viernes, 27 de marzo de 2015

Jueves Santo 2 abril 2015 desarrollo de la liturgia lecturas esquema de la celebración


CELEBRACIÓN DEL JUEVES SANTO
(desarrollo de la liturgia de este día)

Para la celebración de la Cena del Señor el Jueves Santo hay que preparar algunas cosas:

1.- Formas suficientes para la Eucaristía del Jueves Santo y para los oficios del viernes Santo.

2.-Para el lavatorio: jofaina, toallas; otra jofaina y jabón para que se pueda lavar las manos el sacerdote tras el lavatorio.

3.-El lugar donde va a quedar reservado el Santísimo tras la Eucaristía y el Monumento donde se podrá adorar al Santísimo hasta el mediodía del Viernes Santo.

4.- Incienso, carbones.

Desarrollo de la celebración del Jueves Santo:

1.-Canto de entrada.
2.-Saludo del sacerdote.
3.-Gloria.
4.-Oración colecta.
5.-Priemra lectura:

LECTURA DEL LIBRO DEL ÉXODO (12,1-8.11-14)

“En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta al Señor, ley perpetua para todas las generaciones."»

Palabra de Dios


6.-El Salmo (115,12-13.15-16bc.17-18)

R/. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R/.

R/. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R/.

R/. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

R/. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo

7.-Segunda lectura (1ªcorinios: 11,23-26)

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios.

"Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta 
que vuelva."

Palabra de Dios

8.-Proclamación del Evangelio:

Lectura del santo evangelio según san Juan (13,1-15)

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los
pies tú a mí? Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»
Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.» Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»
Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»
Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios.» Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»"
Palabra del Señor


9.-Homilia.

10.-Lavatorios de Pies.

11.-Peticiones.

12.-Ofertorio y Plegaria Eucarística.
(Durante el ofertorio se canta el Santo y el Cordero).

13.-Oración después de la comunión.

14.-Traslado del Santísimo al Monumento.

15.-Se desnuda el Altar y el Sagrario al estar vacío permanecerá con las puertas abiertas.


16.-El templo se queda abierto hasta el mediodía del Viernes Santo; a una hora convenida se puede reunir la comunidad parroquial para hacer un tiempo de oración en común. Sin embargo, la oración común ya ha sido, pues no hay oración en común más importante que la Liturgia Eucarística. La oración ante el “Monumento”, tiene carácter personal e individual.

jueves, 26 de marzo de 2015

Genealogía heráldica historia

GENEALOGÍA HERÁLDICA
ALHAMA GRANADA

Genealogía Granada

Libro: Genealogía, Heráldica, Historia y sociedad, Alhama de Granada (1482 - 1835). 
2 volúmenes.

Autor: Salvador Raya Retamero, doctor en historia por la Universidad de Granada.

Presentación del libro: Biblioteca de Andalucía Granada, 16 de abril a las 19:30.

Más de 6.000 notas a pie de página.
Más de 260 apellidos.

Escudos...Nobles...Esclavos...Soldados...Villanos...

Alhama Nobleza España Granada América Latina

¿Por qué un Libro de Genealogía?

Hegel: el espíritu absoluto se encarna en el Estado, por lo tanto única historia que nos interesa es la del Estado. Encarnación histórica en la Alemania de Hitler y en la Unión Soviética. El individuo no cuenta, si el individuo tiene que sacrificarse por el Estado o por el Partido o por la Institución, no importa, lo realmente relevante es el Grupo, el Estado.

Kierkegaard: frente a Hegel, lo importante es el individuo, no la masa, no el todo.

Genealogía: se dirige la mirada al individuo, a su origen, a su vida; da igual que forme parte de un Estado o no. La genealogía mira al individuo en su nacimiento, en sus relaciones personales, familiares... se pregunta por el desarrollo de su vida, por su muerte...
ÍNDICES

Alhama Granada Historia


Apellidos linajes heráldica escudos 

INDICE VOLUMEN II

Índice apellidos nobleza genealogía linaje España América Alhama Granada


apellido linaje España América Alhama


Elías Canetti: 1982, "Muchos que ya no están vivos se habrían alegrado, aunque no tanto  como para que su alegría pudiera hacerlos volver a la vida."


Índice apellidos

miércoles, 25 de marzo de 2015

liturgia Domingo Ramos lecturas Pasión según san Marcos, ciclo B 29 marzo 2015

DOMINGO RAMOS
Desarrollo de la celebración:
1.- Se comienza con la bendición de los Ramos y Palmas, fuera del templo parroquial:
1.1- Oración de bendición:
         Oremos: Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición estos ramos, y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo aclamándolo con cantos, concédenos entrar en la Jerusalén del cielo por medio de Él. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
1.2- se rocía con agua bendita los ramos y palmas.
1.3. Se proclama el evangelio este año San Marcos:
Ciclo B; año 2015
Lectura del santo Evangelio según San Marcos (11,1-10)
         “Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles: -id a la aldea de enfrente, y en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto. Fueron y encontraron el borrico en la calle atado a una puerta; y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron: -¿Por qué tenéis que desatar el borrico? Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron. Llevaron el borrico, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó. Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás, gritaban: -¡Viva, bendito el que viene en el nombre del Señor!  ¡Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David! ¡Viva el Altísimo!”
2.- comienza la procesión hasta el templo.
3.-Una vez dentro del templo, el sacerdote continúa, directamente, con la oración colecta:
         Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se hiciese hombre y muriese en la cruz, para mostrar al género humano el ejemplo de una vida sumisa a tu voluntad; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio y que un día participemos en su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor.

4.-Litúrgia de la Palabra:
PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Isaías (50, 4-17)
 “Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal,  sabiendo que no quedaría defraudado.”
Palabra de Dios.
Salmo responsorial
(Sal 21,8-9.17-18ª.19-20.23-24)
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Al verme, se burlan de mi,
hacen visajes, menean la cabeza:
«Acudió al Señor, que lo ponga a salvo;
que lo libre, si tanto lo quiere. » R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Me acorrala una jauría de mastines,
me cerca una banda de malhechores;
me taladran las manos y los pies,
puedo contar mis huesos. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Se reparten mi ropa,
echan a suertes mi túnica.
Pero tú, Señor, no te quedes lejos;
fuerza mía, ven corriendo a ayudarme. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Contaré tu fama a mis hermanos,
en medio de la asamblea te alabaré.
Fieles del Señor, alabadlo;
linaje de Jacob, glorificadlo;
temedlo, linaje de Israel. R.
R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (2,6-11)

   “Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cual quiera- y se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”
PALABRA DE DIOS

Evangelio: (breve)
Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 15, 1-39.
C. Apenas se hizo de día, los sumos sacerdotes, con los ancianos, los escribas y el Sanedrín en pleno, se reunieron, y, atando a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato. Pilato preguntó:
S. -¿Eres tú el rey de los judíos?
C. Él respondió.
+ Tú lo dices.
C. Y los sumos sacerdotes lo acusaban de muchas cosas. Pilato le preguntó de nuevo:
S. -¿No contestas nada? Mira cuántos cargos presentan contra ti.
C. Jesús no contestó más; de modo que Pilato estaba muy extrañado. Por la fiesta solía soltarse un preso, el que le pidieran. Estaba en la cárcel un tal Barrabás, con los revoltosos que habían cometido un homicidio en la revuelta. La gente subió y comenzó a pedirle el indulto de costumbre. Pilato les contestó:
S. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?
C. Pues sabía que los sumos sacerdotes se lo habían entregado por envidia. Pero los sumos sacerdotes soliviantaron a la gente para que pidieran la libertad de Barrabás. Pilato tomó de nuevo la palabra y les preguntó:
S. ¿Qué hago con el que llamáis rey de los judíos?
C. Ellos gritaron de nuevo:
S. ¡Crucifícalo!
C. Pilato les dijo:
S. Pues ¿qué mal ha hecho?
C. Ellos gritaron más fuerte:
S. ¡Crucifícalo!
C. Y Pilato, queriendo dar gusto a la gente, les soltó a Barrabás, y a Jesús, después de azotarlo, lo entregó para que lo crucificaran.
C. Los soldados se lo llevaron al interior del palacio –al pretorio- y reunieron a toda la compañía. Lo vistieron de púrpura, le pusieron la corona de espinas, que habrán trenzado, y comenzaron a hacerle el saludo:
S. ¡Salve rey de los judíos!
C. Le golpearon la cabeza con una caña, le escupieron; y, doblando las rodillas, se postraban ante él. Terminada la burla, le quitaron la púrpura y le pusieron su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo. Y a uno que pasaba, de vuelta del campo, a Simón de Cirene, el padre de Alejandro y de Rufo, lo forzaron a llevar la cruz. Y llevaron a Jesús al Gólgota (que quiere decir lugar de la Calavera), y les ofrecieron vino con mirra; pero él no lo aceptó. Lo crucificaron y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte, para ver lo que se llevaba cada uno. Era media mañana cuando lo crucificaron. En el letrero de la acusación estaba escrito: “El rey de los judíos”. Crucificaron con él a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. Así se cumplió la Escritura que dice: “Lo consideraron como un malhechor”. Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza y diciendo:
S.- ¡Anda!, tú que destruías el templo y lo reconstruías en tres días, sálvate a ti mismo bajando de la cruz.
C. Los sumos sacerdotes con los escribas se burlaban también de él, diciendo:
S. A otros ha salvado, y a sí mismo no se puede salvar. Que el Mesías, el rey de Israel, baje ahora de la cruz, para que lo veamos y creamos.
C. Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta la media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente:
+.-  Eloí, Eloí, lamá sabaktaní.
C. que significa:
+ Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?
C. algunos de los presentes, al oírlo, decían:
S. Mira, está llamando a Elías.
C. Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo:
S. Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo.
C. Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo:
S. Realmente este hombre era Hijo de Dios.
Palabra del Señor.
Se continua la celebración Eucarística como un domingo normal.

Otra Iglesia

Nada hay oculto que no llegue a saberse


          La editorial Ediciones Trea ha publicado recientemente un libro en el que se aborda la vida y obra de distintos sacerdotes que apoyaron a la II República durante la Guerra Civil Española. Entre estos sacerdotes se encuentra don Luis López-Dóriga, sacerdote granadino.

Luis López-Dóriga, sacerdote Granada
          María Tezanos Gandarillas, autora del primer capítulo de este libro, lo titula: Luis López-Dóriga (1885-1962): del catolicismo social al republicanismo de izquierdas.
          D. Luis:
               * doctor en filosofía.
               * natural de Oviedo.
               * sobrino del Arzobispo de Granada,
                  D. José Meseguer y Costa.
               *apoyado por su tío.
               * marginado y perseguido por el sustituto
                 de su tío.
               *vivió y murió como Sacerdote.

Diócesis Granada

Un libro que merece la pena ser leído:

         "En el ámbito eclesiástico, como secretario de Cámara y gobierno del arzobispado, impulsó la creación de juntas parroquiales integradas por seglares y presididas por el párroco, cuya función era estudiar el estado social de la feligresía a fin de adecuar las instituciones a las circunatancia de la sociedad......"

          En 1921, comenzará la persecución de este sacerdote dentro de la diócesis, con denuncias falsas, con la marginación a la que fue sometido por parte del nuevo arzobispo de Granada don Vicente Casanova, que en este libro se describe en estos términos: 

          "...había demostrado ya durante su etapa como obispo de Almería ser sumamente conservador en el terreno social, por lo que en este campo la confrontación con López-Dóriga era inevitable. Además, su episcopado almeriense se había caracterizado por sus frecuentes conflictos con los sacerdotes, llegando a destituir de sus cargos o remover de sus parroquias a algunos de ellos, así como por las acusaciones de nepotismo y de lucrarse con los fondos de la diócesis".

parroquia Granada

          Transcribimos a continuación un artículo don Luis, publicado por la Gaceta del Sur con ocasión de la fiesta del Corpus en el año 1919:

          "La Iglesia Católica ha dado un matiz acentuadamente eucarístico a su labor social contemporánea.

          La fiesta de la Eucaristía es, por lo tanto, la de mayor actualidad en los momentos que vivimos.

          Se comprende que así sea.

          El objetivo de la primordial de la pura acción católica, es que Jesucristo, con todo lo que esta palabra significa, reine en los pueblos y en las naciones.

          Para ello es preciso que el espíritu cristiano, sin adulteraciones ni corruptelas, inspire por completo la vida entera entre los hombres.

          Pensar que esto puede suceder sin la influencia de la divina gracia, equivale en creer en la posibilidad de la vida natural sin la presencia de su principio inmediato, el alma, y en las operaciones vitales sin el influjo del Ser Supremo a cuya dependencia no cabe sustraerse a ningún ente, aunque éste sea la actividad de un ser.

          Aquel principio de vida sobrenatural y el sobrenatural influjo que todo hombre necesita para vivir verdaderamente en cristiano; no se dan sin la Eucaristía. Sin ella, dice el Angélico, no hay gracia. La misma gracia bautismal no se infunde en el alma del nuevo cristiano sino en cuanto el bautismo implica el voto de recibir la Eucaristía; voto personal en los adultos, formulado por la Iglesia en los niños.

          Fuera, pues, de la Eucaristía, no hay ni puede haber ni espíritu cristiano, ni vida cristiana, ni temperamento cristiano, ni posibilidad de lograr el alto Ideal cristiano en los individuos, y por ende, en las sociedades.

          Por eso, la Iglesia, en estos tiempos, no cesa de inculcar la necesidad de difundir el amor y la práctica frecuentísima del Sacramento Adorable.

          Si lo recibimos dignamente, no sólo convivirá y cooperará con nosotros el Dios de los cielos, sino que, si lo consentimos, vendrá a sustituirse como principio de acción; sin que se menoscabe por eso ni nuestra libertad, ni, por consiguiente, el mérito de nuestras buenas obras: <<Vivo yo; mas, no yo; sino que vive Cristo en mí>> (Luis L-Dóriga; Corpus 1919)."

viernes, 13 de marzo de 2015

comentario lecturas evangelio domingo 15 marzo 2015 cuaresma IV de cuaresma

LUZ DEL DOMINGO
Domingo, 15 de marzo de 2015
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA
CICLO B
 

Dílar - Granada -

Primera lectura: 2 Crónicas 36,14-16.19-23
Salmo interleccional: Salmo 136
Segunda lectura: Efesios 2,4-10
EVANGELIO: Juan 3, 14-21
 "14Lo mismo que en el de­sierto Moisés levantó en alto la serpiente, así tiene que ser levantado el Hombre, 15para que todo el que lo haga objeto de su adhesión tenga vida definitiva.  16Porque así de­mostró Dios su amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que le presta su adhesión tenga vida definitiva y ninguno perezca. 17Porque no envió Dios el Hijo al mundo para que dé sentencia contra el mundo, sino para que el mundo por él se salve. 18E1 que le presta adhesión no está sujeto a sentencia: el que se niega a pres­társela ya tiene la sentencia, por su negativa a prestarle ad­hesión en su calidad de Hijo único de Dios.
19Ahora bien, ésta es la sentencia: que la luz ha venido al mundo y los hombres han preferido las tinieblas a la luz, porque su modo de obrar era perverso. 20Todo el que obra con bajeza, odia la luz y no se acerca a la luz, para que no se le eche en cara su modo de obrar. 21En cambio, el que pone en práctica la lealtad se acerca a la luz, y así se mani­fiesta su modo de obrar, realizado en unión con Dios."
COMENTARIOS
I
SER MAESTRO
Parroquia Dílar
En el griego común hay dos palabras para designar al maestro: "didáskalos" significa hacer saber, enseñar, saber teórico, y "epistátês" (de "epístêmi": estar sobre) con que se denomina a quien tiene experiencia y sabe hacer lo que conviene en cada momento: saber práctico.
El verdadero maestro reunía el saber teórico-práctico: sabía y sabía hacer; por eso jugaba en la vida con ventaja sobre los otros. A sus pies se sentaban los discípulos (en griego "mathêtai": aprendices), quienes se convertían en acólitos (seguidores) del maestro, compartiendo la vida con él. El maestro les enseñaba a vivir: ésta era su razón de ser.
En el país de Jesús, al maestro le llamaban Rabí, que quiere decir "mi señor". Con esta palabra de la lengua aramea, que Jesús hablaba, se designaba tanto al que es mucho como al que tiene mucho de grandeza, dignidad, poder o cualidades, aquél que sobresale en la vida.
A maestro se llegaba con los años; de ahí que maestro (del latín: "magister" = el que es más) y señor (también del latín "senior": más viejo) fueran sinónimos. Para ser maestro se necesitaba acumular durante años experiencia de vida y conocimientos.
El maestro, en el mundo griego, reunía a sus alumnos (= alimentados) en la escuela, palabra ésta de origen griego que significaba "ocio" y pasó, más tarde, a indicar el lugar donde, en los ratos de ocio, se reunía la gente en torno al maestro para estudiar letras, filosofía y otras ciencias...
El saber no se había profesionalizado todavía e interesaba a alumnos y maestros porque enseñaba a vivir e incidía en la vida.
Hoy, en nuestro mundo, han cambiado las cosas. Apenas quedan maestros. Eso sí, proliferan los especialistas del saber, ese ejército numeroso de profesionales que han dividido al hombre y al mundo en parcelas de estudio y que, conociendo ampliamente una parcela, no tienen una perspectiva global de humanidad. Por eso, para aprender a vivir -esa rara asignatura ausente de nuestros planes de estudio- necesitamos muchos especialistas; antes bastaba con un maestro.
Sin embargo, yo sigo pensando que nuestro mundo necesita maestros a la antigua usanza. Hombres modélicos a quienes miren las nuevas generaciones para aprender a sobrevivir en medio de esta marejadilla de sociedad que consume los modelos antes de desgastarlos.
Jesús de Nazaret fue un maestro en el sentido pleno de la palabra, aunque ni siquiera sabemos si empleó sus ratos de ocio en ir a la escuela. Como buen maestro enseñó a un puñado de discípulos a vivir. Quienes vivieron con él aprendieron un estilo de vida y de humanidad, difícilmente superable.
Él, que era el maestro (= el que más) se hizo ministro (= el que menos, servidor) y sentó su cátedra en la cruz, a la que subió por haber ejercido un magisterio auténtico, cuya única razón de ser era enseñar a vivir de otro modo y devolver la vida al pueblo, vida que los maestros-señores-dominadores-sabedores de la época le habían quitado. "Todo el que crea en él -dice el evangelista Juan- tendrá vida eterna". Pues solo es maestro quien enseña a vivir y está dispuesto a dar la vida por esta causa. Jesús la dio. 
II
 No nos debe dar miedo de Dios; si hay que temer a alguien es a nosotros mismos. No es Dios el que puede amargarnos la vida -ni ésta ni la futura-. Lo que nos puede perder es nuestra insensatez, nuestra resistencia a aceptarlo tal y como él se quiere manifestar: como amor sin límite.
NACER DE NUEVO
 Nicodemo, a quien Jesús dirige las palabras del evangelio de hoy, era un fariseo. El partido fariseo era adversario del saduceo, al que pertenecía la mayoría de los sumos sacerdo­tes, los jerarcas religiosos que gobernaban el templo de Jeru­salén y a los que los fariseos acusaban de ilegítimos. Por eso Nicodemo, después de la expulsión de los mercaderes del templo, vino a negociar con Jesús para establecer un acuerdo. El estaba dispuesto a aceptar que Jesús era un «maestro venido de parte de Dios», pero quería que todo se desarrollara «den­tro de un orden», dentro del orden que establecía la Ley. Nicodemo propone a Jesús que realice su misión de acuerdo con ellos, actuando como maestro de la Ley de Moisés, que era, según las doctrinas fariseas, fuente de vida y norma de comportamiento para el hombre.
La respuesta de Jesús fue tajante: no es sólo una reforma de las instituciones religiosas lo que él propone; según el proyecto de Dios, hay que «nacer de nuevo», hay que crear una nueva sociedad formada por hombres nuevos (Jn 3,1-12). 
LEVANTADO EN ALTO
 Lo mismo que en el desierto Moisés levantó en alto la serpiente, así tiene que ser levantado este Hombre, para que todo el que lo haga objeto de su adhesión tenga vida definitiva.
 La Ley, explica Jesús a Nicodemo, ya no puede desempe­ñar las funciones que se le atribuían en la doctrina de los fariseos. De hecho, no había cumplido esas funciones en el pueblo de Israel, pues no había sido capaz de impedir que la más importante de sus instituciones, el templo, se hubiera convertido en instrumento de muerte y de opresión de los pobres ¡en nombre de Dios mismo!
La vida de Dios llegará a los hombres por un cauce total­mente distinto: por un hombre, el Hombre «levantado en alto», colgado en una cruz a la que lo llevará la fidelidad y la lealtad en el cumplimiento de su compromiso de amor con toda la humanidad. De este modo, «todo el que lo haga objeto de su adhesión», todo el que decida asumir esa forma de vivir y de morir (morir por amor, gastar la vida amando), nacerá de nuevo y obtendrá la «vida definitiva». Y, de ese modo, el Hombre «levantado en alto», el Mesías crucificado, será la norma de comportamiento para todos los que quieran caminar iluminados por Dios, para todos los que elijan la luz y aban­donen la oscuridad de un mundo organizado en contra de la voluntad de Dios y de la felicidad del hombre. 
ASÍ MANIFESTÓ SU AMOR 
Porque así demostró Dios su amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que le presta su adhesión tenga vida definitiva.
 El hombre «levantado en alto» será, además, la revelación de una imagen de Dios inconcebible para los que habían vivido bajo la Ley. Esta, además de indicar qué era lo que el hombre debía hacer y qué lo que le estaba prohibido, estable­cía también el castigo que correspondía a los que violaban sus mandatos. La Ley era para el hombre (Pablo desarrollará espléndidamente estas ideas. Véase, por ejemplo, Rom 7,7-24; Gál 3,23-4,7) una constante amenaza de castigo. Pero Dios no es, no quiere ser, una amenaza para los seres que más ama, para los hombres. Y por eso ha decidido revelarse y manifestar su gloria en el amor de aquel hombre que llevó su compromiso hasta la entrega de su propia vida. Y en lugar de prometer un cielo para los que se porten bien y de amenazar con un infierno para los que se porten mal, envía a su hijo para que nos descubra el infierno en que hemos convertido la tierra, y nos enseñe a construir el cielo aquí y ahora. Y dimite de su función de juez supremo y nos traspasa a nosotros la respon­sabilidad de decidir y de escoger entre salvar y condenar nuestra vida y nuestro mundo: «Porque no envió Dios el Hijo al mundo para que dé sentencia contra el mundo, sino para que el mundo por él se salve. El que le presta adhesión no está sujeto a sentencia; el que se niega á prestársela ya tiene la sentencia, por su negativa a prestarle adhesión en calidad de Hijo único de Dios».
Para mantener el desorden que nos empeñamos en llamar orden (la ley y el orden, que dicen algunos) es necesario un Dios que mande mucho y que amenace más; para que sus amenazas produzcan efecto y los hombres obedezcan sus leyes algunos necesitan un Dios que meta miedo; pero por lo que Jesús le dice a Nicodemo, Dios no va a estar por la labor. Cierto que él no va a imponer su punto de vista; sólo lo va a exponer... «levantado en alto». Allí lo podrán ver todos y podrán comprobar que Dios es amor. Y podrán escoger y ponerse del lado del crucificado o de sus asesinos; y elegir, para sí mismos y para el mundo, la salvación del amor de Dios o la ruina del orden este. Sin miedo: ¿qué miedo va a dar un Dios que se manifiesta en un hombre clavado en una cruz? Pero asumiendo cada cual su responsabilidad, no sólo por el lado en el que se coloque, sino por la imagen de Dios que anuncie a los demás, pues sólo una es válida: la que revela el Hombre aquel, el Hijo único de Dios. 
III
 vv.14-15  Lo mismo que en el de­sierto Moisés levantó en alto la serpiente, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que lo haga objeto de su adhesión tenga vida definitiva.
Frente a las dos reacciones, la de los violentos y la de los legalistas, se expone la verdadera realidad del Mesías. Éste es designado como el Hijo del hombre y se afirma que ha bajado del cielo.
Señala así el evangelista que la condición divina del Hijo del hombre no procede de su condición humana ni es resultado del mero desarrollo personal, sino que se debe a la plenitud del Espíritu que ha recibido de lo alto (cf. 1,32: el Espíritu que bajaba como paloma desde el cielo). El hombre no puede alcanzar la plenitud si no es en comunión con Dios, fuente de la vida.
Subir al cielo para quedarse será la victoria, el éxito de su misión. Aparecen de este modo el punto inicial (bajar del cielo) y el final (subir al cielo) de la trayectoria del Hijo del hombre, del Hombre-Dios. Como se ha expresado antes (v. 6), del Espíritu nace espíritu; de lo divino y permanente surge lo fuerte y definitivo. 
Se anuncia la exaltación del Hijo del hombre (levantado en alto). El evangelista establece un paralelo con Nm 21,8, donde se cuenta que Moisés, ante una plaga de serpientes venenosas, fabricó por indicación de Dios una serpiente de bronce y la levantó en un poste. Quien era mordido, al mirar a la serpiente alzada quedaba curado o, según la expresión hebrea, "vivía", "seguía vivo".
Por este paralelo, "ser levantado en alto" indica una señal destinada a ser vista y mirada (contemplada) y, al mismo tiempo, la localización de una fuerza salvadora, de una fuente de vida. En el caso de la serpiente, se obtenía la vida física; en el del Hijo del hombre, vida definitiva.
Esta expresión: vida definitiva, no significa solamente la salvación final, la vida después de la muerte, sino al mismo tiempo una vida de calidad divina de que goza el hombre ya durante su existencia mortal. Es la vida del Espíritu, nuevo principio vital que se integra en el ser del hombre; por ser definitiva, ni su existencia ni sus frutos perecerán con la muerte. El momento inicial de esta vida ha sido formulado por Jesús como "nacer de nuevo" (v. 3), "nacer de agua y Espíritu" (v. 5).
Al omitir la mención del nombre de Jesús y usar en cambio la denominación "el Hijo del hombre", el evangelista presenta al Mesías como el prototipo de la nueva humanidad. Indica así que lo que salva a los hombres de la muerte es fijar la mirada en el modelo de Hombre, es decir, aspirar a la plenitud humana que resplandece en esa figura, que, levantada en alto, destacará sobre todos y será el polo de atracción para la humanidad.
La figura aparece como estática, porque, aunque aún no se especifique, se refiere a Jesús en la cruz, donde acabará de realizarse el Proyecto divino, el Hombre-Dios. Por el momento, el evangelista no menciona la muerte, sólo alude a ella en términos de exaltación; prepara así al lector para que no vea en la cruz un suplicio infamante, sino un hecho glorioso.
Para los fariseos, la Ley era fuente de vida y norma de conducta. Pero la única verdadera fuente de vida es el Hijo del hombre levantado en alto; es él la señal visible que libra de la muerte, de la muerte en vida y de la muerte final,  a todo el que lo hace objeto de su adhesión.
 vv. 16-18 Porque así demostró Dios su amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que le presta su adhesión tenga vida definitiva y ninguno perezca. Porque no envió Dios el Hijo al mundo para que dé sentencia contra el mundo, sino para que el mundo por él se salve. E1 que le presta adhesión no está sujeto a sentencia: el que se niega a pres­társela ya tiene la sentencia, por su negativa a prestarle ad­hesión en su calidad de Hijo único de Dios.
La razón de todo esto es el amor de Dios por la humanidad. Subraya el texto hasta dónde ha llegado ese amor: Dios no se ha reservado para sí a su Hijo único, sino que lo ha dado para que todo ser humano tenga plenitud de vida.
De hecho, la denominación "el Hijo único" alude a la historia de Abrahán, que llegó a exponer a la muerte a su hijo único o amado, Isaac (Gn 22,2). También Dios, por amor a la humanidad, expone al peligro de muerte a su Hijo único, para que todo ser humano tenga plenitud de vida.
La única condición para ello es la adhesión al Hijo, que significa  la adhesión a todo lo más noble de la condición humana. Dios no quiere que los hombres perezcan, es decir, que acaben en la muerte, porque en él no hay nada negativo. De hecho, Dios no se acerca al mundo en su Hijo para condenar al mundo; no es un Dios airado  contra el género humano: es puro amor, pretende sólo salvar mediante el Hijo, es decir, comunicar a los hombres plenitud de vida hasta superar la muerte. 
En consecuencia, no hay juicio por parte de Dios; él no juzga. Es el hombre mismo el que, por su opción, determina su suerte. Quien opta por la vida, que Dios ofrece en Jesús, tendrá vida; quien rechaza la vida, firma su propia sentencia.
Dar la adhesión a Jesús como a Hijo único o amado de Dios (cf. Gn 22.2) equivale a creer en las posibilidades del hombre, viendo el horizonte que el amor de Dios abre al género humano. Significa aspirar a la plenitud que aparece en Jesús y ha sido hecha posible por él, modelo de los hijos de Dios que nacen por su medio. 
vv. 19-21 Ahora bien, ésta es la sentencia: que la luz ha venido al mundo y los hombres han preferido las tinieblas a la luz, porque su modo de obrar era perverso. Todo el que obra con bajeza, odia la luz y no se acerca a la luz, para que no se le eche en cara su modo de obrar. En cambio, el que practica la lealtad se acerca a la luz, y así se mani­fiesta su modo de obrar, realizado en unión con Dios.
La Ley era norma de conducta. Ahora lo es el Hijo del hombre levantado en alto, el que expresa el amor hasta el fin. Él es la luz que penetra en la tiniebla y distingue actitudes. Su figura descubre la opción pro­funda del hombre; éste puede aceptar la luz-vida o rechazarla.
El evangelista ha afirmado antes que el que rechaza dar la adhesión al Hijo pronuncia su propia sentencia. Ahora lo explica: el que opta contra la vida-amor elige la muerte. La razón de la opción mala es que su modo de obrar era perverso; es el modo de obrar de los opresores y explotadores, de los causantes de muerte, de los que prefieren la tiniebla, que les proporciona justificaciones ideológicas a su manera de proceder; odian la luz, porque no pueden soportar su de­nuncia (1,5; 11,53; 12,10; 19,15). No son doctrinas las que separan de Dios, sino conductas (su modo de obrar).
En el polo opuesto se encuentra el que practica la lealtad,  es decir, aquel cuya conducta está inspirada por el amor; éste se acerca a Jesús, en quien ve el modelo de su modo de obrar; no teme a la luz, porque no tiene nada de qué avergonzarse; aunque no lo supiera, su modo de obrar estaba apoyado por Dios. 
IV
 Jn 3,14-21 corresponde a la respuesta que Jesús da a Nicodemo cuando pregunta «¿cómo puede ser eso?», refiriéndose al nuevo nacimiento en el Espíritu. Es también la segunda y última parte del diálogo de Jesús con este “jefe” de los fariseos de Jerusalén.
Nicodemo, cuyo nombre significa “el que vence al pueblo”, aparece varias veces en el evangelio de Juan (3,1-21; 7,50-52; 19,39). No es un cualquiera. Por su filiación religiosa es un fariseo, es decir, un rígido observante de la Ley, considerada como la expresión suprema e indiscutible de la voluntad de Dios para el ser humano. Es el primer rasgo que señala Juan antes del nombre mismo. Nicodemo se define como hombre de la Ley antes que por su misma persona. Juan añade otra precisión sobre el personaje: en la sociedad judía es un “jefe” título que se le aplica particularmente a los miembros del Gran Consejo o Sanedrín, órgano de gobierno de la nación (11,47). En éste, el grupo de los letrados fariseos era el más influyente y dominaba por el miedo a los demás miembros del Consejo (12,42).
Nicodemo habla en plural (3,2: sabemos). Es, pues, una figura representativa. La escena va a describir, por tanto, un diálogo de Jesús con representantes del poder y de la Ley. Nicodemo llama a Jesús “Rabbí” (3,2) término usado comúnmente para los letrados o doctores de la Ley que mostraban al pueblo el camino de Dios. Así es como este fariseo adicto ferviente de la Ley, ve a Jesús. Es extraño, porque hasta el momento, Jesús no ha dado pie para semejante interpretación de su persona. En realidad, Nicodemo está proyectando sobre Jesús la idea farisea de Mesías-maestro, avalado por Dios para interpretar la Ley e instaurar el reinado de Dios enseñando al pueblo la perfecta observancia de la Ley de Moisés. Lejos de comprender el cambio radical que propone Jesús. Para los fariseos en la Ley está el porvenir de Israel, para Jesús, el nacimiento en el Espíritu abre el reino de Dios al porvenir humano. El ser humano no puede obtener plenitud y vida por la observancia de una Ley, sino por la capacidad de amar que completa su ser. Sólo con personas dispuestas a entregarse hasta el fin puede construirse la sociedad verdaderamente justa humana y humanizadora. La Ley no elimina las raíces de la injusticia. Por eso, una sociedad basada sobre la Ley, no sobre el amor, nunca deja de ser opresora, codiciosa e injusta.
La segunda parte del diálogo de Jesús con Nicodemo se centra en el que “bajó del cielo” sin dejar de ser “del cielo” “para que todo el que crea tenga vida eterna”. La reflexión de Jesús resalta la relación que hay entre creer y vivir en las obras de la vida eterna, es decir, en el reino de Dios. “Bajar del cielo” y ser “levantado” es un asunto de amor de Dios. Veamos los énfasis teológicos propuestos por el discurso:
Frente a la centralidad farisaica de la Ley, el evangelio de Juan propone la dinámica liberadora de la fe en Jesús “levantado” (crucificado), como la serpiente que Moisés levantó en el desierto. Creer es la respuesta al inmenso amor de Dios. Es la reciprocidad del amor. Creer no es un concepto o una doctrina, es un acto de amor por el que adviene el reino de Dios. El juicio sobre la humanidad tiene como criterio la fe como acto de amor recíproco. Nuevamente llegamos a la insistencia de Juan. Una humanidad justa y feliz sólo es posible sobre el amor, no sobre la Ley. Ésta es la fe que proclama Juan.
 Pablo, después de agradecer el don de la fe (Ef 1,3-14), contrasta y contrapone dos tiempos: el de la muerte y el de la resurrección. El tiempo de la muerte (Ef 2,1-3) corresponde a “delitos y pecados” según el “proceder de este mundo” bajo la dominación de Satanás. Es tiempo de esclavitud e infrahumanidad. De ese tiempo Dios rescata tanto a judíos como a gentiles, por ser “rico en misericordia”, vivificándolos “juntamente con Cristo”, por su resurrección. Sólo la gracia mediante el don de la fe puede “explicar” tal sobreabundancia de amor divino. El tiempo de la resurrección es tiempo de “nueva creación” en Cristo Jesús, lo que se expresa en las “buenas obras” practicadas por quienes han sido vivificadas y vivificados. No es de extrañar que la “medida” de las buenas obras sea como la medida de Dios: el amor. El tiempo de la resurrección es el tiempo de afirmación de la vida en el amor. Para la fe cristiana, la muerte (la esclavitud) no tiene la última palabra. Vivir a plenitud como nuevas criaturas el tiempo de la resurrección es el llamado que Pablo hace a lo largo de esta carta a la iglesia nacida entre la gentilidad.
Para la revisión de vida
Nicodemo se acercó a Jesús. Le movía la curiosidad, el deseo de escuchar una palabra especial, la revelación de algún oscuro secreto. ¿Por qué quiero yo acercarme a Jesús? Pero antes, ¿quiero yo acercarme a Jesús? ¿Deseo encontrarme con él?
Nicodemo espera la llegada de la noche para buscar a Jesús. Era evidente su miedo a ser visto y delatado a esos judíos que por conveniencia no aceptaban al galileo. ¿Tenemos también el mismo miedo a que se nos descubra como seguidores de Jesús en sentido real y concreto, como luchadores por la justicia y la verdad? 
Para la reunión de grupo
La primera lectura es la conclusión del segundo libro de las Crónicas, del AT. Es un buen resumen del esquema interpretativo de la historia por parte de los redactores bíblicos, y del mismo pueblo. ¿Pero lo podemos aceptar nosotros, hoy día, fácilmente? ¿Qué dificultades nos presenta? ¿A qué se pueden deber esas dificultades? ¿Cómo combinar estas dificultades y estas respuestas con el hecho de que consideramos estos textos bíblicos «revelación»? ¿En qué sentido?
Marcelo Barros hace caer en la cuenta del sincretismo de la Biblia, en la que aparecen muchas tradiciones, elementos, categorías, leyendas, símbolos... procedentes de la religiosidad del Oriente Próximo, en el que ella se haya claramente ambientada. Y señalaba que el becerro de oro fue rechazado, pero la serpiente de bronce entró en la Biblia... ¿Cabe hacer alguna reflexión al respecto?
Prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas... Este texto del evangelio de Juan está en plena sintonía con la epistemología moderna: la estructura del conocimiento humano es tal, que el sujeto entra en la composición misma de la experiencia cognoscitiva, con sus intereses, prejuicios, limitaciones... No hay un conocimiento neutro y desinteresado, una «razón pura», una «verdad objetiva», sin intereses... En la respuesta ética que damos a la vida, en la respuesta de fe (o de no fe) que damos a los desafíos de la realidad, estamos movidos también –tal vez inconscientemente- por nuestro deseo de luz o nuestro de oscuridad. Comentar.
Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por Él; no lo envió para condenar, sino para que el mundo se salve por él. Pero de hecho muchas veces el cristiano se siente más juzgado que salvado, y siente la moral como un deber exterior e impuesto, como una carga más que como una ayuda... ¿A qué se debe? Si el Evangelio es Buena Noticia y Dios es pura voluntad de salvación, ¿qué es lo que puede estar fallando?
Para la oración de los fieles
Para que sean iluminados nuestros corazones con la luz que brota de la esperanza de los débiles y marginados del sistema, roguemos al Señor...
Para que nos decidamos sin demora a incluir en nuestra vida diaria acciones que, como las de Jesús, irradien luz y solidaridad, roguemos al Señor...
Por los que no saben de dolores verdaderos, de injusticias planificadas, de pobreza globalizada, para que se abran sus ojos a la verdad, roguemos al Señor...
Por los niños y adultos que hoy siguen muriendo "antes de tiempo", por los "pueblos crucificados", para que seamos para ellos señal y compromiso de liberación, roguemos al Señor...
Para que nuestra conducta sea correcta e incorruptible, de forma que nunca temamos a la verdad ni prefiramos a las tinieblas, roguemos al Señor...
 Oración comunitaria
Dios «todo-bondadoso», Padre y Madre de la Humanidad, que en Jesús has levantado ante el mundo una y muchas señales, para que todos los hombres y mujeres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad: te expresamos nuestro agradecimiento al descubrir que tú actúas a favor de toda la Humanidad y a toda ella la conduces, «por caminos sólo por ti conocidos». Ello nos hace sentirnos llenos de una alegría y una confianza, que para nosotros concretamente se apoyan en Jesucristo, nuestro hermano, predilecto tuyo.
Estos comentarios están tomados de diversos libros, editados por Ediciones El Almendro de Córdoba, a saber:
- Jesús Peláez: La otra lectura de los Evangelios, I y II. Ediciones El Almendro, Córdoba.
- Rafael García Avilés: Llamados a ser libres. No la ley, sino el hombre. Ciclo A,B,C. Ediciones El Almendro, Córdoba.
- Juan Mateos y Fernando Camacho: Marcos. Texto y comentario. Ediciones El Almendro.
        - Juan. Texto y comentario. Ediciones El Almendro. Más información sobre estos libros en 
www.elalmendro.org
        - El evangelio de Mateo. Lectura comentada. Ediciones Cristiandad, Madrid.
Acompaña siempre otro comentario tomado de la Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica: Diario bíblico