya en la cárcel, “por todas partes había un silencio extraño, incluso en las otras celdas; parecía que el mundo entero hubiese vuelto la espalda para no verle morir. Volvió a lo largo de la pared hasta el rincón más apartado y se sentó con el frasco entre las rodillas... se hallaba solo...se imaginó los rostros fríos de los santos rechazándole...Se sentía enfermo de miedo, le dolía el estómago y tenía la boca seca por el alcohol. Empezó a levantar la voz, para sí mismo, porque no podía resistir ya el silencio”.13

         En el capítulo cuarto suceden dos hechos importantes:

1.                Una perra abandonada, con una pata herida y el lomo lacerado, en su estado más lamentable, estaba echada sobre un hueso y el sacerdote se  lo arrebata  por la pura hambre, por la mera supervivencia, por un instinto animal. Se identifica aquí al hombre con el animal, invirtiendo los términos: el animal tullido, con hambre y esperanza; el hombre, con hambre y sin dignidad. Hasta tal punto el Mal ha cambiado la faz de la tierra.
2.                La violencia, que se extendía por todo el Estado, provoca una visión horrorosa: un niño de tres años en un charco de sangre, envuelto en dolor y finalmente muerto. Tres balazos contra una criatura indefensa, inocente; el hombre contra el hombre; el hombre eliminando al hombre. Esta es la consecuencia de los disparos entre la policía y el bandido americano. La madre reza y el Páter Whisky se siente pecador e inútil, por sus pecados, para ayudar con sus plegarias a la madre del niño muerto. Pero la madre le sigue, huyendo de las fuerte lluvias y de la tormenta, con el niño muerto a cuestas. El niño muerto es depositado al pie de una cruz por su madre, y abandonado en la tierra, el autor nos lo presenta como un objeto inerte. Es la aniquilación del hombre por el hombre.

         El sacerdote llega a pensar que la vida ya no existía en ninguna parte y pensó también que lo que encontraría sería: nada. Llegó a sentirse solo, abandonado y que la vida humana retrocedía ante él. “Sentía una sed espantosa y se movía por un desierto mapa en blanco, penetrando más y más en la tierra abandonada”. Incluso se encontraba cansado, infinitamente cansado, sin motivos para seguir viviendo, con dolor de cabeza, apoyó las manos en la pared para descansar y esa pared resultó ser la de una iglesia. Había vuelto a la casa del Padre. Y descansó:

“...se sentó en la hierba embebida de lluvia y, apoyando la cabeza contra la blanca pared, se quedó dormido con su propia casa sirviéndole de respaldo”.14

         Graham Greene ha hablado con espanto de su infancia, en Berkhampstead, donde su padre era el director de la escuela. Había una estrecha frontera de hierba entre la escuela y la casa de su padre. Esta frontera es la que acabamos de ver al finalizar este capítulo, en el que termina apoyándose en una iglesia. Es la frontera entre el Pecado y la Gracia, entre el Mal y la casa del Padre; y es precisamente aquí, al finalizar un tormentoso recorrido por el Mal y la violencia, causantes de la muerte, del hambre, del pecado que habita en el hombre, exhausto y al límite de sus posibilidades, llega a la casa del Padre, a la Iglesia, y descansa.
Dios, a través de su silencio, de su aparente muerte, sale al encuentro del hombre. El mundo está habitado por Dios.

Karl Rahner escribe al respecto:

“...tal espacio divino del amor interhumano aparece como posibilidad y promesa de la victoria de este amor en la Iglesia -especialmente en la Cena-, por eso el cristiano puede aguantar con serenidad, consuelo y valentía en Jesucristo el fracaso aparente, el desengaño y la transitoriedad de todo amor sin el cual no puede vivir. En el amor que se nos comunica en Cristo, se nos ha prometido también la victoria definitiva del amor interhumano, una victoria que se nos ha dado ya en esperanza y está presente en la Iglesia.”15 

 

El sacramento

         El capítulo primero de la 2ª parte es un capítulo eucarístico, preparatorio de lo que acontecerá finalmente, indicador del camino de sufrimiento que emprenderá el sacerdote, en donde se plantearán las similitudes entre el protagonista y Jesucristo.

         Después de haber aclarado a una niña que era sacerdote y que no estaba en su mano el renegar de la fe, el protagonista, al igual que Jesucristo, que entró en Jerusalén montado en una burra, se adentrará en su propia Jerusalén -la selva y los pantanos- sobre una mula. Serán sufrimientos, padecimientos y dificultades en todo el Estado. Tras lavarse la cara en un charco de agua, se dirige a su casa, con los suyos. Se sabe un hombre impuro, un páter-whisky, un mal sacerdote, pecador, que no merece la fuente de Gracia. Sin embargo, es consciente de que es un mal cura que pone a Dios en la boda de los hombres.
         Los suyos le dirán que se vaya al norte, rechazándolo y ninguno se adelantará para besarle la mano. Pasará entre los suyos como un mendigo.
El “no se trata de lo que vosotros queráis o de lo que yo quiera” que el sacerdote les responde nos recuerda al “no se haga mi voluntad, sino la tuya” del evangelio.
El sacerdote lleva ocho años huyendo y la policía lo busca como al peor de los criminales; comienza la Eucaristía en su pueblo, con su gente. “¡Cómo he deseado celebrar la Pascua con vosotros!”, dirá Jesucristo a sus apóstoles.
         Después de afirmar que “el cielo está aquí” en la tierra, comienza la eucaristía (celebración de la Pasión y Muerte de Jesucristo), rezan el credo, continúa con el canon de la Misa, el memento por los vivos, la consagración,  el Cuerpo y la Sangre de Cristo..., la policía se va acercando  y  el sacerdote, a toda prisa, se puso la Hostia en la boca, bebió el vino para evitar profanación. Un gallo canta, llamando a la conversión...
         La policía llega con todo el poder de que es posible: a caballo, con fusiles, gritando,  con autoridad, un disparo,... Empieza la agonía. Aunque no será prendido en esta ocasión, el protagonista sabe cuál será su final.

         El sacerdote se arrepiente, en un monólogo interior: “...por mis pecados, me pesan y pido perdón por todos mis pecados”.

         Al despedirse de  su hija, Brígida, nacida del pecado, el sacerdote tiene una inmensa compasión por ella; abandonada y sin protección, rodeada de violencia, buscó desesperadamente salvarla. Rogó:


“¡Oh, Dios”. Dadme cualquier clase de muerte, sin contrición, en estado de culpa, pero salvad al menos  a esta criatura”.16

         En estas palabras está comprendido todo el amor de que es capaz de dar un hombre y en esta niña está simbolizada la salvación de la humanidad.
         Jesucristo entregará la vida, redimiendo a todo la humanidad; el sacerdote entregará la vida por su hija; por el mestizo, que lo traicionará, como Judas; por el gánster, al que se acercará para administrar los sacramentos. Y en todos estos rostros verá el rostro de Dios. La vida es un sacramento y el sacerdote ha mostrado en este capítulo lo más esencial de su vocación, de su ministerio sacerdotal, nos ha mostrado la importancia del sacramento. Dios ha actuado.

         K. Rahner  expone:

“el hombre está capacitado por la esperanza y está obligado a una esperanza firme, pues la gracia de Dios que le llega en el sacramento ya ha superado misteriosamente en él la posibilidad de un no a la misma. .. El sacramento es la acción del Dios libre en los hombres.”17


El pecado y la Gracia

         El cura realizará actos salvadores inconscientemente y creerá, no obstante, que se condenará; aceptará su muerte pidiendo confesión por su orgullo, por su cesión al alcoholismo, por su caída en el pecado con una campesina, que le dará una hija desamparada.
El cura es un hombre perseguido por la policía, pero la conciencia será más implacable aún que la propia policía.
         Los pecados del sacerdote son los de cualquier hombre, pero aquí se resaltan más por ser quien es. Ésa es la innovación brillante de Graham Greene. El pecado está presente en el mundo y golpea una y otra vez al hombre, lo que le produce una angustia vital:
–                  Ambición: “No se conformaba con ser toda la vida el cura de una parroquia no muy grande”.18
–                  Orgullo: “Cuando se quedó como único cura en el Estado, su orgullo fue mayor: creía ser un héroe porque transportaba a Dios”.19
–                  Lujuria: “He yacido con mujer; he fornicado; he tenido una hija”.20

         Acosado por la conciencia, buscando ser feliz, el sacerdote hace un examen de conciencia: “Me he emborrachado, no sé cuántas veces; no hay deber que no haya descuidado; he sido culpable de orgullo, he carecido de caridad...” 21
        
         Y esto le lleva a pedir perdón y a decir con humildad:
“...se merecen que cuide de ellos un mártir y no un necio como yo”.22
        
         El gallo ha cantado hasta tres veces (es una invitación a la conversión) y el  protagonista de la novela hace un acto sincero de contrición:

“Oh, Señor, me pesa y pido perdón....crucificado...digno de tus horribles padecimientos”. 23

         No obstante, su vocación es fuerte, pues confiesa al mestizo, quien lo traicionará, como Judas. Un hombre enfermo, inseguro, asustadizo, que llora tras la confesión y al que abraza como al mismo Dios, porque está hecho a imagen de Dios; todos están hechos a imagen. Ésta es la respuesta a la pregunta: “¿Cómo es Dios?”
La vocación del cura es amar, llevar a Dios, orar en silencio.

         Y se siente inútil en sus últimas horas, pensando que no ha hecho nada ante Dios y que se presenta ante Él con las manos vacías. Y una vez más “por todas partes había un silencio extraño”, el silencio de Dios...
....
….
….
          Vista su ejecución final, desde la  ventana del dentista, parece la de un bandido, un perdedor, un hombre derrotado que levanta las brazos y grita; pero a los ojos del lector, ese hombre se revela como un mártir de Cristo, que levanta las manos y muere por Cristo: “Viva Cristo Rey”.

         En el pecador penetra la Gracia y se siente la presencia  cálida de Dios. El cura no ha mostrado a lo largo de la novela ningún gesto negativo hacia los hombres con los que se ha cruzado, ninguna palabra desabrida; es más, se ha mostrado dolorido cuando faltaba el vino para celebrar misa, conmovido ante el sufrimiento.

         K Rahner  escribe:

“ Este hombre cristiano, que experimenta el esfuerzo de la aspiración moral como un dato  ineludible de su propia existencia,... es siempre el que se deja envolver por el amor de Dios y a la vez se conoce como el pecador,.. es el conducido a través de la historia de su existencia...y tiene siempre conciencia de que ha de refugiarse siempre en esta gracia de Dios...ora humildemente y con toda verdad: Perdónanos nuestra culpa.”24

         El modo en como trataba a los hombres -todos imagen y semejanza de Dios- nos hace ver una misericordia infinita, una compasión humana; y en esta compasión y en esta misericordia se ve el reflejo de Dios, el poder y la gloria del sacramento: el perdón sacramental y la transformación en cuerpo y sangre de Cristo.

         Dios se ha entregado en el sacramento por amor a los hombres. Así, cuando  vemos que el sacerdote se angustia ante la imposibilidad de decir misa por la falta de vino, comprendemos que la pasión y el sufrimiento del cura y su postrimero martirio son la pasión  y la muerte de Dios mismo.
Un Dios oculto en un poco de pan y de vino.

         En una época en la que se dice: “Dios ha muerto y el mundo ha sido abandonado por Dios”, Graham Greene proclama con fuerza con su novela, en palabras de Moeller:

“¡No es verdad!¡El mundo está habitado por Dios! ¡Dios no ha fracasado!”25

         Graham Greene ha superado la náusea de Sartre. El hombre ha decidido ser un hombre abierto a la trascendencia, y ha superado la nada para dejarnos un mensaje de esperanza; toda la novela es una existencia de un ser finito, que a través de la debilidad de los sacramentos nos habla del poder y la gloria de Dios allí presente. Toda la novela es la de una existencia de un Dios muerto y resucitado, una bocanada de esperanza.

         La historia del sacerdote y la del novicio Juan han corrido paralelas y han coincidido en el martirio: los dos levantan las manos y gritan “viva Cristo Rey”.
         La novela no termina con la muerte, sino con la vida, con la esperanza en un mundo mejor,  con la llegada de otro sacerdote. Dios no abandona al hombre: sale a su encuentro.

“...la muerte es la única puerta hacia la vida, hacia una vida que realmente  no conoce ocaso y ya no experimenta la muerte como su núcleo más íntimo...En el misterio central de la vida cristiana y eclesiástica -en la cena- anunciamos la muerte del Señor hasta su retorno...sólo si vivimos ...con renuncia a una ideología que absolutiza y diviniza un sector muy determinado de la existencia humana; sólo entonces tenemos la posibilidad de que Dios nos dé aquella esperanza que nos libera realmente.” 26

         Todos los personajes, que de alguna manera u otra se han relacionado con el protagonista, han percibido el rayo de esperanza necesario para cambiar de vida y tomar un nuevo rumbo. Dios no abandona al hombre, sino que se conmueve por él y sale a su encuentro. El hombre responde:

“...el muchacho tenía ya la puerta del todo abierta y posaba sus labios en la mano del sacerdote antes que que éste pudiera siquiera dar su nombre.”27

         En el rito de Comunión de la Misa, el sacerdote dice con las manos extendidas:
“Líbranos, Señor, de todos los males y concédenos la paz en nuestros días...”
         Y el pueblo responde, aclamando:
“Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.”

         Leopoldo Durán, sacerdote y amigo de Graham Greene, tiene un magnífico estudio sobre esta obra que hemos analizado y concluye diciendo:

“En El poder y la gloria, Greene no sólamente describe la lucha de la Iglesia con el mundo, sino también el camino de la victoria: la caridad. El Páter Whisky recorre la región haciendo el bien, como Cristo. Él ya sabe que lo que se requiere en la conducta hacia los demás, puede resumirse en el mandato del amor”.28
 





1GREENE, G., El poder y la gloria, Edhasa, Barcelona, 2001. Esta obra se leyó  y analizó en el Grupo de Literatura de la Parroquia “Nuestra Señora de la Paz”, de Gójar, siendo párroco José Antonio Espejo Zamora. Las reflexiones ante la lectura de la novela, en el mes de enero de 2014, es el germen de este artículo.
2MOELLER, CH., Literatura del siglo XX y Cristianismo, Vol. I, Gredos, Madrid, 1970.
3GREENE, G., op. cit., p.14.
4GREENE, G., op. cit., p.15.
5GREENE, G., op. cit., p.24.
6Información aportada por  Mª Teresa Golzarri.
7PÍO XI. Encíclica Iniquis afflictisque.
8Ibíd.
9RAHNER, K.,Curso fundamental de la fe, Herder, Barcelona, 2007   p. 480.
10GREENE, G., op. cit., p.82.
11GREENE, G., op. cit., p.108
12GREENE, G., op. cit., p.162.
13GREENE, G., op. cit., p.323.
14GREENE, G., op. cit., p. 250.
15RAHNER, K.,Curso fundamental de la fe, Herder, Barcelona, 2007   p. 459-460.
16GREENE, G., op. cit., p.136 .
17RAHNER, K.,Curso fundamental de la fe, Herder, Barcelona, 2007   p. 476.
18GREENE, G., op. cit., p.154 .
19GREENE, G., op. cit., p.154-155 .
20GREENE, G., op. cit., p.322 .
21GREENE, G., op. cit., p.322 .
22GREENE, G., op. cit., p.155 .
23GREENE, G., op. cit., p.325 .
24RAHNER, K.,Curso fundamental de la fe, Herder, Barcelona, 2012   p. 472.
25MOELLER, CH., Literatura del siglo XX y Cristianismo, Vol. I, Gredos, Madrid, 1970.
26RAHNER, K.,Curso fundamental de la fe, Herder, Barcelona, 2012   p. 465-466..
27GREENE, G., op. cit., p.345
28DURÁN, L., Estudio sobre el poder y la gloria, Caralt, Barcelona, 1981.

jueves, 13 de febrero de 2014

Diario de un desesperado


"Hace poco, en Múnich, durante la celebración a bombo y platillo de una de esas fiestas ahora cotidianas, no encontré alojamiento en mi hotel acostumbrado, y hallé provisional cobijo en la ciudad antigua, frente a un colegio  en el durante las vacaciones, se alojaba un grupo itinerante de Juventudes Hitlerianas.
Vi a uno de esos chiquillos, que acababa de soltar la mochila, dando una vuelta por el aula desierta; observé el modo en que su mirada se posaba sobre el crucifijo colgado sobre la cátedra del profesor, ese rostro joven y aún tierno que de pronto se desfiguraba de ira, arrancaba de la pared el símbolo al que están consagradas las catedrales alemanas y las vibrantes columnatas de la Pasión según san Mateo y lo tiraba por la ventana a la calle...
               <<¡Quédate ahí, perro judío!>> exclamó."



Autor: Friedrich Reck.
Título: Diario de un desesperado.
Editorial: minúscula (Barcelona).























miércoles, 29 de enero de 2014

Luis Cencillo: el último GRAN INTELECTUAL

 ENTRE LUIS CENCILLO Y SAVATER ME QUEDO CON LUIS CENCILLO


Doctor en Filología clásica y licenciado en Filosofía, Derecho y Teología (Innsbruck), Diplomado en Psicolgía por Freiburg.

Emérito. Agregado de Historia de los Sistemas Filosóficos en la Complutense, Catedrático de Antropología General en Salamanca. 

Profesor contratado de Filosofía española en Freiburg, Munich, Bonn, Córdoba de Argentina, Buenos Aires y Caracas.

Psicoanalista y Presidente de la Fundación "Cencillo de Pineda" de Madrid







lunes, 27 de enero de 2014

Carita 2014

CÁRITAS PARROQUIAL GÓJAR




Estimado/a amigo/a:

Te adjuntamos un breve resumen de la actividad llevada a cabo por Cáritas Parroquial de Gójar, durante el año 2013. Lo que todos deseamos es que no fueran necesarias estas intervenciones, al menos las económicas; lamentablemente, hoy por hoy "hay que estar ahí". 

Estamos ahí, gracias a tu colaboración desinteresada como voluntario/a, gracias a tu generosa aportación económica periódica como socio/a, gracias a tus donativos en las colectas de Cáritas, gracias a las papeletas que compras cuando hacemos rifas, gracias a los alimentos, a la ropa, a los juguetes que en ocasiones nos regalas, gracias a la ayuda de instituciones y empresas...gracias a todos los que, sin esperar nada a cambio, ofrecen, a los más desfavorecidos, parte de su tiempo, de su dinero, de su vida. 

A todos los que ayudáis a ayudar, ¡¡¡GRACIAS!!!
        El director de Cáritas Parroquial de Gójar. D. Antonio de Zárraga.

viernes, 24 de enero de 2014

Fin de semana 25-26 enero


Encuentro Catequistas Sierra Nevada
ACTIVIDADES PARROQUIA
FIN DE SEMANA 
(25-26 enero)


SÁBADO 25 DE ENERO:
*10:00 horas: Encuentro catequistas.
*18:00 horas misa en Dílar.
*19:30 horas misa en Gójar.
*20:15: bautizos en Gójar.
*20:15: reunión novios en Gojar
*21:30: Adoración nocturna en Gojar

DOMINGO 26 DE ENERO

*Misa a las 10:00 en Gójar.
*Misa a las 11:00 en Dílar.
*Misa a las 12:30 en Gójar

Agustinos Monachil

martes, 21 de enero de 2014

Piqueras del Castillo Valera de Yuso



VALERA DE  YUSO - PLEITO- CASTILLO DE PIQUERAS
1556
PROBANZA HIDALGUÍA DE JORGE DE ZAMORA

Documento: probanza pleito hidalguía Jorge Zamora.
Archivo: Real Chancillería Granada
Signatura: 4882-06

Lugar: Valera de Yuso, Piqueras del Castillo y Real Chancillería de Granada.

Fechas: Comienza en 1556; los testimonios se suceden a lo largo de 1564.

Litigantes: Jorge de Zamora y el Concejo de Varela de Yuso.

Contexto: comprender lo que suponía estos pleitos; hay que imaginarse lo que supondría el que un ciudadano denunciase al ayuntamiento de su pueblo. Pensemos que hoy lo hiciera un ciudadano cualquiera en un pueblo cualquiera. Inmediatamente los miembros del ayuntamiento reaccionarían, como poco, difamando al que ha denunciado, haciéndole la vida imposible; para ello tienen a los afiliados de turno de cada partido político. A continuación pondrían en marcha todos los recursos del ayuntamiento contra esa persona. Si hoy es para echarse a temblar ante tal posibilidad, considerémoslo hace 500 años. Esto era de tal manera que la mayoría de los que pleiteaban terminaban vendiendo sus bienes y marchándose a vivir a otro pueblo. Así sucede en el caso que nos ocupa. Pasó a vivir a El castellar de la Mata.


TESTIGOS:

Se presentan  testigos, tanto por parte del Concejo de Valera de Yuso, que intentarán que los tribunales sentencien contra la Hidalguía de Jorge de Zamora, como por parte del aspirante a conseguir una sentencia favorable a la Carta de Hidalguía, en este caso Jorge de Zamora.

Testigos presentados por el Concejo contra la Hidalguía de Jorge de Zamora:
Se convocan a 40 testigos, de los cuales sólo 10 aportarán algún dato interesante para las intenciones del Concejo; la mayoría responde que no sabe (hoy pasaría lo mismo).

Me voy a limitar a exponer lo que dicen los testigos contra la Hidalguía, pues aunque están en contra, todos reconocen que el abuelo de Jorge de Zamora, Juan de Zamora, fue hidalgo; como el objetivo es que Jorge no lo sea, van a argumentar que tal hidalguía no es por notoriedad ni por sangre, sino que el Señor de Piqueras del Castillo, Juan de Valencia, lo había hecho Hidalgo; otro argumento utilizado es el intento  de mostrar que el apellido Zamora no es tal, sino que se trataría de un sobrenombre adjunto al nombre y al apellido por proceder de la tierra de Zamora.

Visto cada testigo en sí mismo, parece creíble; pero si además echamos una mirada sobre el conjunto aparecen las contradicciones. Nunca hay que olvidar que los miembros del Concejo solían detentar no sólo el poder político sino también el poder económico y  por tanto ejercían un gran control sobre la población.

En otro momento se publicarán los testigos favorables a tal hidalguía; ahora nos detenemos en los propuestos por el Ayuntamiento de Valera de Yuso y contrarios a tal hidalguía.

Los testimonios tienen lugar en 1564 en dos puntos distintos, primero en Valera de Yuso y más tarde en Piqueras del Castillo, ambas poblaciones en Cuenca.

Testigo 1.- Fernando de Torrecillas:
                *Vecino de Valera de Yuso y natural de Cuenca.
                *Tiene 60 años y hace más de 35 que conoce a Jorge de Zamora.
*Que Jorge de Zamora era vecino de Valera, y desde hace 2 ó 3 años vive en El Castellar de la Mata.
                *Que conoció a Alonso de Zamora y a Juan de Zamora,  padre y abuelo respectivamente  del que litiga y que hace 20 años oyó decir en la plaza que un caballero, señor de Piqueras, había hecho hidalgo a Juan de Zamora.

Testigo  2.- Que Juan de Zamora era hidalgo pero no de sangre, sino que lo había hecho el señor de Valverde.




Testigo 3.-Alonso de Cuenca:
                *Un caballero, Juan de Valencia, había hecho hidalgo a Juan de Zamora, pues éste había morado con este caballero.
                *Éste testigo dice que conoce a uno, que conoce a otro que vive en Piqueras y afirma que allí vive un tal Diego García y más Zamora (esto es Diego García de Zamora) y que es pechero.

Testigo 4.- Alonso Pérez, -según dice el documento- este testigo no dijo cosa aprovechable. (Esto se va a repetir muchas veces con otros testigos como se ha indicado anteriormente; por ello no  voy a poner sus testimonios: son unos 30 testigos en estas circunstancias).

Testigo 5.- Andrés Sánchez carretero.
                *De edad de 74 años más o menos.
                *Que conoció a : Jorge Zamora, litigante, a Alonso de Zamora y a Juan de Zamora, padre y abuelo del litigante.
                *Dice que oyó  decir que lo hizo hidalgo (a Juan de Zamora) un caballero de Piqueras, llamado Juan de Valencia, pues habían vivido con él y llevado el sueldo de su casa. Se le pregunta cuánto tiempo hace que oyó esto y dice que hace 45 años; se le pregunta que a quién se lo oyó y responde que no se acuerda.

Testigo 6.- Juan de Moya:
                *Vecino y natural de Valera de Yuso, de 65 años de edad.
                *Que conoce a Jorge de Zamora desde que nació en casa de su padre Alonso de Zamora, su padre; que a éste Alonso lo conoció más de 15 años hasta que murió; que también conoció a Juan de Zamora, abuelo de Jorge; que lo conoció más de 10 años y que era hombre de Armas y que venía muchas veces a la Guarnición.
                *Que hacía más de 40 años que había hecho Juan de Valencia hidalgo a Juan de Zamora, que era su criado; preguntado quién le dijo esto, dice que no se acuerda.
                *Que Juan de Zamora siempre estuvo muy arrimado a quien mandaba en esta villa, que entonces era villa de Cuenca y que se casó con una hija de los principales de esta villa y con una hija de los primeros que vinieron a morar a esta villa.
                *Que en aquel tiempo no se miraba a los hidalgos como ahora, que esto es lo que sabe y que en aquel tiempo, a unos que les dicen los de Torres, no eran hidalgos y no los empadronaron por ser personas que estaban arrimadas a un clérigo de esta villa.

Testigo 7.- Juan Lucas:
                *Vecino y natural de Piqueras, de edad de 80 años.
                *Que conoció a Jorge de Zamora y a su padre Alonso de Zamora y al abuelo Juan de Zamora.
                *Que conoció a Alonso de Zamora más de 20 años en esta villa de Piqueras y en la de Valera de Yuso.
                *Que Juan de Zamora ha vivido en Piqueras y que fue Alcaide de esta fortaleza de Piqueras, que fue de Juan de Valencia.
                *Que decían que el “Zamora” era sobrenombre, porque había venido el padre de este Juan de Zamora de esa tierra; esto decían los que habían conocido al padre de Juan de Zamora.



Testigo 8.- María Beteta.
                *Vecina de Piqueras, de 65 años de edad.
                *Que conocía a Jorge, Alonso y a Juan de Zamora.
                *Que Juan de Zamora fue Alcaide del Castillo de Piqueras en tiempo de Juan de Valencia.
                *Que sabe que Juan de Valencia hacía y favorecía a Juan de Zamora y a su hermano Hernán de Zamora.
                *Que ella no oyó decir que Juan de Zamora fuera hidalgo, que si lo hubiese sido lo habría sabido, pues se publicaba y hasta los niños lo sabían,  y más lo sabría ella que conocía bien a Juan de Zamora y este pueblo es pequeño.

Testigo 9.- Pedro de Zamora
                *Vecino de Piqueras, de edad de 50 años, dijo ser pechero.
                *Que conocía a Jorge, a Alonso y a Juan de Zamora.
                *Que se trataban de parientes.
                *Que conoció a Alonso de Zamora hace más de 40 años en la casa de su padre, Juan de Zamora; a éste último lo conoció durante 10 años  y que también conoció al hermano de este Hernando de Zamora.
                *Que este testigo oyó decir a su padre que se decía (que se llamaba) Diego de Zamora, que le había dicho su tío (tio-abuelo del testigo) Pedro García de Zamora, que habían traído al padre de Juan de Zamora (bisabuelo de Jorge de Zamora) desde Zamora y que lo habían traído como mozo y que por esto se llamaba Zamora, como el abuelo del testigo. Que el abuelo del testigo era hidalgo y que estos se querían hacer hidalgos como su abuelo (el de Vara de Rey).
                *Que este testigo no es hidalgo porque no se le ha dado nada y la ha dejado perder (la ejecutoria de hidalguía).
                *Que un tío del testigo, que era del Cañavate, litigó en la Chancillería de Granada y que había obtenido  la ejecutoria de hidalguía.
                *La mujer de este testigo se llamaba Quiteria Matea.



Testigo 10.- Gaspar Cano.
                *De 74 años.
                *Que conoció a Jorge, a su padre Alonso y a su abuelo Juan de Zamora.
                *Que Juan de Zamora fue Alcaide del Castillo de Piqueras.
                *Que Juan de Zamora no era natural de Piqueras, pero que no sabía de dónde era.
                *Que vivía en la fortaleza de esta villa de Piqueras.
                *Que él iba y le vendía el pan y que Juan lo compraba y se encerraba en la fortaleza.
                *Que todo esto sucedió en tiempos de Juan de Valencia.

En los próximos días publicaré los testimonios favorables a la Hidalguía de Jorge de Zamora; pero podemos concluir, por ahora, que los testigos que cuestionaban la hidalguía de Jorge se ven obligados a reconocer tres cosas claves:

1.- que el abuelo del litigante, Juan de Zamora, fue hidalgo.
2.- que fue Alcaide del Castillo de Piqueras.
3.- Que se había casado con la hija del hombre principal de Valera de Yuso.
Los testigos favorables a Jorge de Zamora lo tendrán fácil.
Continuará….



viernes, 3 de enero de 2014

Gójar Navidad

NAVIDAD CRISTIANA
GÓJAR 2013/14
Parroquia Gójar

"Y LA PALABRA ACAMPÓ ENTRE NOSOTROS....

Imagen San Juan Evangelista parroquia Gójar

"Porque Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector...". (salmo 71)

Grupo de Cáritas parroquial Gójar

Como cada semana, se han repartido alimentos y ropa; al ser navidad, también se han repartido juguetes y dulces, etc...
Éste equipo de Cáritas parroquial de Gójar, en nombre de toda la comunidad parroquial, trabaja directamente en este campo, haciendo real la comunión de bienes; la colecta de Cáritas del día de Navidad ascendió a 739 euros; a esto se le añaden unos 1.497 euros de la rifa de la cesta de navidad, más el 10% de las cuotas de la Hermandad de Nuestra parroquia que se entregará en los próximos días; Gracias a todos los que, de una manera u otra, hacéis realidad el beso de Dios a cada persona.



La Hermandad como cada año, prepara el templo parroquial y el misterio para la celebración litúrgica de estos días.




Dos conciertos celebrados en el templo parroquial ambos, organizados por el Ayuntamiento de Gójar; en el primero tuvimos la suerte de escuchar al mismo tiempo al Coro polifónico de la parroquia de Gójar junto con la banda de música de Gójar. En el segundo concierto auspiciado por don Javier Quiles, pudimos disfrutar del Coro  Manjón.



Este San José es realmente la Imagen de San Benito de Palermo, imagen conservada en esta parroquia y que era la devoción de los esclavos negros existentes en Granada en siglos pasados y que se agrupaban como hermanos en la cofradía de San Benito de Palermo.



Esta Navidad estamos celebrando el Nacimiento del Señor:
                           *Celebrando la Eucaristía.
                           *Compartiendo nuestros bienes.
                          *La cultura, presente a través del lenguaje simbólico y racional de las celebraciones litúrgicas; los conciertos de música; la presencia constante del coro polifónico en las celebraciones litúrgicas; las imágenes antiquísimas, esculpidas por las manos de los mejores tallistas granadinos de los siglos XVI y XVII.

Una comunidad humana, hombres y mujeres, niños y jóvenes, estamos celebrando solemnemente el nacimiento del Señor. 
                     



Ésta Navidad hemos estrenado tanto el ambón, lugar desde donde se proclama la Palabra de Dios a la asamblea en las celebraciones litúrgicas, como las nuevas peanas que sostienen la imágenes en el templo. Todo este trabajo lo han realizado los miembros del grupo de restauración de la parroquia que nueva y gratuitamente se han puesto al servicio de todos. También las Gracias a ellos.


Demos Gracias a Dios por tanto bien.
A la Iglesia Católica que, desde niños, nos enseña a amar.

miércoles, 1 de enero de 2014

oración año nuevo 2014

FELIZ 2014: Oración año nuevo:

          "Un año más ha pasado, ¡Oh Padre Celestial! Te agradecemos que lo añadas al tiempo del perdón; y no estamos en absoluto asustados al pensar que se añadirá también a las cuentas que habremos de entregarte, porque confiamos en Tu misericordia. 

          El año nuevo se nos presenta con sus exigencias, y aunque entremos en él abatidos y preocupados, sin poder ni querer ocultar el pensamiento de lo que deleitó nuestros ojos y nos mantuvo bajo su encanto, ni el pensamiento de venganza cuya dulzura nos sedujo, ni  de la ira que nos volvió implacables, ni del corazón reseco que huyó lejos de Ti; sin embargo, no entramos en el año nuevo sin recordar las angustiosas dudas que fueron apaciguadas, las secretas aflicciones que fueron consoladas, el alma abatida que fue levantada, la alegre esperanza que no fue desilusionada. 

          En nuestros momentos de tristeza queremos fortalecer y reanimar el corazón con el pensamiento de los grandes hombres que Tú escogiste para ser instrumentos y que en la dureza de las tribulaciones espirituales, en la angustia de sus corazones, conservaron el alma libre, el valor intacto, el cielo abierto ante sus ojos; también nosotros queremos sumar nuestro testimonio al suyo, seguros de que como ellos, si nuestro ánimo no es más que desfallecimiento y nuestra fuerza impotencia, Tú al menos eres el mismo, el mismo Dios poderoso que prueba a los espíritus en la lucha, el mismo Padre sin cuya voluntad los pájaros no caen en tierra. Amén".

(Kierkegaard, En la espera de la fe/ todo don bueno y toda dádiva perfecta viene de lo alto, ed.,Universidad Iberoamericana)