Mostrando entradas con la etiqueta CATEQUESIS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CATEQUESIS. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de mayo de 2024

Fiesta de San Juan de Ávila, patrón de los sacerdotes diocesanos

 Fiesta de San Juan de Ávila:


        “-Orad por mí en Compostela -dijo el jovial flamenco.

-Habéis acertado: allí voy -contestó el otro.

Volvió la cabeza bajo el capuchón de estameña marrón y Henri-Maximilien reconoció a Zenón.

-¡Salud, primo! -dijo alegremente Henri-Maximilien-. El canónigo Campanus os ha estado esperando todo el invierno en Brujas; el Rector Magnífico en Lovaina se arranca las barbas por vuestra ausencia y vos reaparecéis así, a la vuelta de un mal camino, como alguien a quien no quiero nombrar.

-El Abad Mitrado de Sain-Bavon de Gante me ha encontrado un empleo -dijo Zenón con prudencia-. ¿No es acaso un protector confesable? Pero contadme más bien por qué andáis haciendo de pordiosero por los caminos de Francia.

-Puede que tengáis vos algo que ver en ello -respondió el más joven de los dos viajeros-. He dejado plantados los negocios de mi padre lo mismo que vos la Escuela de Teología. Pero ahora que os veo pasar de un Rector Magnífico a un Abad Mitrado…

-Bromeáis -dijo el clérigo-. Siempre se empieza por ser el famulus de alguien…

…Ambos se sentaron a la orilla de un talud para comer.

-Héos aquí disfrazado de necio -dijo Henri-Maximilien, observando con curiosidad los hábitos del peregrino.

-Sí -dijo Zenón-. Pero ya esta harto de abrevarme en los libros. Prefiero deletrear algún texto con la vida… ¿puede haber algún hábito más cómodo que éste para hacer camino pasando inadvertido?… Mis pies vagan por el mundo como un insecto entre las páginas de un salterio.

-Muy bien -dijo distraídamente Henri -Maximilien-. Mas ¿por qué ir hasta Compostela? No puedo imaginaros sentado entre frailes gordos y cantando con la nariz.

-¡Huy! -dijo el peregrino-. ¿Qué me importan a mí esos gandules y esos becerros? Pero el prior de los Jacobitas de León es aficionado a la alquimia. Mantenía correspondencia con el canónigo Bartholommé Campanus, nuestro tío e insípido idiota, que en ocasiones se aventura, como sin querer, hasta los límites prohibidos. El abad de Sain-Bavon también le escribió, disponiendolo a que me enseñe lo que sabe…




…,Henri-Maximilien dijo, mientras escupía los últimos huesos de cerezas por el camino:

-La paz se tambalea, hermano Zenón. Los príncipes se arrancan los pies igual que los borrachos se disputan los platos en la taberna…Puede que de todo esto caiga alguna migaja de gloria que llevarme a la boca.

-Ineptissima vanitas -repuso con sequedad el joven clérigo-. ¿Os sigue importando el viento que de bocas sale? 

-Tengo dieciséis años -dijo Henri-Maximilien-. Dentro de otros quince, ya veremos si por casualidad me he convertido en un Alejandro. Dentro de treinta años se sabrá si valgo o no tanto como el difunto César. ¿Acaso voy a pasarme la vida midiendo paños en una tienda de la rue aux Laines? La cuestión es ser un hombre.

-He cumplido veinte años -calculó Zenón-. Poniéndome en el mejor de los casos, tengo por delante de mí cincuenta años de estudio antes de que este cráneo se convierta en calavera. Quedaos con vuestros humos y vuestros héroes de Plutarco, hermano Henri. En cuanto a mí, quiero ser más que un hombre.

-Yo voy hacia los Alpes -dijo Henri-Maximilien.

-Yo -dijo Zenón-, hacia los Pirineos…”

(Opus Nigrum, Marguerite Yourcenar)





Ser un hombre sometido a los mecanismos socio-politicos-culturales de cada momento histórico; sometido a la cosmovisión del momento o ser más que un hombre (“seremos semejantes a Él); esto es, despojarnos, deseducarnos de las consignas con las que se nos construye desde el sistema educativo, desde los medios de comunicación, etc… para, encontrándonos desnudos construirnos, conforme vivimos, de lo mejor. A veces se nos construye como si cada hombre no fuese mas que un sapo y, como en los cuentos necesitamos el beso de la princesa para despojándonos de una falsa piel convertirnos en príncipes, lo que somos. 



Esta es la función primera del sacerdote, hacer que todo ser humano descubra que es un príncipe, que es hijo de Dios y templo del Espíritu Santo, independientemente de su situación socioeconómica. Si estas fuesen sólo ideas podrían ser descalificadas, negadas y el ateísmo, que juega en el mundo de las ideas, podría abrirse paso; sin embargo, se trata de experiencias en la vida real; la vida es más potente que el mundo de las ideas, ésta es capaz de romperlas y generar otras distintas.



Algunos en la historia de las ideas dijeron que Dios era una creación humana (Feuerbach); otros, que Dios ha muerto (Nietzsche); pero siempre en el mundo de las ideas; se ha propagado entre muchos que en el mundo del pensamiento se considera que Dios no existe, pero esto no es más que propaganda; primero, porque la filosofía no es algo que vaya evolucionando y superando etapas; los pensadores anteriores a Platón, como él mismo, son tan actuales como pueda serlo Heidegger o Byung-Chul Han; y en segundo lugar, porque, si tuviesen que votar los grandes pensadores del mundo de la filosofía la existencia de Dios ganaría por mayoría abrumadora. 



Los hombres, al vivir, nos cargamos de experiencias que nos acercan a la muerte o a la vida; o si ustedes quieren, unos nos van revistiendo de esa piel venenosa del sapo, otros nos van convirtiendo en dioses, y esto, desde la infancia; yo recuerdo maestros magníficos como don Juan, como don Antonio; y maestros peores que las serpientes, como don Rafael. En el seminario menor, me encontré, entre los formadores, la peor mediocridad, la máxima doblez en el pensamiento y en los comportamientos, el mal; en cambio, en el seminario mayor, me encontré con el rector, don Carlos, con sus cosas, bueno, él nos enseñó la liturgia como expresión del Dios misterioso, y don Eutimio; éste, un santo; nos enseñó los caminos secretos para el encuentro con Dios; aún recuerdo el primer día de clase con él, nos expuso el relato de Caín y Abel para afirmar que lo que Dios le pregunta a Caín: “Caín ¿dónde está tu hermano?”, será la pregunta que se nos hará a nosotros, pues todos somos corresponsables; después de estos, salvo alguna excepción, ninguno de sus sustitutos ha estado a su altura. Los obispos que he conocido en Granada: don José Méndez, un santo; don Antonio Cañizares, un hombre inteligente y bueno hasta en lo secreto; de los demás es mejor no hablar, pues a uno ya lo hemos visto y el otro está por ver. En estos entresijos, en la vida, Dios, de vez en cuando, se deja ver, con tanta fuerza que causa temor, que no miedo, sino temor reverencial; con una presencia en la que no cabe la duda y, si cupiese antes se derrumbaría todo lo conocido a través del pensamiento y los sentidos, pues estos se muestran con mucha menos consistencia. 



        Hay experiencias donde se sabe que se ha vislumbrado la eternidad; son pocas, pero consistentes; el cielo se abre muy de vez en cuando, pero se abre. No estamos en un mundo cerrado. Es verdad: hay gentes que, como cantaba Serrat, por no pasar, ni pasó la guerra; bien, estos quizás tienen poco que aportar, salvo vivir a ras de suelo, simplemente satisfaciendo las necesidades básicas; son muy poco interesantes. Y con respecto a los hombres que han hecho la “historia” ya vemos la vida de los ateos de Hitler, Mussolini y Stalin; pero, en cambio, frente a ellos, vemos a Luther King, a Gandhi, a Teresa de Calcuta, etc… A lo largo de la vida he conocido a muchas personas sencillas que han atravesado laberintos, vencido dragones, conocido la eternidad y han continuado con vida; estas gentes que no han pertenecido a ningún movimientos de estos de hoy sino a las parroquias de siempre, y es que en las parroquias no se compite por ser santos y, por ello, no hay apariencias que guardar; esto hace que la religiosidad sea sana, sin extremos ni apariencias hipócritas…; tratar a la gente bien es fundamental; Caín ¿dónde está tu hermano?



La Ilustración aportó cosas buenas como la democracia; sin embargo, ha traído consecuencias negativas; como el racionalismo, que, como las orejeras que se le ponen a los burros para que no vean ni a izquierda ni a derecha, se nos impusieron a los ciudadanos, con lo cual, durante un largo periodo de tiempo, se creyó que sólo era cierto aquello que el cientificismo daba por bueno y por cierto. Ernst Cassier, en su libro Filosofía de la Ilustración, ya ponía de manifiesto la renuncia que se operaba desde el propio pensamiento ilustrado: “Habrá que renunciar a la esperanza de arrebatar jamás a las cosas su último secreto, de penetrar en el ser absoluto de la materia o del alma humana”. Todos los días vemos cómo la ciencia cambia de opinión a cada minuto. Esta etapa está superada, aunque todavía tenga algún recorrido; desde hace mucho tiempo sabemos que sus pies, sus cimientos, son de barro en su antigua pretensión de ser la verdad absoluta y la única verdad; ya somos muchos los que nos arrancamos las orejeras.




La segunda función del sacerdote, la relacionada con las celebraciones sacramentales, con la liturgia: ésta la debemos realizar como dice la Iglesia Católica, esto es, haciendo presente a Dios a través de las palabras y los ritos; aquí hemos cometido muchos errores, pues, en esto, hemos sido racionalistas cuando éste estaba ya moribundo. En las celebraciones litúrgicas debe manifestarse el Dios oculto, que, aunque se hace presente, al mismo tiempo se expresa misteriosamente, no se deja secuestrar; en la liturgia debe quedar expresado que Dios no es un super Ente, como nos hizo ver Heidegger, sino que Dios es Dios, al que percibimos entre nieblas y nunca totalmente; por ello, hay que evitar que el rito litúrgico sea algo inmanente, siempre es algo transcendente; el rito nos debe llevar a adentrarnos en lo oculto y misterioso y por ello siempre hay que tener una actitud abierta… como los ojos están fijos en las manos de su señora…


Tercera función: dignificar toda vida humana, no sólo a nivel moral sino también a nivel económico; el sacerdote, en esta dinámica de dignificación del otro: “porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo…”. Esta dinámica social no es una novedad en la iglesia, sino que desde el momento primero del cristianismo y a lo largo de su historia ha sido una constante.


Estas tres dimensiones llamadas aquí funciones no se dan en un orden numérico sino que son simultáneas y las tres se realimentan.

Ahora bien, el sacerdote debe haberse iniciado en los misterios, en el gran misterio, en la relación con Dios, de forma clara y sana; esa es la función del seminario, debe saber algo de lo que es la vida dificultosa y trágica de tanta gente; el seminario no es sólo el espacio de la teología, sino de la vida, de la vida del hombre de carne y hueso, como dirá Unamuno.


En el relato de los Reyes Magos, se nos muestra uno de los errores en los que podemos caer los sacerdotes: pensar que la verdad está en palacio, en el de Herodes o en el de otros; los magos se adentran en el de Herodes y ahí pierden la estrella; sólo al salir de él vuelven a tener un cielo estrellado que los conduce hasta Belén, y allí se les manifiesta el misterio para volver a la vida cotidiana y ordinaria convertidos en príncipes. A los sacerdotes se nos envía a anunciar esta buena noticia: Dios está en nosotros, seremos semejantes a Él; Dios ha abierto el cielo para nosotros, la eternidad es del hombre, que es un ser sagrado gracias a Dios. El Señor no nos envía a un palacio a cuidar burros,  sino a los pueblos, a los campos, a los barrios, a la ciudad, al hombre.




José Jiménez Lozano, en su novela Las señoras, narra cómo dos mujeres invitan todas las tardes a tomar chocolate con magdalenas a un canónigo; a éste, en una de esas meriendas, le preguntan: “-¿Y usted qué prefiere, doctor Bosch: seguir tomando chocolate con magdalenas otros noventa y dos años, o la vida eterna?

José Antonio Espejo Zamora

sábado, 20 de abril de 2024

Comentario a las lecturas del domingo del buen Pastor

 


DOMINGO DEL BUEN PASTOR


1ª. Lectura: Hechos de los Apóstoles 4,9-12.

Salmo: 117.

2ª. Lectura: Carta del apóstol San Juan: 3.1-2.

Evangelio: San Juan 10,11-18.

Comentario a las lecturas del domingo IV de Pascua,  21 de abril 2024.



El Evangelio de hoy termina con la afirmación de Jesucristo: “Tengo poder para entregarla (la vida) y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre”; los jefes de nuestro mundo, en cambio, afirman: tengo poder para quitarte la vida y para dártela; esto es, tengo poder para despedirte de la empresa y para contratarte; tengo poder para arrinconarte y desprestigiarte y poder para restablecer tu honor; y en este ámbito de guerra en el que parece que vivimos, literalmente, afirman los jefes, tengo poder para matarte y para dejar que vivas. 


Jesús deja claro de dónde viene su actitud: “este mandato he recibido de mi Padre”; se trata de la relación de comunión en la que vive Jesucristo con Dios Padre; esa relación la celebraremos el domingo de la Santísima Trinidad; para celebrar el domingo siguiente, el día del Corpus Christi, ese día festejaremos que Jesucristo se ha hecho alimento para dejarnos a nosotros entrar en esa misma relación de comunión que se culminará tras nuestra muerte y resurrección, pues seremos semejantes a Él, en lo que la Iglesia llama Comunión de los Santos. En cambio, la actitud y comportamiento de los jefes de este mundo nace del miedo, de los complejos en los que está enredada su propia alma; en términos teológicos, nace del pecado, esto es, de la ruptura con Dios, de la falta de diálogo, que es la oración, entre el hombre y Dios; y si afinamos más, citando a la pensadora Hannah Arendt, cuando un hombre se encuentra que ha realizado el mal terrible contra otra persona, se interrumpe el diálogo que cada persona tiene consigo mismo en el interior de la propia alma, e interrumpido éste, se imposibilita el diálogo con Dios; entonces, el hombre se dirige hacia fuera de sí mismo para obedecer los dictámenes del hombre más fuerte; en ese momento, el individuo pasa a convertirse en el hombre-masa; esto es, se autodestruye prescindiendo de su propia alma para seguir ciegamente las consignas del jefe más poderoso.

Jesucristo se nos presenta este domingo como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, esto es, que es capaz de generar la vida en los otros, en aquellos que se dejan amar por Él: “Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.” Si en nuestro mundo occidental científico-técnico conocer conlleva deshacer la materia en un laboratorio para desentrañar lo último, en el lenguaje bíblico conocer es amar, y el amor reconstruye a la persona, a la propia alma, a la sociedad, a la Iglesia. Por ello, en este domingo, en la primera lectura se nos presenta a los Apóstoles curando a un enfermo y situando como protagonista a Jesucristo como el autor real que reconstruye a la persona herida, en este caso por la enfermedad: “…por este Nombre, se presenta éste sano ante vosotros”. Pedro va más allá y pone en evidencia el pecado de los jefes: “Él es <<la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en la piedra angular>>; no hay salvación en ningún otro…”. Los jefes, al igual que los arquitectos diseñan un edificio, ellos diseñan la sociedad, ellos nos dicen qué está bien y mal, cómo tienen que funcionar la economía, las relaciones sociales, familiares, cuál es la lectura correcta del pasado y por qué veredas hay que caminar hacia el futuro; estos jefes decidieron que Jesucristo tenía que ser desechado, crucificado, no servía para la construcción de la sociedad; ¿por qué no reconocieron que Jesús era el mesías y la piedra angular?; los jefes amaban más a su propia raza, a su propia institución que a Dios; esto nos puede pasar a nosotros, si amamos más a la Iglesia que a Dios; amar a Dios por encima de todo conlleva entrar en esa relación de comunión y ésta nos llevará a tener en mucha estima el comportamiento ético y justo; este amor a Dios nos lleva a amar a la Iglesia adecuadamente, no haciendo de ella un dios, pues esto sería idolatría; nos lleva a tratar al otro de forma reverencial, nos lleva a amarnos a nosotros mismos de tal manera que nos revestimos de dignidad. Esta dignidad de la que revestimos y nos revestimos al amar es detestada por los jefes, ya que estos no quieren frenos a la hora de tratar a los “subordinados”, pues piensan que su autoridad o, más bien, su poder queda cuestionado; por ello, los jefes, como los pavos en celo o llenos de miedo, tienen que expandirse en sus expresiones frente a los “subordinados”; y por último, esto nos lleva al salmo de este domingo en el que nos encontramos con un hombre en oración que, tras su experiencia, dice: “Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres// mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes// Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación…


José Antonio Espejo Zamora

martes, 27 de febrero de 2024

San Juan de la Cruz

Grupo de Literatura

Parroquia de Gójar 

          Simone Weil: "La obra entera de san Juan de la Cruz no es más que un estudio rigurosamente científico de los mecanismos sobrenaturales. Y no otra cosa es la filosofía de Platón." (Echar raíces, fol. 204).


          Miguel de Unamuno: "Dicen que no tenemos espíritu científico. ¡Si tenemos otro...! Inventen ellos, y lo sabremos luego y lo aplicaremos. Acaso esto es más señor. Si fuera imposible que un pueblo dé a Descartes y a San Juan de la Cruz, yo me quedaría con éste. (ABC, 15 de septiembre de 1909: Carta a Azorín de Miguel de Unamuno).



Reunión grupo de literatura Parroquia de Gójar:

-En esta ocasión nos acompañará el autor del libro, Manuel García Hernández.

-Fecha: 10 de marzo.

-Lugar: Salón parroquial.

-Hora: 17:30.

-Libro: Por las sendas de la noche. A Zaga de San Juan de la Cruz.

-Autor: Manuel García Hernández.


          Ana Bundgard: "Zubiri remite a la raíz de la realidad y desde la religación llega a la experiencia de Dios <<como consecuencia inevitable>>. Muy distinta es la actitud de Zambrano, que busca <<descubrir>> a Dios, detrás de las apariencias superficiales." (Más allá de la filosofía, sobre el pensamiento filosófico-místico de María Zambrano, fol. 55)

 
         María Zambrano: "La resistencia al ser propio del hombre es la nada, y la nada es Dios, lleva a Él; dejarse caer, hundirse en la nada es hundirse en el fondo secreto de lo divino. El demonio no acecha ya por la nada, sino por el ser; el ser es la tentación." (El hombre y lo divino, fol. 295).









sábado, 25 de enero de 2020

sacramento de la confirmación esquema de la celebración catequesis sacramento de la confirmación esquema del ritual

Sacramento Confirmación
Catequesis sobre el Sacramento de la Confirmación.
El Ritual de la Confirmación:
El Sacramento de la Confirmación se confiere con la unción del crisma en la frente, mediante la imposición de la mano y la pronunciación de estas palabras: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”. 
Para conservar el vínculo fundamental de la Confirmación con el Bautismo y con la Eucaristía como Sacramentos de Iniciación, cuando se celebra la Confirmación, se renuevan los compromisos bautismales. También se prefiere que la Confirmación se celebre en el marco de la Misa de manera que todos puedan participar de la Eucaristía, ya que “la iniciación cristiana alcanza su culmen en la comunión del cuerpo y de la sangre de Cristo”
Papa Francisco:
“Hoy nos centraremos en el Sacramento de la Confirmación. Junto con el Bautismo y la Eucaristía, forma parte de un proceso único de iniciación cristiana, a través del cual somos insertados gradualmente en Cristo, muerto y resucitado y recibimos una vida nueva.
El término Confirmación indica que este sacramento ratifica la gracia bautismal, nos une más firmemente a Cristo: afianza nuestra relación con la Iglesia y nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para defender la fe y confesar el nombre de Cristo.
Como todo sacramento, la Confirmación es obra de Dios, que se preocupa de que nuestra vida sea plasmada a imagen de su Hijo, de hacernos capaces de amar como él, infundiéndonos su Espíritu Santo. Este Espíritu actúa con su fuerza en nosotros, en toda la persona y durante toda la vida. Cuando lo recibimos en nuestro corazón, Cristo mismo se hace presente y toma forma en nuestra vida: es él quien reza, perdona, infunde esperanza, sirve a los hermanos más necesitados, crea comunión y siembra la paz en nuestra vida. Es Él el que hace eso!”

SÍMBOLOS MAS IMPORTANTES DE LA CONFIRMACIÓN
Los ritos y símbolos de la confirmación son signos y gestos, humanos y sencillos, que sirven para expresar de un modo visible que Dios nos da su Espíritu y que nosotros tomamos el compromiso de vivir conforme a nuestra fe, dando testimonio. Con la confirmación queremos "confirmar" nuestra fe, nuestro bautismo, ante los demás cristianos; y Dios, a través de la comunidad y de su representante, el Obispo, nos acoge y da su Espíritu. Cuando uno no tiene esta intención, esta actitud, los ritos son gestos vacíos.
1. Renovación de las promesas del Bautismo
Después de la homilía, los catequistas o el responsable de la confirmación, os presenta al Obispo o a quien os confirma en su nombre. El Obispo, en nombre de toda la comunidad y de la Iglesia, os invita a renovar las promesas del bautismo. En un diálogo con él, renunciáis a todo lo que va contra el Evangelio: egoísmo, envidia, mentira, venganza, violencia, injusticia; os comprometéis a perdonar, a amar a todos como hermanos y a vivir con una actitud de servicio y ayuda; y proclamáis vuestra fe, a la vez que manifestáis querer vivir dentro de la Iglesia. Cada uno, unido a los demás, da una respuesta personal y sincera. Por esto contesta: "sí, renuncio", "sí, me comprometo", "sí, creo" según la pregunta.
2. Imposición de las manos
A continuación, el Obispo invita a todos a orar por vosotros. Es un momento de silencio que impresiona: la comunidad cristiana, tus padres, tus amigos, ¡todos!, orando por tí. En esta oración se piden tres cosas: que el Espíritu os fortalezca con sus dones, que os consagre penetrando en lo más íntimo de vuestras personas, y que haga de vosotros una imagen perfecta de Jesús.
Dentro de este clima de oración, el Obispo os impone las manos a cada uno personalmente, o como grupo, y pide al Padre que os envíe al Espíritu para que os llene de sus dones.
La imposición de manos es un gesto muy antiguo en la Biblia. En el libro de los Hechos, se nos dice que los apóstoles imponían las manos para transmitir el Espíritu. La Iglesia lo utiliza en la confirmación para expresar lo mismo.
El gesto de imponer las manos significa varias cosas: Dios te posee. Dios te protege, Dios te transmite su Espíritu. A la vez es un gesto de ánimo y amistad.
3. La unción con el crisma. 
Es el signo más importante de la confirmación. Cada uno es presentado al Obispo por su padrino o madrina; y el Obispo os unge en la frente con el crisma, haciendo la señal de la cruz con estas palabras: "N... recibe por esta señal el don del Espíritu Santo". Cada uno responde: "Amén".
El crisma es un aceite perfumado que lo consagra el Obispo el día de Jueves Santo. En el A.T., la unción con aceite, era un signo para expresar el don del Espíritu de Dios. Todos los que tenían una misión especial -reyes, sacerdotes, profetas- eran ungidos; con ello se indicaba que Dios los había elegido y que les daba fuerza para cumplir su misión. A Jesús le llamamos el Mesías, el Cristo; y ambas palabras significan "UNGIDO".
El aceite, usado por los atletas en los masajes, lo penetra y suaviza todo y es símbolo del Espíritu que debe penetrar hasta lo más íntimo de nuestra persona. El aceite es, también, signo de la fortaleza y fidelidad que deberán mantener los que deciden confirmar su fe y ser testigos de ella.
4. Saludo y felicitación
Una vez terminado el rito de la confirmación, el Obispo alienta y felicita a cada uno con el mismo saludo que Jesús, después de la resurrección, se dirigía siempre a sus discípulos: "La paz esté contigo". Y cada uno responde: "Y con tu Espíritu".
Y de esta forma tan sencilla acabas de entrar en la Iglesia como persona adulta, para siempre. Ya no eres en la comunidad como los niños pequeños a quienes se les da todo hecho. Has de batallar, has de esforzarte, has de luchar, has de ser protagonista de tu propia vida y de la vida de la Iglesia, has de dar testimonio de que merece la pena vivir siguiendo a Jesús.

Esquema General de la celebración del Sacramento de la Confirmación
1.-Monición entrada.
2.-Procesión y canto de entrada.
3.-Saludo del Vicario.
4.-Aspersión agua bendita.
5.-Se canta el gloria? No hay Gloria por estar en Cuaresma.
6.-Oración colecta.
7.-1ª Lectura.
8.-Salmo.
9.-2ª lectura.
10.-Canto:
11.-Proclamación del Evangelio.
12.-Presentación de los confirmandos.
13.-Homilía del vicario.
14.-Renovación de las promesas bautismales.
15.-Monición a la imposición de las manos.
16.-El vicario invita a orar.
17.-Imposición de las manos.
18.-Monición a la crismación.
19.-Se acercan los confirmandos al vicario y son crismados.
20.-Oración de los fieles.
21.-Comienza el ofertorio….

Orden del Ritual de la Confirmación dentro de la Misa

1.-Monición entrada.
Hermanos: Nos hemos reunidos para celebrar la Confirmación de algunos miembros de nuestra comunidad de bautizados. La Confirmación es uno de los tres Sacramentos de la iniciación cristiana. El Vicario, don Francisco Tejerizo, en nombre del Obispo preside esta asamblea, en la cual el Espíritu Santo, que ya habita en el corazón de los bautizados, se les infundirá con mayor plenitud, a fin de hacerlos madurar y crecer como cristianos. Renovemos nuestra fe en la presencia del Espíritu del Señor en medio de su asamblea, y dispongámonos a recibir, tanto los que se han de confirmar como los que ya lo estamos, una nueva efusión de sus dones.
2.-Procesión y canto de entrada.
3.-Saludo del Vicario:
Vicario: El Señor esté con vosotros.
           Todos: y con tu espíritu.
4.-Aspersión agua bendita.
5.-Se canta el gloria? No hay Gloria por estar en Cuaresma.
6.-Oración colecta.
7.-1ª Lectura.
8.-Salmo.
9.-2ª lectura.
10.-Canto:
11.-Proclamación del Evangelio.
12.-Presentación de los confirmandos:
(El pastor, otro sacerdote, diácono o catequista presenta a los candidatos para la Confirmación)
Se llama a cada candidato por su nombre, y éste se levanta.

Señor Vicario:
Estos confirmandos fueron bautizados un día con la promesa de que serían educados en la fe y de que recibirían, un día, por la Confirmación la plenitud del Espíritu Santo que los incorporase más plenamente a Cristo y a la Iglesia por la plenitud de SUS DONES. Ese fue el compromiso de sus padres y padrinos en el día del bautismo. Y éste día ha llegado. Como responsable(s) de la acción catequética en esta comunidad parroquial, tengo el honor de decir a la comunidad reunida, y al señor Vicario que estos confirmandos han recibido la catequesis adecuada a su edad.
13.-Homilía del vicario.
14.-Renovación de los compromisos bautismales 
De pie ante el obispo o el sacerdote, los candidatos renuevan sus compromisos bautismales:
O/V: ¿Renunciáis a Satanás y a todas sus obras y seducciones?
R: Sí, renuncio.
O/V: ¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?
 R: Sí, creo. 
O/V: ¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que nació de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre? 
R:/ Sí, creo. 
O/V: Creéis en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que hoy os será comunicado de un modo singular por el sacramento de la Confirmación, como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?
R: Sí, creo.
O/V: ¿Creéis en la santa Iglesia Católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?
  R: Sí, creo.
  O/V: ¡Esta es nuestra fe. Esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro!

15.-La imposición de manos
15.1: Monición a la imposición de manos:
El día de Pentecostés, los Apóstoles recibieron una presencia muy especial del Espíritu Santo. Los Obispos, sus continuadores, transmiten desde entonces el Espíritu Santo como un don por medio del Sacramento de la Confirmación, que ahora se va a comenzar con la imposición de manos del Señor Vicario. La imposición de manos es uno de los gestos que aparecen habitualmente en la historia de la salvación y en la liturgia para indicar la trasmisión de un poder, o de una fuerza, o de unos derechos.
El obispo pronuncia la oración para pedir a Dios los Dones del Espíritu Santo.
16.-El vicario invita a orar.
17.-Imposición de las manos.
18.-Monición a la crismación:
 Hemos llegado al momento culminante de la celebración. El Vicario les impondrá la mano y los marcará con la cruz gloriosa de Cristo para significar que son propiedad del Señor. Los ungirá con óleo perfumado. Ser crismado es lo mismo que ser Cristo, ser Mesías, ser ungido. Y ser Mesías y Cristo comporta la misma misión que el Señor: dar testimonio de la verdad y ser por 10 el buen olor de las buenas obras, fermento de santidad en el mundo.

19.-Se acercan los confirmandos al vicario y son crismados.
-Cada candidato va ante el obispo.
  -El padrino coloca su mano derecha sobre el hombro del candidato y dice el nombre del candidato al obispo. 
-El obispo moja su pulgar derecho en el crisma, y con él, hace la señal de la Cruz sobre la frente del candidato.
-Obispo: [Nombre], recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo. -Candidato: Amén. 
-Obispo: La paz esté contigo.
  -Candidato: Y con tu espíritu. 
Oración de los fieles
 La oración de los fieles se ofrece a aquellos que fueron confirmados, a sus padres y padrinos, a la Iglesia y al mundo.
Liturgia Eucarística
Ofertorio:
Vicario: Orad para que este sacrificio sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
Todos: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.
Vicario: Oración sobre las ofrendas.
Plegaria Eucarística
Prefacio:
-Vicario: El Señor esté con vosotros.
-Todos: y con tu espíritu.
-Vicario: Levantemos el corazón.
  -Todos: Lo tenemos levantado hacia el Señor.
-Vicario: Demos gracias al Señor, nuestro Dios. 
-Todos: Es justo y necesario.
-Continua el Vicario con el prefacio
-Santo.
Culmina la plegaria Eucarística.

Oración del Padrenuestro.