jueves, 19 de enero de 2017

Huétor Tájar Memorias historia 1596 - 1850



Huétor Tájar 1596 - 1850


         En 1722, el arzobispado de Granada ordena al párroco de Huétor Tájar que ponga en orden las Memorias, para que se puedan celebrar, anualmente la misa por los difuntos que así lo habían dejado declarado en sus testamentos.


         Francisco Tomás de Miranda, párroco de Huétor Tájar en 1722, se pone manos a la obra dejándonos dos libros de Memorias; en estos documentos históricos no sólo nos da el nombre de las personas que fundaron una Memoria, sino que también nos aporta muchos datos sobre la topografía de Huétor desde 1596 hasta 1858. En estos documentos nos da los nombres de las calles del pueblo; por ello sabemos que la calle Ancha, callejón de los Negros, calle del Mesón, calle de San Sebastián o del Santo ya en 1596 tenían esa misma designación. Nos da el lugar exacto donde estaba el Mesón que da nombre a la calle. Nos da el nombre de los escribanos del pueblo en las fechas referidas.
         Poco a poco iré transcribiendo los libros, pues merece la pena conservar la información que aportan. Hoy publico una mínima parte del contenido de los libros.
         ¿Qué es un libro de Memorias? Se trata de un libro en el que se anotaban los nombres de las personas que, al morir, ordenaban se les dijese una misa o más cada año, de forma permanente. Así mismo, dejaba dicho sobre qué bienes recaía esta obligación.
Transcripción:
Año 1722
Jesús, María, San Joaquín, San José y Santa Ana en vida y muerte amparad mi Alama. Amé.
         D. Francisco Tomás de Miranda, cura de la Iglesia parroquial de esta villa de Huétor Tájar, pone en la consideración de los señores curas que fueren de esta dicha Iglesia, que a las obligaciones del escrupulosísimo ministerio de Cura, se agrega en esta Iglesia el del cumplimiento de  memorias fundadas en ella, cuya obligación, en tanto obliga a que su dotación por defecto de legítimos instrumentos, no se hace en cobrarle; por lo cual al tiempo que entré a servir este cura, hallé algunas sin cumplir y sin institutos, para la cobranza de sus dotaciones, y considerando que los señores curas el no haberlas cumplido sería por defecto de legítimos instrumentos, yo también las dejé de cumplir y reconociendo lo referido por la visita que en el año pasado de 1719 se hizo de esta Iglesia se me mandó que dentro de breve tiempo pusiese corrientes las memorias que lo estaban y constan en dicha visita o diese razón legítima porque, y cumpliendo con dicho acto, fue preciso tomar el trabajo de mirar todos los registros de escrituras de oficio de esta villa, cuentas y (…) y desde el año 1490 hasta el de 1721. Ha sido el mayor trabajo adaptar a cada memoria los instrumentos que le correspondía; me he valido en esto por la oscuridad de algunos instrumentos, repetidas veces de los libros funerales, desposorios, bautismos y noticia de hombres ancianos, de que resultó haber hecho este libro el que sólo sirva para ir citando los títulos que fueren sucediendo por los nuevos poseedores de las fincas sobre que están impuestas las dotaciones de cada memoria. Y así mismo, otro libro que sólo sirviere para firmar los cumplimientos de las memorias y así mismo otro libro para anotar el pago que anualmente se hace de las memorias, con citación de este libro para que siempre conste el pago y no se perjudique a los deudos en caso de perderse las Cartas de pago y para que, no queriendo esto pagar, salvando los instrumentos que justifican la dotación de cada memoria, se pueda ejecutar.
         Lo grande del referido trabajo lo justificará el cotejo que se puede hacer de este libro con el de memorias, único que había en esta Iglesia y esté en el archivo de ellas por lo cual espero de los señores curas que fueren de esta Iglesia continuarán, con la debida aplicación, el anotar en este libro los títulos que fueren sucediendo en cada memoria para honra y gloria de Dios, María Santísima Nuestra Madre y (…) la corte del cielo y sufragio de las benditas ánimas del purgatorio. (…)
Folio 3 recto.
Encarnación, Asunción, Concepción
         Por Alonso Fernández de Ocaña, tres misas cantadas con sus vísperas en los días de la Encarnación de Ntro. Señor Jesucristo, Asunción y Concepción de Nª Señora. Por su testamento, que otorgó ante Francisco Díaz de la Peña, escribano de esta villa, su fecha a 22 de noviembre de 1591, su cláusula como sigue:
Cláusula:
Mando que de mis bienes se saquen treinta ducados los cuales se pongan a censo sobre bienes en que tengan seguridad y buena paga y la renta de ellos los haya y lleve el cura que es o fuere de la iglesia de esta villa con cargo que sea obligado decirme en cada un año por mi Ánima y de María Sánchez, mi mujer difunta, tres fiestas, una a la Encarnación de Ntro. Señor Jesucristo, otra a la Asunción de Ntra. Señora y otra a la Limpia Concepción de Ntra. Señora, las cuales dichas fiestas, con sus octavas, se me digan vísperas y misas cantadas saliendo con los responsos sobre mi sepultura y el día que dicho censo se redimiera se vaya a dar el dinero a censo para que no deje de ganar, y el emplearlo sea como esto es sobre bienes en que esté seguro con parecer del cura que es o fuere de esta villa y del mayordomo que fuere  de la Cofradía del Santísimo Sacramento de esta villa y contando que los dichos treinta ducados no entren en poder del dicho cura ni Hermano Mayor, sino de la mano del que lo redimiere pase a la que de el se encargare, y encárgoles a las conciencias que en esto se guarde mi voluntad y que se mire que esta memoria se ponga en tabla de las memorias que se dicen en la iglesia de esta villa para que siempre se diga.
Escritura ante Mateo Escobar escribano de esta villa el 18 de marzo de 1652 contra Francisco Hita y Jerónima Ruiz, su mujer; escritura ante Juan Fernández de Vera, escribano de esta villa, su fecha: 10 de diciembre de 1671 de los dichos y Francisco Hita vendieron a Lucas Ortiz de Moya, ambos instrumentos a favor de los 30 ducados de esta memoria.
Año 1668 Diego Martín de la Romera:
         Por escritura ante Pedro Murillo Quintero, escribano de esta villa, el 16 de diciembre de 1668, Lucas Ortiz de Moya, redimió los treinta ducados de la memoria de Alonso Fernández de Ocaña, y los recibió Diego Martín de la Romera y los cargó e impuso sobre todos sus bienes y especialmente sobre cuatro aranzadas de tierra en la vega de Milanos, de esta villa, linde con hazas del maestro don Francisco Montiel por ambas partes la acequia de Milanos y sobre una casa que tiene con su huerto en la calle de los Negros de esta villa, linde con Francisco Ruiz, calle Llana y herederos de Diego Trassierra.
Folio 4 recto:
Año 1677 María Martín de la Romera:
         Por escritura ante Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de esta villa, su fecha: 26 de agosto de 1677, inventario del dicho Diego Martín de la Romera intestato consta de dejar dichos bienes raíces de tres aranzadas de tierra, linde en Vilanos con Antonio y Manuel Ruano y la acequia y dicha casa de la calle de los Negros, con huertos de la calle Ancha, menor de Diego Trasierra y Francisco Guerrero y Melchor Comino, cuyas posesiones las heredó María su hija menor.
         María Martín de la Romera y Rodríguez murió en su menor edad en 28 de diciembre de 1679, y se enterró en esta iglesia y heredó dichas posesiones Francisca Rodríguez Trillo, su tía, vecina que fue de esta villa.
Año de 1679: Francisca Rodríguez Trillo (Justifica esta herencia, escritura ante Sebastián Díaz Valenzuela en esta villa, 24 octubre de 1789) // Año de 1699, Francisco del Castillo:
         Por escritura ante José Jiménez de Espejo, escribano de esta villa, el 10 de octubre de 1699, Bernabé Gavilán y la dicha Francisca Rodríguez Trillo, su mujer vendieron dicha casa y huerto de la calle de los Negros, con la casa de la calle del Santo que linda con casa de Juan Sánchez Adalid que hace esquina a dicha calle de los negros, huertos de herederos de Catalina Murillo, huerto de don Diego Guerrero y Luis de Fuentes, con cargo (…) setenta y dos reales y veinticinco maravedís.
Folio 4 vuelto:
De memorias de que tocan a esta memoria los réditos de treinta ducados según la escritura de imposición a favor de Alonso Fernández de Ocaña.
Nota:
         Habiéndose ido a vivir a Íllora los dichos Bernabé Gavilán y Francisca Rodríguez Trillo, su mujer, dieron dichas tres aranzadas de tierra afectas a dicha memoria a Cristóbal de Castañeda, su pariente y ahijado, con cargo sólo del perpetuo y otro de cofradía de la Santa Vera Cruz de esta Iglesia y libre del censo de esta memoria con que es visto recargaron su principal sobre la dicha casa del Santo que juntamente vendieron con dicha casa que está hundida y huerto de la calle de los Negros, agregada a dicha casa de la calle del Santo. Dicha tierra que dieron a Cristóbal de Castañeda la heredó Juana de Castro su mujer.
         Por muerte de dicha Juana de Castro, por testamento ante Pablo Ruiz Olivares, notario de esta villa el 28 de abril de 1719, heredaron dicha tierra sus sobrinos, que linda con hazas de fray Antonio Castañeda, Juan Sánchez Andreo, Pedro Pérez, don Pedro Ibáñez, y la acequia.
Año 1724, don Francisco del Castillo:
         Por escritura de renunciamiento ante Gabriel Romero, escribano de esta villa el 23 de junio de 1724, don Francisco del Castillo, vecino y alguacil mayor de la villa de Salar, como poseedor de esta casa y huerto debajo
Folio 5 recto:
dichos linderos reconoce a favor de la memoria que fundó Alonso Fernández de Ocaña, el principal de treinta ducados y confesando por ciertas las notas de la plana antecedente, se obliga a pagar sus réditos a la iglesia de esta villa.
Año de 1734, Mateo Pérez Valverde:
         Francisco del Castillo vecino del Salar, vendió esta casa con el cargo de esta memoria a Mateo Pérez Valverde, vecino de esta villa, por escritura otorgada ante José Joaquín de Frías, escribano de esta villa; su fecha: 19 de junio de 1734.
Año de 1735, Josefa Pérez Valverde:
         Josefa Pérez Valverde, mujer de Alonso Conde e hija del dicho  Mateo, heredó esta casa, como consta del testamento que en esta villa otorgó ante José Joaquín de Frías, el 21 de febrero de 1735.
Año de 1769, Francisco Alcaraz:
         En ésta del 1769 paga esta memoria Francisco Alcaraz por haber comprado la casa de la calle del Santo, por muerte de Alonso Conde.
Año 1815, Dª. Josefa Guerrero // nota:
         Paga esta memoria Dª. Josefa Guerrero, por haber comprado la dicha finca y no alcanzando los réditos de los 30 ducados, que son 9 para cumplir las tres fiestas, se ha cumplido la de la Asunción, a N.Sª., dejando las otras, según consta al folio dos del libro anterior, cumplimiento de Memorias, desde mil (quinientos) años para acá.
Año 1859:
         Paga esta memoria Rafael Ortuño Gallego, por haber comprado la casa, finca de esta memoria.
Folio 7, recto:
Santísima Trinidad
Por Melchor Fernández de Baeza, una misa vigilia y vísperas cantadas, día de la Santísima Trinidad, por su testamento que otorgó ante Francisco Díaz de la Peña, escribano de esta villa; su fecha: 21 de junio de 1594. Su cláusula, como sigue:
Cláusula:
         Mando, quiero, y es mi voluntad que cada un año, perpetuamente, para siempre jamás, se diga por mi alma en esta iglesia de esta villa, por el cura que es o fuere de ella una misa y vigilia y vísperas cantadas a la Santísima Trinidad, con su mismo día o en octava y por la limosna de esta fiesta poniendo la cera el dicho cura que fuere menester se saque de mis bienes 30 ducados los cuales mando se den a censo sobre bienes que tengan mucha seguridad y renta de ellos los haya y lleve dicho cura que me dijere dicha fiesta, misa y vigilia y si el principal de dicho censo se redimiere, mando se vuelva a dar a persona y sobre bienes abonados sin que los dichos dineros entren en persona alguna, sino que de la mano del que los redimiere vayan al que de nuevo se encargare de ellos, y no se pueda dar dicho censo si no fuere a vecino de esa villa y sobre bienes que en ella o en su término tenga y el darlos o removerlos sea comparecer del dicho cura, al cual le encargo la conciencia para que haga decir y diga la dicha fiesta y la ponga en tabla y mando que si Ana María mi mujer quisiere encargase de dicho censo lo pueda hacer y se le dé ante el expresado escribano.

         Año 1595, Ana María del Águila:
         Por escritura ante Melchor de la Carrera, escribano de esta villa, su fecha 25 de enero de 1595, a Ana María del Águila, viuda del dicho Melchor Fernández de Baeza, tomó a censo los dichos treinta ducados de (..) esta memoria, y cargó especial y señaladamente su principal y réditos sobre una casa principal en esta villa, que en las cuentas  que se hicieron y fin y muerte del dicho su marido le tocó a la dicha, linde con casas de Diego Rivera y con la plaza pública de ella y con la calle Real que va desde la dicha plaza y mesón de esta villa.
         Año 1724, Juan Andrés Domínguez:
         Por escritura de reconocimiento ante Gabriel Romero, escribano de esta villa, a 2 de julio de 1724, Juan Andrés Domínguez, poseedor de dicha casa que linda con la calle Real del Mesón, casas de Alfonso de Cárdenas y plaza Pública que hace esquina a ella, a mano izquierda, reconoce esta memoria, se obliga a pagar sus réditos.
         Año de 1769, Francisco de la Torre, su tutor Alonso Alcaraz:
         Francisco de la Torre (menor), hijo de Francisco de la Torre (difunto); en su nombre, Alonso Alcaraz, su tutor, poseedor de esta casa finca de esta memoria, paga que hizo su madre de dicha memoria del Melchor Fernández.
         Año 1815, Don Francisco Gallego:
         Por escritura ante D. Antonio de Gámez, escribano de la ciudad de Loja, su fecha a
         Paga esta memoria don Pedro Muñoz:
         Pedro Muñoz compró esta casa, sobre la cual gravita esta memoria la que reconozco y se obligó a pagar como de hecho paga nueve reales con treinta maravedís anualmente.
         Año 1834:
         Por legado de Don Pedro Muñoz, heredó esta casa José Caballero el que reconoció y se obligó a pagar la memoria que sobre ella gravita.
Folio 10 recto:
Santísima Trinidad
Isabel Fernández de la Blanca
         Por Isabel Fernández de la Blanca, misa cantada con vísperas el día de la Santísima Trinidad, por su testamento que otorgó ante Gonzalo de la Guerra, escribano de esta villa; su fecha 11 de septiembre de 1595, su cláusula, como sigue:
Cláusula: Item, mando y es mi voluntad que del remanente de mis bienes cumplido primeramente todo lo anterior mandado en este mi testamento se saquen catorce ducados,  los cuales se den a censo por esta villa a vecino de ella abonado y sobre bienes raíces impuesto; y con los réditos de ellos se me diga perpetuamente en la iglesia de esta villa una fiesta solemne a la Santísima Trinidad y ha de ser vísperas, y me sea cantada, la cual se ha de decir por el cura que fuere de la iglesia de esta villa, día de la Santísima Trinidad o en su octava, cada un año perpetuamente y por ella se le dé de limosna como dicho es lo que ganasen los dichos catorce ducados de censo y encargo la conciencia de los curas que son y fueren de la dicha Iglesia para que cobren dicha limosna y haga decir la dicha misa y mando que la memoria se escriba y ponga en la tabla de la dicha iglesia a donde están inscritas las demás; para que haya cuidado de hacerla decir.
         Instrumentos a favor de esta memoria: escritura de cuentas y particiones por marzo de 1598, ante Gonzalo de Guerra, escribano de esta villa en el memorial de deudas contra Alonso Gómez Marques, marido de Ana Fernández , sobrina de la fundadora.
         Escritura ante Juan Fernández de Vera, escribano de esta villa de 10 de diciembre de 1661, Lucas de Moya, vecino de Loja, contra Francisco de Hita y otros:
Año de 1668, Diego Martín de la Romera:
         Por escritura ante Pedro Murillo Quintero, escribano de esta villa, su fecha el 16 de diciembre de 1668, Diego Martín de la Romera, vecino de esta villa recibió los catorce ducados, dotación de esta memoria de mano del maestro don Francisco Montiel, cura de esta iglesia (que redimió Lucas Ortiz de Moya y cargó sobre todos sus bienes y especialmente sobre cuatro aranzadas de tierra en la Vega de Milanos de esta villa que lindan por ambas partes con tierras del dicho maestro don Francisco Montiel y la acequia y sobre una casa y huerto en la calle de los Negros de esta villa, linde con Francisco Ruiz, con la calle Llana y herederos de Diego Trassierra.
Año de 1677, María Martín de la Romera:
         Por inventario hecho ante Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de esta villa por muerte de Diego Martín de la Romera (que murió sin testar) y dejó una hija menor, llamada María; su fecha, 26 de agosto de 1677, consta dejar dichos bienes raíces del instrumento antecedente, y se adjudicaron a dicha María, menor.
Año 1679, Francisca Rodríguez Trillo, (se justifica por escritura ante Sebastián Díaz de Valenzuela, en esta villa el 24 de octubre de 1685).
         Dicha María Martín de la Romera y Rodríguez, hija del dicho Diego Martín de la Romera, se enterró en esta iglesia en su menor edad el 28 de diciembre de 1679 y heredó dichas posesiones y caudal Francisca Rodríguez Trillo, su tía, mujer que fue de Bernabé Gavilán, vecinos de esta villa.
Año de 1699, Francisco Castillo:
         Por escritura ante José Jiménez de Espejo, escribano de esta villa el 16 de octubre de 1699, Bernabé Gavilán y Francisca Rodríguez Trillo, su mujer vendieron-
Folio 11, recto:
-a Francisco del Castillo una casa en la calle de Señor San Sebastián, linde con casas de Juan Sánchez Adalid y huerto de los herederos de Catalina Murillo, con casa hundida, la calle de los Negros y huerto sobre que está impuesta la memoria de Isabel Fernández de la Blanca, cuya casa hundida y huertos lindan con huerto de don Diego Guerrero y Luis de Fuentes, con cargo de setenta y seis reales y veinticinco maravedís en que están inclusos los réditos de dicha memoria y respecto de dejar libres la tierra de Milanos, es visto recargarlos sobre la casa referida de la calle del Santo y dicha casa hundida y huerto de la calle de los Negros.
Nota, año de 1724, don Francisco del Castillo:
                   Rehace la nota del folio cuatro de este libro, segunda plana que justifica la enajenación de dicha tierra de Milanos sin cargo de esta memoria, por escritura de reconocimiento ante Gabriel Romero escribano de esta villa el 23 de junio de 1724, don Francisco del Castillo, vecino y Alguacil Mayor de la villa del Salar, como poseedor que es de esta casa y huerto, en la calle de San Sebastián de esta villa, bajo de estos linderos, reconoce a favor de la memoria que fundó Isabel Fernández de la Blanca, el principal de catorce ducados, confesando por estas notas de los folios cuatro y sesenta y ocho, segunda plana de este libro, y se obliga a pagar sus réditos.
Año de 1734, Maestro Pérez Valverde:
         Mateo Pérez Valverde, vecino de esta villa compró esta casa y huerta con el cargo de esta memoria, a don Francisco del Castillo, vecino del Salar, por escritura, otorgada ante José Joaquín de Frías, escribano de esta villa, el 19 de julio de 1735.
Año de 1735, José Pérez Valverde:
         Josefa Pérez Valverde, mujer de Alonso Conde, e hija del dicho Mateo, heredó la susodicha casa como se prueba del testamento otorgado por el dicho el 21 de febrero de 1735.
Año de 1769, Francisco Alcaraz:
         Francisco Alcaraz paga esta memoria por haber comprado la casa de la calle del Santo por muerte de Alonso Conde.
Año de 1815, Josefa Guerrero:
         Paga esta memoria Josefa Guerrero, como poseedora de la finca, la misma del folio tercero.
Año 1853:
         Paga esta memoria Rafael Ortuño Gallego, por haber comprado la casa.
Folio 14, recto:

Asunción de Nuestra Señora
         Por Juan del Puerto, una misa cantada el día de la asunción de Nuestra Señora, por su testamento que otorgó ante Gonzalo de la Guerra, escribano de esta villa, su fecha el 12 de mayo de 1596, su cláusula como sigue:
Cláusula:
         Mando, quiero y es mi voluntad que en cada un año para siempre en la Iglesia de esta villa los señores curas de ella se diga y haga por mi alma y por la de mis padres una fiesta a Nuestra Señora del Rosario los días de Nuestra Señora de Agosto, se entiende vísperas, y misa cantada; y para la limosna de ella, mando que de mis bienes se saquen catorce ducados, se den a censo y se pongan y señalen en esta villa sobre bienes raíces y personas abonadas y que lo que rentare dicho censo se den de limosna en cada un año para la dicha fiesta los cuales catorce ducados se den a censo y comparecer del cura de esta villa; y de mis albaceas y si después se redimieren se torne a dar luego por la orden susodicha  con orden del cura que fuere de esta villa y del hermano mayor que fuere de la Cofradía de la Vera Cruz de esta villa y que los dichos maravedíes no entren en poder de ninguna persona, sino que de mano del que lo redimiere entren en poder del que los tomare y encargo a los señores curas escriban y pongan en tabla esta memoria y  la digan y sobre ello les encargo las conciencias.
Año 1595, Diego Pérez Barrera:
         Por escritura ante Gonzalo de la Guerra, escribano de esta villa, el 28 de septiembre de 1597, Diego Pérez Barrera, sastre, vecino de esta villa e Isabel de Coria, su mujer, tomaron a censo dichos catorce ducados y propusieron sobre las casas de su morada en la calle Ancha de esta villa, linde con casas de Clemente García y Bartolomé Sánchez de Montilla.
Año 1598, Juan Pérez Serrano:
         Por escritura ante dicho Gonzalo de la Guerra, el 10 de agosto de 1598, Juan Pérez Serrano, heredó dicha casa y reconoció dicha memoria.
Año 1675, Mateo Jiménez Mercado:
         Por testamento que otorgó Mateo Jiménez Mercado, vecino de esta villa, ante Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de ella, a 4 de mayo de 1675, como poseedor de la dicha casa que lindaba con casas de Alonso Jiménez y herederos de Salvador Rodríguez, reconoció la paga de dicha memoria y aunque fundó otra, no surtió efecto, como consta de su partida de entierro en esta iglesia el año de 1686.
Año de 1700, Matías Serrano:
         Por escritura, ante José Jiménez de Espejo, escribano de esta villa, a 10 de septiembre de 1700, Pedro Ruiz, vendió dicha casa a Matías Serrano, vecino de esta villa en la calle Ancha de esta villa; linda por todas partes con casas de los herederos de María de la Espada, con cargo de esta memoria.
Año de 1711, Manuel María Serrano:
         Por testamento que otorgó dicho Matías Serrano ante Gabriel Romero, escribano de esta villa, a 20 de julio de 1711, heredaron la casa Manuel y María Serrano sus hijos, por su testamento que otorgó María Serrano, mujer que fue de Francisco Fresneda, ante Gabriel Romero, escribano de esta villa, a 3 de febrero de 1719. Heredaron la media casa Andrés, Matías y Antonia Josefa, sus hijos, y habiendo muerto estos heredó dicha media casa dicho Francisco Fresneda, su padre y este año de 1724 pagan dicha memoria de Juan del Puerto los dichos Manuel Serrano y Francisco Fresneda, como poseedores de ella.
Folio 15, recto:
Año 1725, Francisco Fresneda y Juan de Alcaraz:
         La media casa de Manuel Serrano la compró Juan de Alcaraz, vecino de esta villa, y se partió dicha casa echándole puerta a la calle y la escritura se ha de otorgar en esta villa ante José, Joaquín de Frías.
Año 1769, Sebastián de Alcaraz (por 3 tercias partes) y   Francisco Fresneda de una cuarta parte):
         La media casa de Manuel Serrano la compró Juan de Alcaraz, vecino de esta villa; y se partió dicha casa, hecha doble puerta a la calle y la escritura se ha de otorgar en esta villa ante José Joaquín de Frías.
Francisco Fresneda, hijo de Francisco Fresneda, posee la cuarta parte de la dicha casa y Sebastián de Alcaraz posee las tres terceras partes, por haber heredado la mitad de dicha casa de Juan de Alcaraz, su padre, quien la compró de Manuel Serrano, o sus herederos y el dicho Sebastián de Alcaraz compró una cuarta parte de Francisco de Ortega y de Ana Fresneda su mujer, y hoy esta casa está dividida en tres casas.
Año de 1815: Juan de Alba, Francisco Castellanos y doña Josefa Guerrero. Nota:
Alba             4 – 21
Castellanos 3 – 2
La Guerrero 1 -10
                      8   33
Deben pagar:
Alba              01 – 18
Castellanos  01 - 18 
La Guerrero 01 – 19

         A consecuencia del largo y prolijo examen que se ha puesto, en aclarar, en lo posible, esta materia de las memorias y hallando en la presente pagarla entre tres, pero con desigualdad por hallarse dividida esta casa en tres poseedores, y no siendo la dotación sino de cuatro reales con 21 maravedís, parece ser materia de responsabilidad que entre los tres paguen 8 reales con 33 maravedís, según los recibos que han presentado de los años anteriores, a menos que no se hallen documentos de algún otro cargo o gravamen que se hayan impuesto sobre la tal finca que  quedosele el cargo el capital de catorce ducados era una sola casa; la desigual distribución consta en el margen. Castillo aprorrata; Juan de Alba un real dieciocho maravedís; Francisco Castellanos lo mismo, doña Josefa Guerrero uno con 19 maravedís que componen los 4 reales y 25 maravedís.
Año de 1859:
         Esta memoria la pagan en este año de 1959 María Josefa Escobar; Francisco Cobos Escobar; Juan Antonio Rodríguez y Manuel Pérez. Según consta en la porrata hecha en el libro en cumplimiento de memorias.
Folio 17, recto
Encarnación

         Por Elvira Rodríguez, misa cantada el día de la Encarnación dejó para su fundación 14 ducados, según consta del libro de memorias al folio 26, cuyo testamento no se ha encontrado en el oficio:
         Año 1653, Pedro de Corpas:
         Por escritura ante Mateo Escobar, escribano de esta villa, el 9 de septiembre de 1653 a Pedro de Corpas y su mujer, vecinos de esta villa; recibieron del maestro don Francisco Montiel, 154 reales de la memoria que fundó Elvira Rodríguez, mujer que fue de Esteban Martín por su testamento ante Francisco Díaz de la Peña, escribano de esta villa y los cargó dicho Pedro de Corpas su principal y réditos sobre una casa principal y huerto en la calle del Señor San Sebastián, linde con casas de Domingo Francisco y Juan de Corpas, y el huerto con el dicho Juan de Corpas, río Genil y hazas de los alcaldes de las suertes de su señoría; huerto de Domingo Francisco y de doña María, viuda de Francisco Escobar.
Año 1664, Pedro de Corpas:
         Por escritura ante Juan Jiménez de Vera, escribano de esta villa, el 24 de mayo de 1664, Pedro de Corpas y Luisa Morón, su mujer, reconocen el principal de esta memoria con la equivocación de llamarla Juana Quintero sobre la dicha casa y huerto.
Año 1672, don Bernabé García Valdecasas:
         Por escritura ante Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de esta villa, el 26 de noviembre de 1672, Pedro de Corpas y Luisa Morón, su mujer vendieron al licenciado don Bernabé García-Valdecasas, cura y vicario de la villa de Montefrío dicha casa con su corral, pajar y huerto, de tierra calma de riego con 27 morales y otros árboles frutales, cuyo huerto solía ser dos, cuya casa linda con casas de Juan de Moya, casas del dicho Pedro de Corpas y el huerto con hazas de los Alcaldes, huerto de María Ruiz, y el río Genil, con cargo de 154 reales a favor de esta memoria.
Año de 1680, Manuel de Escabias:
         Por escritura de Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de esta villa, el 11 de febrero de 1680, dicho Pedro de Corpas vendió a Manuel de Escabias una casa en esta villa en la calle del Señor San Sebastián con su corral, pajar y tinado y todo lo que le pertenece que linda con casa  de Bernabé García-Valdecasas, cura vicario de la villa de Montefrío que son las que compró por el instrumento antecedente inmediato y Sebastián García con cargo del principal de esta memoria con que estas dos casas son finca de esta memoria.
Año 1694, doña Inés de Espinel Ruano:
Por su testamento que otorgó Manuel de Escabias ante el maestro don Andrés de Abellán, cura de esta iglesia que cita su partida de entierro de dos de octubre de 1694, dicho Manuel Escabias dijó y mandó dicha casa que compró de Pedro de Corpas a doña Inés Sánchez Espinel, que llamaban Ruano su mujer.
Año de 1698, Inés de Espinel:
         Por su testamento que otorgó dicha doña Inés Sánchez  de Espinel, que llaman Ruano, ante José Jiménez de Espejo, escribano de esta villa, el  primero de julio de 1698, mandó dicha casa a Inés de Espinel, su sobrina, mujer de Bartolomé Valverde.
Folio 18 recto:
         Por escritura ante Antonio Muñoz de la Serna el 2 de febrero de 1768, don Francisco Antonio Retomosa y doña Juana Valverde, su mujer, vendieron a Dionisio Núñez, vecino de Huétor, una casa en la calle de San Sebastián con el cargo de 38 reales y 9 maravedís, propios de esta memoria y de la memoria de Juan Verdejo que consta en el folio 20 de este libro y es del (…) primero de dicha memoria y que pagaba Inés de Espinel, una memoria y otra la han subrogado voluntariamente, pues su imposición y primera está en el huerto y casa que posee don Francisco García-Valdecasas, vecino de Montefrío. Véase la nota del folio 21 vuelto de este libro.
Año de 1815: María Núñez:
         En este año de 1820 la paga Mateo Comino.
Año de 1860:
         Pagan hoy esta memoria.
Folio 20, recto:
Concepción de Nuestra Señora

Por Juan Verdejo, vecino que fue de esta villa, una misa cantada el día de la Concepción de Nuestra Señora y 24 misas rezadas como consta del libro de memorias, del folio 31, cuyo testamento se otorgó ante Bartolomé Espinosa, escribano de esta villa, el año de 1624, citando en su partida de entierro en dicho año y no se ha encontrado en el oficio. Su dotación 200 ducados de principal; en dos censos.
         Por escritura ante Juan Jiménez de Vera, escribano de esta villa, el 27 de octubre de 1660, contra Juan del Barco, a favor de esta memoria.

Censo 1º; año de 1674, Pedro de Corpas:
Por escritura ante Juan Jiménez de Vera, escribano de esta villa a 24 de mayo de 1674, Pedro de Corpas y Luisa Morón, su mujer, vendieron del maestro don Francisco Montiel y Jodar, cura que fue de esta villa, 100 ducados que redimió de esta memoria Juan del Barco, cuya obligación consta por el instrumento antecedente, y los cargó dicho Pedro de Corpas sobre dos aranzadas de haza de riego en la vega de Vilanos, linde con herederos de Mateo Sánchez y con Lucas Ortiz, vecino de Loja, y por la cabezada con la acequia y por abajo con tierras de riego en las Viñas Viejas, que lindan con el soto de Maroto, Cristóbal de Moya y Catalina López, la maderera; doña Lucía Guerrero, mujer de Blas de García, y así mismo sobre dos casas con sus huertos en la calle del Señor San Sebastián, linde la una con la otra y herederos de Domingo Francisco y Benito García y los huertos con el río Genil y hazas delos Alcareles.
Censo 1º, año de 1672, don Bernabé García-Valdecasas:
         Por escritura ante Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de esta villa, el 20 de noviembre de 1672, dicho Pedro de Corpas, y su mujer, vendieron al licenciado don Bernabé  Gracía-Valdecasas, cura y vicario de la villa de Montefrío, una de dichas dos casas, en la calle del Señor San Sebastián, con su corral, pajar y huerto de tierra calma de riego con 27 morales y otros árboles frutales, que dicho huerto solían ser dos, lindan con dicha casa y casas de Juan de Moya y Juan de Corpas, su hermano y el huerto don hazas de los Alcareles, huerto de María Ruiz, Juan de Esquibias y huerto de los herederos de Pedro Martín Mayorgas y con los corrales de las casas que eran de Pedro Calabria, Melchor Quero, Antonio Escobar y el río Genil; cargó de los 100 ducados de esta memoria.
Censo 1º, año 1680, Manuel de Esquibias:
         Por escritura ante Sebastián Díaz de Valenzuela, escribano de esta villa el 11 de febrero de 1680, dicho Pedro de Corpas vendió9 a Manuel de Esquíbias una casa en la calle de San Sebastián de esta villa, con su corral, pajar y tinado con todo lo que le pertenece, linde con casas del licenciado don Bernabé García-Valdecasas, del instrumento antecedente; y casas de Sebastián García con cargo de los 100 ducados de esta memoria.
Censo 1º, año de 1694, Dª. Inés Espinel (Ruano):
         Por testamento que otorgó Manuel Escabias ante el maestro don Andrés de Abellán, cura de esta iglesia que cita su partida de entierro en esta iglesia el 2 de octubre de 1694, heredó dicha casa que dicho Manuel de Esquibias compró de Pedro de Corpas, Inés Sánchez Espinel, su mujer, que llaman Ruano.
Censo 1º, año 1698, Inés de Espinel:
         Por su testamento que otorgó dicha doña Inés Sánchez Espinel, que llaman Ruano, ante José Jiménez de Espejo, escribano de esta villa, en primero de julio de 1698, mandó dicha casa que heredó de Manuel de Esquibias, en la calle de San Sebastián,  a Inés de Espinel, su sobrina, mujer de Bartolomé Valverde, con el cargo de esta memoria.
Censo 2º:
Nota:
         El segundo censo de 100 ducados de principal de esta memoria consta en el libro del cumplimiento de memorias pasado haberlo pagado don (…) Guerrero, por haber comprado a doña María de Baena, dos aranzadas de viña en las Viñas Viejas, las cuales heredó doña María García Guerrero,  mujer que fue de don Luis Otazu y en las   particiones que por el año pasado de 1726 se hicieron en esta villa por su fin y muerte se adjudicó esta viña al dicho don Luis con cargo de dichos 100 ducados de esta memoria y en el oficio no se encontró la escritura de imposición.
Censo 2º, año 1737, don Francisco Lisson:
         Por escritura de venta ante José Joaquín de Frías, escribano de esta villa el 25 de enero de 1737 doña (…) y doña Catalina de Otazu, hermanas como hijas de don Luis de Otazu y de doña María García Guerrero vendieron a don Francisco Lisson de Lara dos aranzadas de tierra de riego en el partido de Viñas Viejas, los mismos que se adjudicaron al dicho su padre como consta de la nota de la plana antecedente con el cargo de un censo de 100 ducados de principal en favor de esta memoria de Juan Verdejo y es el segundo censo.
Censo 2º, año de 1769, doña Isabel Lisson:
         Doña Isabel Lissón, vecina de la ciudad de Loja, hija única y heredera de don Francisco Lissón, pasó dicha haza y paga los tres ducados de réditos de esta memoria, 1769.
         El censo 1º de esta memoria que paga Inés de Espinel, lo paga hoy Dionisio Núñez, como consta de la nota del folio 17 y 18, de este libro.
Año de 1815, don Francisco de Vega, vecino de Montefrío: el censo 1º:
         Paga hoy esta memoria del primer censo don Francisco de la Vega, vecino de Montefrío, como heredero de doña Catalina García de Contreras y de don Francisco de la Peña y la dotación se debe completar con los réditos del censo 2º, sobre la finca del folio 18 de este libro ut supra. Sin poderse cumplir sin los réditos de los dos censos (…).
Año de 1860:
         El censo 1º de esta memoria lo paga doña María Dolores García-Valdecasas y el segundo, Francisco Ortega Delgado y Cristóbal Ortega Pérez, como consta en el libro en cumplimento de memorias.
Folio 26, recto.
Señor San Dámaso
         Por Juan Ramírez Torres, una misa cantada día del Señor San Dámaso, por su testamento que otorgó ante Andrés de Frías, escribano de esta villa a 8 de diciembre de 1624; su cláusula como se sigue:
Cláusula:
         Declaro que es mi voluntad que se diga una misa cantada en la iglesia de esta villa el día del santo o santa que celebrare la iglesia el día de mi fallecimiento y así ha de ser perpetuamente, decir la dicha misa el día del santo o santa; como dicho es en cada un año y por ella se dé de limosna lo que es costumbre dar por una misa cantada y ha de poner el dicho cura que la dijese cera y vino porque quiero que se entienda esta memoria y como tal se ponga en la tabla de las memorias para que de ésta tome cuentas el visitador de este arzobispado, la cual dicha memoria dejo impuesta sobre las casas de mi morada que son en esta villa en la calle que va de la Plaza al Mesón; y lindan con casas de Francisco de Alba y con el dicho mesón y por los corrales, con los corrales de los dichos y de Antonio González Matero, la cual dicha memoria e imposición haga, ordeno y dejo en aquella vía y forma que mejor haya lugar en derecho; y les encargo las conciencias a mis albaceas para que la hagan imponer en tabla con la brevedad; decláralo para que se cumpla mi voluntad y quiero que si la dicha casa en algún tiempo fuere vendida se entienda que la cargo de pagar la dicha misa cantada y no en otra forma.
Año de 1624, María de Morales:
         Por escritura de cuentas y particiones ante dicho Andrés de Frías que dan principio por el mes de diciembre de dicho año de 1624, la referida casa bajo de dichos linderos, se adjudicó a María de Morales, su mujer y en la entregamiento de deudas se le bonificó dicha memoria.
Año de 1724, Juan Gallego:
         Por escrituras ante Gabriel Romero, escribano de esta villa, el 3 de mayo de 1724, Manuel de Madrigal vecino de ella, vendió dicha casa con cargo de 8 reales de esta memoria a Juan Gallego, vecino de esta dicha villa, linde en la calle del Mesón con dicho mesón y casas de doña Leonor Fusteros.
Año de 1769, Juliana Molina:
         Paga esta memoria en este año de 1769, Juliana Molina.
Año de 1815, paga esta memoria su sobrino, don Francisco González del Castillo, vecino de Loja.
         Paga esta memoria Francisco González del Castillo.
Pagan esta memoria Andrés Caballero y (…) Ortega por partes iguales por haber comprado el solar que se cita.
Año de 1859:
Pagan esta memoria por mitad Jacoba de Mesa e Isabel Gallardo.
Folio 29:
Señor San José
Por Bartolomé Morales, una misa cantada por su codicilo..."
        
        
        
        

         

miércoles, 18 de enero de 2017

Dostoievski literatura filosofía

EL JUGADOR
Dostoievski


Grupo de literatura, parroquia Gójar:

Fecha reunión: 19 de febrero 2017; Hora: 17:30.

Obra: El Jugador.

Autor: Dostoievski.

       Dostoievski no es sólo un literato que nos entretiene; más bien es un filósofo que nos hace pensar. Para comprender el pensamiento del autor ruso, vamos a seguir los pasos de Luigi Pareyson, pensador italiano. 

       En los próximos días y en diversas publicaciones, en este blog, abordaremos el estudio que Luigi Pareyson realizó sobre Dostoievski.



Índice
 Luigi Pareyson




domingo, 15 de enero de 2017

Tolstói literatura relatos

LITERATURA

Tolstói


Grupo literatura parroquia Gójar:

                           *Reunión domingo 15 enero 2017.

                           *Obra: Relatos.

                           *Autor: Tolstoi.

sábado, 14 de enero de 2017

liturgia segundo domingo tiempo ordinario ciclo A 15 enero 2017 homilía comentarios lecturas

LUZ DEL DOMINGO

SEGUNDO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
CICLO "A"
Primera lectura: Isaías 49, 3-5.6
Salmo responsorial: Salmo 39
Segunda lectura: 1 Corintios 1, 1-3
EVANGELIO Juan 1, 29-34
“ Al día siguiente, vio a Jesús que llegaba hacia él, y dijo: -Mirad el Cordero de Dios, el que va a quitar el pe­cado del mundo. Este es de quien yo dije: "Detrás de mí llega un varón que estaba ya presente antes que yo, por­que existía primero que yo". Tampoco yo sabía quién era, pero si yo he venido a bautizar con agua es para que se manifieste a Israel. Y Juan dio este testimonio: -He contemplado al Espíritu bajar como paloma desde el cielo y quedarse sobre él. Tampoco yo sabía quién era; fue el que me mandó a bautizar con agua quien me dijo: "Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y se queda, ése es el que va a bautizar con Espíritu Santo". Pues yo en persona lo he visto y dejo testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”
COMENTARIOS
 I
EL PECADO DEL MUNDO
El mundo. Era realmente difícil de entender que la tierra firme que pisaban nuestros pies fuera un enemigo de nuestra alma. Y cuando nos explicaban que lo malo no era el mundo físico, sino «lo mundano», y resultaba que lo mundano era todo aquello que resultaba divertido, todo aquello que hacía la vida más agradable..., ¿sería verdad que Dios nos había puesto en este mundo sólo para sufrir y que todo lo agradable era pecado? ¿Sería verdad que aquel Dios al que nos habían enseñado a llamar Padre se irritaba por casi todo lo que ale­graba la existencia de sus hijos? ¿Sería verdad que para gustar el sabor de la felicidad no había más remedio que pasar antes el mal trago de la muerte?
EL MUNDO
Cuando en el evangelio de Juan se habla del mundo en sentido negativo no se está hablando ni del mundo físico ni de la humanidad en general; se está hablando del mundo de los hombres tal y como lo tenemos organizado: un mundo en el que unos pocos lo tienen todo y la mayoría no tiene casi nada; un mundo en el que la diversión y la comodidad de unos pocos se hace sobre el hambre de muchos; un mundo en el que la libertad, la igualdad, la justicia son sólo palabras que encu­bren una realidad de esclavitud, de injusticia, de opresión..., un mundo en el que es más fácil odiar que amar, codiciar que compartir, herir que sanar, ordenar que dialogar; un mundo en el que, para la mayoría, es más frecuente la tristeza que la felicidad. 
EL PECADO DEL MUNDO
Y cuando se habla del pecado del mundo no se está ha­blando de los pecados que se cometen en el mundo, de los errores en que cae cada persona particular en su actuación o en su relación con los demás. No. Se está hablando de ese modo de entender la organización social, de ese modo de con­cebir las relaciones humanas que se ha impuesto a los pueblos a lo largo de la historia y que considera el crimen y la mentira como elementos útiles para el gobierno de las naciones, para organizar la convivencia entre los hombres, para regular las relaciones entre los pueblos. 
ALGUNOS EJEMPLOS
En concreto: cada día que pasa los medios de comunica­ción ponen ante nosotros la situación de millones de personas que sufren las consecuencias del pecado del mundo: que los Estados Unidos de América del Norte se obstinen en aplastar al pueblo de Nicaragua y no le permitan construir una socie­dad más fraterna, que los países más industrializados -España, por lo que parece, entre ellos- no cesen de vender armas a naciones en guerra o a las más feroces dictaduras, que la mayor parte de los científicos de los países más avanzados estén ocupados en investigación militar en vez de estar dedi­cados a tratar de mejorar las condiciones de vida de la huma­nidad, que en el siglo XX muera de hambre casi un millón de personas por semana, que haya dirigentes del Tercer Mundo que posean una fortuna personal superior a la deuda externa del país que gobiernan, que siga existiendo la tortura, la violación de los derechos humanos, la pena de muerte..., todo eso son manifestaciones del pecado del mundo.
NUESTRA RESPONSABILIDAD
¿Que quiénes son los culpables de ese pecado? Lo somos todos, pero y esto debe quedar muy claro- no todos en la misma medida.
Somos todos culpables en tanto que aceptamos y nos apro­vechamos de la situación presente, en la medida en que asu­mimos los valores de este mundo y organizamos nuestra vida de acuerdo con ellos, en la medida en que nos cruzamos cómo­damente de brazos sin querer meternos en líos.
Pero son más culpables aquellos que más beneficios obtie­nen gracias a la situación presente; son más culpables aquellos que, siendo más conscientes que la mayoría de que esta orga­nización social es demoníaca, se quedan tan tranquilos sin comprometerse en la transformación de este orden social; son más culpables aquellos que echan a Dios la culpa de que las cosas estén como están y predican la resignación ante la injus­ticia y, de este modo, liberan de culpa a los verdaderos respon­sables y adormecen la conciencia de los que sufren las conse­cuencias del pecado del mundo. 
EL CORDERO DE DIOS
Juan Bautista presenta a Jesús como «el cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Al llamarlo así recuerda el primer cordero pascual (Ex 12,1-14), que marcó el comienzo del primer éxodo, el proceso de liberación de aquel grupo de esclavos que -ya libres- sería el pueblo de Israel. Este nue­vo Cordero representa el comienzo de un nuevo proceso de liberación para eliminar el pecado del mundo. Las armas que utilizará en su lucha serán radicalmente nuevas, pues sólo usa­rá el Espíritu de Dios, la fuerza de la vida y del amor de Dios, con el que estará dispuesto a empapar a todo el que quiera unirse a su proyecto: .... va a bautizar con Espíritu Santo». Y con la fuerza de ese Espíritu, él será el primero que recorra el camino que conduce a la eliminación del pecado del mundo: la entrega personal en favor de los demás como medio de lucha contra el crimen y la mentira; la entrega sin límite, hasta la muerte, como fuente de vida y manifestación de un amor sin medida, alternativa al odio y a la muerte a la que conduce el pecado del mundo. 
II
 vv. 29-34.Testimonio de Juan para toda época (sin oyentes determinados) acerca de Jesús. Centro (32): Jesús, el portador del Espíritu (plenitud de vida y amor del Padre). Relación con el pró­logo: 1,30 repite 1,15. A la luz de 1,14 (clave de éxodo), el Cordero de Dios alude al cordero pascual, cuya sangre liberó al pueblo israelita de la muerte y cuya carne fue su alimento. Se anuncia, pues, la muerte de Jesús y la nueva Pascua (fiesta) / éxodo (liberación).
Como paloma (32) alude a Gn 1,2: "el Espíritu de Dios se cernía so­bre las aguas". Termina de realizarse el proyecto creador: la comunica­ción plena del Espíritu a Jesús hace realidad al Hombre-Dios (1,1). Consagración mesiánica (10,36; cf. Is 11,1ss; 42,1; 61,1ss), origen divino de la persona y misión de Jesús (3,13; 6,42.50.51.58; cf. 1,18). La esfera del Espíritu se encuentra donde está Jesús (cf. 4,24). El Espíritu se iden­tifica con la gloria, la plenitud de amor y lealtad (1,14); la misión de Jesús-Mesías consiste en comunicar a los hombres el Espíritu (33) o la gloria (17,22).
El pecado del mundo es la opción por una ideología (tiniebla) que frustra el proyecto creador, es decir, que suprime o reprime en los hombres la vida o la aspiración a ella, impidiendo la búsqueda de la ple­nitud en uno mismo o en los demás. Al dar la experiencia del Espí­ritu/vida, Jesús va a quitar el pecado del mundo, va a liberar al hombre de la sumisión a las ideologías de esclavitud. Tampoco yo sabía quién era (31.33), como Samuel no conocía a David (1 Sm 16,11); alusión mesiánica.
El testimonio solemne de Juan (34) tendrá su paralelo en el del dis­cípulo al pie de la cruz (19,35). 
III
 Las lecturas de este domingo tienen como eje transversal la invitación de Dios a toda la humanidad a asumir como propio el proyecto del Reino, de retarle, en libertad y sinceridad, a una manera nueva ser hombre y mujer, de ser creación y sociedad. El texto que leemos en la primera lectura forma parte del segundo Cántico del Siervo (Is 49,1 – 50,7) en el que se identifica al pueblo de Israel como el servidor de Dios; este Israel mencionado aquí no representa la totalidad del pueblo de Dios, sino que, tal vez, se refiera a aquella pequeña comunidad creyente desterrada en Babilonia, a ese grupo reducido que mantiene viva la esperanza y la fe. Ese grupo que, a pesar de estar lejos de su tierra, mantiene su confianza en Yahvé es el que traerá la salvación a todo el pueblo de Israel y al mundo entero, pues Dios ha puesto sus ojos en él y le ha asignado la misión de expresar a toda la creación su deseo más profundo: salvar a todos sin excepción. El profeta que escribe este cántico marca una gran diferencia en cuanto a la comprensión de la salvación prometida por Yahvé; siendo el tiempo del exilio, el profeta anuncia una salvación para todas las naciones, no únicamente para el pueblo de Israel.
Pablo inicia su carta confirmando la universalidad del Reino de Dios; expresando que el mensaje de salvación es para todos los que en cualquier lugar -y tiempo- invocan el nombre de Jesucristo. Este saludo es dirigido a los cristianos de Corinto; sin embargo, por la manera solemne en que Pablo escribe (a la Iglesia de Dios de Corinto), se puede afirmar que el apóstol se está refiriendo a la única y universal Iglesia de Cristo, que se hace presente históricamente en los creyentes de Corinto. Es decir, que aunque Pablo escriba de manera particular a esta comunidad, su mensaje desborda los límites de espacio y tiempo, adquiriendo en todo momento actualidad y relevancia, pues es una Palabra dirigida a la humanidad entera. Hombres y mujeres hemos recibido la gracia de ser hijos de Dios, por medio de Jesús; hemos sido consagrados por Dios para realizar en nuestras vidas la “vocación santa”, que en nuestro lenguaje correspondería a la “misión” de hacer presente, aquí y ahora, el reino de Dios: hacer de este mundo un lugar más justo y solidario, menos violento y destructor, más libre y fraterno. Quien asume como modo normal de vida este horizonte liberador está invocando el nombre de Jesús.
El evangelio de Juan manifiesta la universalidad de la salvación de Dios por medio de la vida y misión de Jesús de Nazaret, visto éste como cordero de Dios, que se sacrifica, se entrega obedientemente a la voluntad del Padre para salvar de la muerte (del pecado) a toda la Humanidad... Jesús es el enviado del Padre, el ungido por el Espíritu de Dios, el servidor de Yahvé del profeta Isaías (49,3) que tiene como especial misión establecer en el mundo la justicia del reino; es quien verdaderamente trae la salvación de Dios a la humanidad. Juan el Bautista ya había comprendido su propia misión y la misión de Jesús; por tal razón el profeta del desierto dice que detrás de él viene uno que es más importante que él, pues el que viene es el Mesías, una Palabra nueva de Dios para el mundo. El Bautista reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, por eso da testimonio de él. Y lo hace -y lo recoge así el evangelio de Juan-, con las imágenes de aquel tiempo, unas imágenes que hace mucho tiempo se quedaron sin base y que hasta han perdido su inteligibilidad. Hablar de Cordero de Dios, sacrificado, que expía nuestros pecados, que quita el pecado del mundo con su sangre, que nos «redime»... es hablar en unas categorías que sólo podemos conocer por estudio histórico-bíblico, por cultura especializada religiosa, pero que no podemos captar «por sentido común» por una evidencia que se respira en subconsciente colectivo social, como han de ser captadas las buenas imágenes, las imágenes que están vivas, no las que ya murieron aunque sigan siendo leídas o repetidas. Una tarea pendiente de la comunidad creyente hoy es testimoniar ese encuentro profundo con Jesús con unas metáforas nuevas, para que expresen y comuniquen ese encuentro, que sólo de esa manera se concretizará en una vida fundada entregada al amor, a la Justicia y a la comunión con Naturaleza.
Para la revisión de vida
“Ser pre-cursor de Jesús” hoy no puede entenderse sino como precursor del Reino, de la Utopía de Jesús. Jesús no necesita que alguien vaya delante anunciándole a él, porque él mismo nunca se anunció a sí mismo. Él vino para hacernos mirar hacia el Reino, no hacia él (lo cual han olvidado muchos y muchas, que se quedan mirándole a los ojos, o al dedo con el que él nos indica el lugar donde debemos mirar: al Reino. Tal vez por eso Juan Bautista, aunque nosotros lo llamemos “el precursor”, él era sobre todo un profeta de la justicia... Seamos “precursores de Jesús”, o sea, de su Causa. 
Para la reunión de grupo
Puede ser una ocasión buena para recordar esa categoría bíblica, “pecado del mundo”. Cuando fue bajada de esfera abstracta bíblica a la arena concreta de la realidad “del mundo”, fue traducida entonces como “pecado estructural”, tuvo que afrontar mucha oposición. Hoy pertenece pacíficamente –al menos en teoría- al acervo común teológico (véase la Sollicitudo Rei Socialis 36-37…).
Torres Queiruga propone abandonar el concepto de «elección». Leer su propuesta (cf supra) y comentarla. ¿Podemos pensar que los cristianos somos el pueblo elegido (o los judíos, o los musulmanes, o los egipcios...). ¿Por qué? Dar razones teológicas, bíblicas (si se encuentran), filosóficas (de razón o del sentido común) o de otro tipo (antropológico-culturales, por ejemplo)... 
Para la oración de los fieles
Para que todos los cristianos asumamos voluntariosamente la tarea de ser anticipadores de la Causa de Jesús, sus precursores, como Juan Bautista, roguemos al Señor.
Para que lo hagamos con su mismo talante: con exquisito respeto a los derechos de cada persona, sin avasallar, sin imponer, con la actitud invitatoria de quien predica con un ejemplo que atrae y seduce…
Para que “no nos acomodemos a este mundo” quedando ciegos ante el “pecado del mundo”…
Para que estemos dispuestos a cargar con ese “pecado del mundo” encargándonos de empujar a la sociedad hacia su superación…
Para que no confundamos nuestro deseo de ser testigos de Jesús con las actitudes de arrogancia, de dominio, de quien se cree poseedor único de la verdad…
Para que pidamos perdón generosamente por los pecados que hemos cometido “los hijos de la Iglesia” y la Iglesia como tal, que somos todos… 
Oración comunitaria
Dios Padre y Madre universal, que eres la “luz que ilumina a todo hombre y a toda mujer que viene a este mundo”; te pedimos hagas de nosotros “facilitadores” dispuestos a trasparentar esa luz y a remover la oscuridad que se aloja en “el pecado del mundo”; que con Jesús, también nosotros, como “precursores” suyos hoy, estemos dispuestos a cargar con el pecado del mundo y a posibilitar su superación, según tu Proyecto. Nosotros te lo pedimos con los ojos puestos en el ejemplo de Jesús, hijo tuyo y hermano nuestro. Amén.
 Misterio Infinito, que todo lo habitas y lo llenas de vida. Hoy te reconocemos presente en el corazón de todos nuestros hermanos y hermanas que buscan el Amor y la Vida, a veces sin saberlo, pero siempre movidos por Ti. Ilumina con tu luz los ojos del corazón para que sepamos contemplarte presente en todo lo bueno, noble y verdadero que nuestros hermanos realizan, llevados por tu mismo Espíritu. Tú que, más allá de todas las palabras e imágenes, vives y haces vivir, para siempre. Amén.
Estos comentarios están tomados de diversos libros, editados por Ediciones El Almendro de Córdoba, a saber:
- Jesús Peláez: La otra lectura de los Evangelios, I y II. Ediciones El Almendro, Córdoba.
- Rafael García Avilés: Llamados a ser libres. No la ley, sino el hombre. Ciclo A,B,C. Ediciones El Almendro, Córdoba.
- Juan Mateos y Fernando Camacho: Marcos. Texto y comentario. Ediciones El Almendro.
        - Juan. Texto y comentario. Ediciones El Almendro. Más información sobre estos libros en 
www.elalmendro.org
        - El evangelio de Mateo. Lectura comentada. Ediciones Cristiandad, Madrid.
Acompaña siempre otro comentario tomado de la Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica: Diario bíblico