viernes, 9 de noviembre de 2012

La puerta de la fe.

PORTA FIDEI
 
Museos vaticanos
El Buen Pastor
 
 

Resumen de la Carta Apostólica de Benedicto XVI
 
           1.-“La puerta de la fe” (cf. He 14,27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Este empieza en el bautismo (cf. Rom 6,4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 4,8): el Padre, que en su plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.

          2.-Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. “La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud”.

          3.-No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta. Como la samaritana, también el hombre actual pude sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente. Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos. Creer en Jesucristo es el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.
 
 
Iglesia Coimbra Portugal
 
          4.-A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, el cincuenta aniversario de la apertura del concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.  Pablo VI en 1967 convocó también un Año de la fe. Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese “auténtica y sincera profesión de la misma fe”; además quiso que esta fuera confirmada de manera “individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca” Pensaba que de esa manera toda la Iglesia podría adquirir una “exacta conciencia de su fe, para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla”.

          5.-Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio  Vaticano II como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el s. XX. Con él se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza. Es necesario leerlo de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la tradición de la Iglesia.

 Vaticano noche

          6.-La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes. La Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación. La iglesia continúa su peregrinación “en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios”, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que vuelva. Se siente fortalecida con la fuerza del Señor resucitado para poder superar con paciencia y amor todos los sufrimientos y dificultades, tanto interiores como exteriores, revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz”. Para Pablo el Amor de Dios Padre manifestado en la muerte y resurrección de Cristo lleva al hombre a una nueva vida. Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección. En la medida de su disponibilidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transforman lentamente, en un proceso que no termina de cumplirse totalmente en esta vida. La fe que actúa por el amor, se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre.

          7.-“Caritas Christi urget nos”: es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, es necesario un compromiso eclesial más convencido a favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. La fe nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre  el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes, los oyentes “se fortalecen creyendo”. La fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.

          8.-Queremos celebrar este Año de manera digna y fecunda. Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento profundo cambio como el que la humanidad está viviendo.

          9.-Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza. A los cristianos el Credo les servía como oración cotidiana par no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda: “Recibisteis y recitasteis algo que debéis retener siempre en vuestra mente y corazón y repetir en vuestro lecho; algo sobre lo que tenéis que pensar cuando estáis en la calle y que o debéis olvidar ni cuando coméis, de forma que, incluso cuando dormís corporalmente, vigiléis con el corazón”.

          10.-Existe una unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento. El ejemplo de Lidia es muy elocuente. Cuenta san Lucas que Pablo, mientras se encontraba en Filipos, fue un sábado a anunciar el Evangelio a algunas mujeres; entre estas estaba Lidia y el “Señor le abrió el corazón para que aceptar lo que decía Pablo” (He 16,14). El sentido que encierra la expresión es importante. San Lucas enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, autentico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.

           La misma profesión de la fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. El primer sujeto de la fe es la Iglesia. En la comunidad cristina cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes. Muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan son siceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico preámbulo de la e, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de lo que vale y permanece siempre. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido. La fe nos invita y nos abre totalmente a este encuentro.

           11.-Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemáticamente y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica; éste presenta el desarrollo de la fe basta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos.
 
Iglesia, Coimbra, Portugal
 
 
          12.-El Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto cultural.

          13.-Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, “que inició y completa nuestra fe (Heb 12,2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se ilumina plenamente los ejemplos de la fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

          Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega. En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él. Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad. Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución con él hasta el Calvario. Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón, los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo.

          Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro. Vivieron en comunión de vida con Jesús, que los instruía. Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura.

          Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos.

          Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo.

          Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones a favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos.

          Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en familia, profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confían.

          También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia.

          14.-El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero de ellas la mayor es la Caridad” (1Cor 13,13). Con palabras aún más fuertes –que siempre atañen a los cristianos-, el apóstol Santiago dice “De qué sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe” (Sant. 2,14-18). La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y la caridad se necesitan mutuamente, de modo, que una permite a la otra seguir su camino. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40): estas palabras suyas son una advertencia que no se ha de olvidar, y una invitación perenne a devolver ese amor con el que él cuida de nosotros. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando “unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (2Pe 3,13; Ap 21,1).

          15.-Llegados sus últimos días, el apóstol Pablo pidió al discípulo Timoteo que “buscara la fe” con la misma constancia de cuando era niño. Escuchemos esta invitación como dirigida a cada uno de nosotros para que nadie se vuelva perezoso en la fe.

          “Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada” (2tes 3,1.): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza par mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero. La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuantos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar de los sufrimientos de Cristo, son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2Cor 12,10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte….

 
 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Xavier Zubiri

XAVIER ZUBIRI
 
         
           Zubiri, según Ortega: "uno de los hombres más sabios, si no el que más, de cuantos conozco".
 
          José Xavier Zubiri Apalategui nació a finales de 1898 en San Sebastián; en 1920 obtiene el doctorado en Teología en el Collegium Theologicum Romanae Universitatis de Roma; el 24 de febrero de 1921 supera el examen de licenciatura en filosofía en Lovaina; el 21 de mayo del mismo año, bajo la dirección de Ortega y Gasset, consigue el doctorado en Filosofía; en 1926, gana la cátedra, en Madrid, de Historia de la Filosofía. Se traslada a Friburgo en 1928; allí permanecerá tres años para ampliar estudios junto a Husserl y Heidegger; en 1930, se marcha a Berlín para estudiar distintas materias; allí entrará en contacto, entre otros, con Einstein, con quien establecerá una buena y prolongada amistad. 
 
Universidad de los Jesuitas en Roma, La Gregoriana
 
 
 
 
 
           En Roma, tras secularizarse, contraerá matrimonio con Carmen Castro, hija del filólogo Américo Castro, de Huétor Tájar.
 
 
          Tras la Guerra Civil, retoma la enseñanza en la Universidad de Barcelona, Cátedra que abandonará, pues le hacen la vida imposible. A lo largo de su vida, lejos de la enseñanza pública, por razones evidentes, se dedica a la enseñanza en instituciones privadas, a la traducción y sobre todo a la investigación filosófica.
 
          En los últimos años de su vida, muere el 21 de septiembre de 1983 en Madrid, recibe distintos reconocimientos: doctorado Honoris causa en Teología por la Universidad de Deusto; Premio Ramón y Cajal a la investigación compartido con Severo Ochoa; Alemania le concede Das Grosse Verdients Kreuze (Gran Cruz al Mérito).
 
OBRAS PRINCIPALES
En vida:
 
*Naturaleza, historia, Dios, (1944).
*Sobre la esencia, (1962).
*Trilogía:   Inteligencia sentiente, (1980-1983).
 
PÓSTUMAS:
 
*El hombre y Dios, (1984). (Ésta es la última obra en la que trabajó).
*Estructura dinámica de la realidad, (1989).
*El problema filosófico de la historia de las religiones, (1993).
*Los problemas fundamentales de la metafísica occidental, (1994).
*Espacio, tiempo y materia, (1996).
*El hombre y la verdad, (1999).
*El hombre: lo real y lo irreal, (2005).
*Tres dimensiones del ser humano: individual, social e histórica, (2006).
*Cursos Universitarios Volumen I (1931-1932), (2007).
*Cursos Universitarios universitarios Volumen II, (2009).
*Cursos Universitarios Volumen III, (1933-1934), (2012).

En las próximas semanas: conceptos fundamentales.

martes, 6 de noviembre de 2012

"Si - SSi "Emperatriz

HISTORIA DE ESPAÑA
 
Julián Marías
 
 
         Cuando expusimos el tema de la educación, recurrimos a Hannah Arendt como voz independiente de intereses y de partidismos.
 
         Cuando nos volvemos a la historia de España, hay que hacer lo mismo; no podemos preguntarle a los ideólogos de un partido o de otro, tampoco a los radicales. Hay que preguntarles a esos expertos que permanecieron libres en su discurso a pesar de la presión a la que fueron sometidos. Es normal que los ideólogos se pongan nerviosos, se rasguen las vestiduras, griten, o como si fuesen Sissi Emperatriz: sobre su caballo, con la cabeza levantada, con guante en la mano, miren a su alrededor, contemplen su Imperio y con desdén,  moviendo mano y guante, digan: "eso no".  
 
 
Dormitorio Eugenia de Montijo, Belmonte
 
 
          Continuemos, pues, con Julián Marías, que desde luego está más informado sobre la historia de nuestro país que muchos.

          Es cierto que la invasión musulmana fue vivida como lo que fue, una invasión. Por la lógica del pensamiento, aunque no tuviésemos ningún documento, es normal imaginarse que los españoles no recibieron con palmas y olivos a los que les impondrían su forma de vestir, de pensar, de escribir y de hablar. Recordemos que Hispania, Iberia, España tenía una cultura de cientos de años; había calzadas que atravesaban el país entero, conducciones de agua que permitía el riego de huertos, y el acceso  cómodo a fuentes en el centro de las ciudades; que esta provincia romana contaba con ciudades romanas desde Sevilla (Hispalis) hasta Finisterre (Finis Terrae) es conocido por todos. Una vez instalados en la península los musulmanes, había que convivir con el Otro; a este respecto afirma Marías:

                   "Entre cristianos y musulmanes hay lucha pero también comunicación, admiración mutua, a veces amor. La España medieval se puede ver como una <cruzada cotidiana>, algo de todos los días>  y en propio territorio, una convivencia cuerpo a cuerpo. Toda la historia europea medieval es una polémica entre Cristiandad e Islam, pero a distancia y de modo esporádico, mientras que en España es algo inmediato y cotidiano, de manera que los españoles no sólo son cristianos como los demás europeos, sino que se identifican con esa condición (...) Los romances fronterizos o moriscos son huellas de esa convivencia no siempre hostil. Y a la vez hay una experiencia, un proyecto de reconquista"


Calatañazor

           Comienzan a surgir los Romances, que cantan las gestas de los caballeros empeñados en las luchas; surge el "espíritu caballeresco". Mientras los cantares franceses o ingleses llenan de fantasías e irreales características, tanto  a sus caballeros como a las batallas en las que participan, en el ruedo hispano se canta al Cid: "El héroe no es un personaje mítico, sino lleno de realidad; el Cid va a mostrar a su esposa e hijas <<cómo se gana el pan>>; Félez Muñoz encontrará a sus primas, las hijas del Cid, apaleadas y malheridas en el robledo de Corpes, y les da agua en un sombrero nuevo comprado en Valencia". Nombrar la realidad, insertar al hombre en la realidad, nombrar el paisaje y paisanaje con nombres reales; la lengua española es un idioma que nombra realidades. Las ideologías llenan de fantasía la realidad, la modifican buscando el beneficio del que detenta o busca detentar el poder; construyen un relato mezclando realidad y falsedad.
 
Calatañazor
 
     Cervantes va a desmitologizar lo mítico:
 
                  "Hay realismo, localismo, precisión geográfica, topográfica. El Quijote empiza <<en un lugar de la Mancha>>, y el personaje no es un héroe (...), es Alonso Quijano, <<un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor>>, y se nos explica cómo vestía y qué comía cada día de la semana (...) va a partir de las realidades más inmediatas, y no aparecerán grandes personajes, sino su sobrina y el ama y el cura y el barbero y Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco; el ventero, que le aconsejará llevar <<dineros y camisas>>. Cotidianidad combinada con el espíritu de la caballería. (...) ésta ha sido la situación española durante toda la Edad Media (...) La Reconquista se ha sentido como un deber, una exigencia, cumplida o no: <<Si no vencí reyes moros,/ engendré quien los venciera>>.
Mota del Cuervo

sábado, 3 de noviembre de 2012

Marías, Julián y no Javier ¿ España ?


Paro en España: 4.833.521=RAJOY- GRIÑÁN=Paro en Andalucía: 1.087.248




tanto monta Isabel como Fernando

Página W. Recomendada: Fundación Claudio Sánchez-Albornoz. Mirar enlaces.


¿ ESPAÑA ?
 
          Los españoles llevamos mucho tiempo, escuchando cómo es cuestionada España; si la defiendes, eres tildado de facha, si la cuestionas, te subes al carro de los progres, o de los nacionalistas, que los hay de todos los  colores. Un historiador habla, cuando lo hace de la Guerra Civil, de la tercera España, que sería esa mayoría de españoles que no quería la guerra; esa España: inocente, trabajadora, tantas veces resignada y  ahora, parada y paralizada por la mala gestión de muchos incompetentes.
          No vamos a abordar el tema de la Guerra Civil, que habrá que hacerlo en otro momento, sino que vamos a tratar de España, de nuestra tierra.

         Lo vamos a hacer sin permiso ni de los historiadores oficiales del Reino, ni de los políticos de carrera del Reino. Lo vamos hacer desde la perspectiva filosófica, primero desde el punto de vista de Julian Marías, discípulo de Ortega, que pensó ampliamente el tema de España. En un segundo momento, sería muy interesante volvernos también hacia María Zambrano, hacia Ortega y, cómo no, hacia el gran maestro Unamuno. Entre los historiadores, con permiso de Domínguez Ortiz, destaca, sin duda, Claudio Sánchez-Albornoz, que no Américo Castro.
JULIÁN MARÍAS, QUE NO JAVIER

          Filósofo español, discípulo de Ortega, de Zubiri, coetáneo de María Zambrano. Fue marginado del panorama intelectual oficial de su época por ser considerado desafecto al régimen franquista, fue encarcelado al teminar la Guerra Civil. Él, sin apoyo oficial, se fue elevando progresivamente en el panorama filosófico nacional e internacional, hasta ser considerado una voz filosófica imprescindible para entender no sólo el mundo filosófico español, sino el mundo intelectual de nuestro país.

¿Qué piensa de España el pensador que acompañó a Besteiro en las últimas horas de la república?


           Para abordar el tema me voy a apoyar en el libro de Marías: Cervantes clave española, publicado por Alizanza Editorial en 1990, 2003.

          En este libro Julián Marías se pregunta ¿quién fue Cervantes? ligando la respuesta a esta pregunta a otro interrogante: ¿Qué es España?:

                  "Si eliminamos a Cervantes de España queda un hueco que no se pude llenar: nos parece que es clave de España. Y quizá la manera más eficaz de penetrar en lo que es España sea verla en perspectiva de Cervantes (...) No podemos inferir a Cervantes de la realidad española. Antes de Cervantes estaba ahí España; no había Cervantes, y pudo no haberlo; no se olvide esto (...) Esto quiere decir que Cervantes representa una innovación radical en España. Ciertamente, condicionada por la realidad española, dentro de la cual vino a alojarse..."

          Marías inserta a Cervantes en la realidad, en la nación española que es anterior a él; comienza constatando la existencia de diversas ciudades como Sevilla, Cádiz, Málaga, etc... anteriores no sólo a la nación española sino también  a la presencia romana en la península "son ciudades que existían hace dos mil, acaso tres mil años, más antiguas que casi todas las ciudades europeas fuera de Grecia e Italia" esta realidad, junto con el tramado de calzadas, de grandes ciudades, hace que Hispania sea una realidad diferenciada dentro del Imperio de Roma.
Acueducto de Segovia
          Cuando se hunde el imperio romano, Hispania permanece bajo el poder de una minoría visigoda altamente romanizada, España se convierte en una realidad : "la construcción de la monarquía visigoda, cuyos límites vienen pronto a coincidir con los de la Península Ibérica ". Grandes ciudades, gran cantidad de libros en ella que hará posible la obra de San Isidoro de Sevilla. Marías nos indica que las dos realidades más amplias existentes en Europa eran Bizancio y España.
San Isidoro de Sevilla

        
        Tumba de San Isidoro de Sevilla, León
          Que en la época visigoda la península se sentía como una comunidad cultural, es una realidad. Es cierto que España como Estado Moderno no surgirá hasta la época de los Reyes Católicos, cosa de PEROGRULLO, pues la modernidad no surge en ningún lugar del mundo hasta la época de DESCARTES. 
          En el 711 comienza la invasión musulmana de España, ocuparán toda la península menos una franja del norte peninsular. A este respecto afirma Julián Marías:
                   "Rara vez se ha advertido la significación de que a este suceso se llamará <LA PÉRDIDA DE ESPAÑA> y, por tanto, se intentase durante siglos recobrar <la ESPAÑA PERDIDA>. La mayor parte de España  está <Perdida>, enajenada, ocupada por gentes de otra religión; los que están libres de la dominación musulmana se identifican con la condición cristiana y no aceptan ni por un momento ese dominio. Menéndez Pidal ha demostrado cómo hasta dos siglos después del estacionamiento de los árabes, los cristianos siguen considerando como un contratiempo pasajero aquello que les parece inaceptable, porque no admiten que el territorio español esté dividido entre cristianos y musulmanes. La ESPAÑA PERDIDA, que por eso no tiene existencia y no pone los obstáculos de la realidad, es la meta, el ideal que determina el proyecto histórico de la Edad Media, lo que llamó Reconquista de España, de la España perdida, simbolizada en la monarquia visigoda".
San Isidoro de Sevilla a caballo, ciudad de León
          Era de esperar, que si Julián Marías no se doblegó al regimen , tampoco lo hiciera a la corriente imperante en el mundo de los historiadores una vez que entró la democracia, pues para un Filósofo por encima de los intereses económicos, de la necesidad de trepar en el mundo universitario, está el amor a la VERDAD. Este amor es una pasión que hizo que Marías no fuese en nuestro país, el suyo, profesor universitario, lo fue en Estados Unidos etc.... Julián no necesitó los elogios de los políticos de la época franquista, tampoco se vendió a los elogios de los políticos de la democrácia. Sabemos que cada régimen construye su propio relato histórico, para no caer en las manipulaciones de cada época tenemos dos opciones:
                          1.- Leer al filólogo Américo Castro y más tarde la respuesta que el historiador  y presidente del gobierno de la república en el exilio Sánchez Albornoz da al filólogo; aquí cabe preguntarse: ¿Por qué nos enseñaron tan mal la historia de nuestro país en la escuela, tanto en la época democrática como en la dictadura franquista? Por motivos ideológicos, pero no por amor ni a la historia ni al país.

                                2.-La segunda opción es permanecer en la ignorancia que da la ideología de turno, y pensar, claro, que eso es cultura. PUES NO ES CULTURA. ES IDEOLOGÍA.

     Lo que se tienen que plantear los ideólogos de un partido y de otro es que mucha gente ya no se deja engañar por ninguno.

Página recomendada:Fundación Claudio Sánchez-Albornoz. Mirar enlaces.
                             

miércoles, 31 de octubre de 2012

Carl Gustav Jung, muerte y resurrección

JUNG
¿Quién esJUN Jung?
          
            Nacimiento: en Kesswil, Suiza 1875.
         Muere:  en Suiza 1961.
         Profesión: Médico-psiquiatra.




           Trabajó en la clínica psiquiátrica de la Universidad de Zürich, estudió con Pierre Janet en París y con Bleuer en Zürich. Tuvo una prolongada y profunda relación profesional con Freud, del que se distanció por discrepancias sobre el concepto, sobre la realidad del inconsciente, así como por una valoración muy diversa sobre la función de la libido en el mundo de la persona. Jung tiene un concepto más profundo y más rico que Freud sobre el insconsciente, al tiempo que limita la importancia de la libido en el inconsciente etc... Jung presidió y fundó la Sociedad Psicoanalítica Internacional. Publicó numerosas obras de carácter científico.
 
Jung y la vida después de la muerte
(En los siguientes párrafos sigo el libro de la doctora en psicología M. Pilar Quiroga : C.G. Jung. Vida, obra y psicoterapia. 2003, pp. 431-433).

 
 
         
          Lo inconsciente nos ofrece una posibilidad de comprensión por encima de la razón crítica que pretende imponerse; en realidad, trascendemos diariamente los límites de esa conciencia. Menciona, Jung: sueños, ideas y percepciones que se han adelantado o han sucedido simultáneamente a muertes de personas cercanas. A través de ello, parece probarse que una parte de la psique no se encuentra sometida a las leyes del espacio-tiempo (...) existen vivencias, signos a través de los cuales somos informados e instruidos por el inconsciente en relación (...) a la vida después de la muerte.
 
 
 
          La totalidad inconsciente le parece a Jung como el propio espíritu rector de todo suceso biológico y psíquico. Aspira a la realización total, a devenir completamente consciente en el hombre. Esta evolución, aspiración, realización del alma, la contempla también en relación a los muertos. (...) Jung tras la muerte de su mujer, tiene la convicción de que ésta después de muerta trabajaba todavía en su ulterior evolución espiritual.
 
 
Cementerio El Espino Soria

 
 
          En la autobiografía de Jung, Recuerdos, sueños y pensamientos. C.G. Jung, 1989, p. 325 se encuentra un párrafo que puede resumir la posición vivencial del psiquiatra suizo ante su propia muerte:
 
                    "Hay muchos hombres ancianos que quedan presos en el recuerdo de acontecimientos externos (...) Yo intento ver la línea que me ha introducido en el mundo a través de la vida y me lleva más allá del mundo".

 
 


 
          Jung días antes de su muerte, sentado ante una ventana comentó a R. Bayley: "Ahora conozco la verdad y sólo me resta por saber una pequeña parte de ella. Cuando la conozca estaré muerto"
 
           Sobre la tumba de Jung se encuentra tallado: el escudo de la familia Jung y los nombres del padre, madre, hermana y esposa de Jung, además del suyo. En los lados derecho e izquierdo de la piedra está tallada una frase tomada del capítulo de la resurrección: (I corintios 15,47) "El primer hombre procede de la tierra y es terrenal, el segundo hombre procede del cielo y es celestial". En los frisos superior e inferior se repite la sentencia que él mismo eligió para su casa: "Vocatus atque non vocatus deus aderit" (Nombrado o no nombrado, Dios está presente).


 
 
         El pensamiento de Jung es mucho más rico y profundo que lo expuesto en ésto textos, para quien quiera acercarse al pensamiento de Jung le enucio a continuación algunos libros, que  he podido leer, y creo que son todos ellos muy interesantes sobre el tema que nos ha ocupado:
 
           De Jung:
                     * C.G. Jung, Recuerdos, sueños, pensamientos, en español está publicado por ediciones Seix Barral.
                      * El libro rojo de Jung, claves para la comprensión de una obra inexplicable, Bernardo Nante, ed. Siruela.
                      *Obras Completas de Jung, publicadas por la la editorial Trotta.
 
          Introducciones a la obra de Jung:
 
                     *M. Pilar Quiroga: C.G. Jung. Vida, obra y psicoterapia, ed. Desclée de Brouwer.
                      *VV.AA., editado por Polly Young-Eisendrath y Terence Dawson: Introducción a Jung, ed. Cambridge, University Press.
                      *Murray Stein: El mapa del alma según Jung, ed. Luciernaga.
                     *Robin Robertson: introducción a la psicología Junguiana, una guia para principiantes, ediciones Obelisco.
                     *Jean-Jacques Antier: O la experiencia de lo sagrado, Jung, ed. Kairós.
 
       
 
 

lunes, 29 de octubre de 2012

Adoración Nocturna Granada, Gójar.

 
Granada
 
ADORACIÓN NOCTURNA GRANADA
JOSE MARÍA ZAMORA FERNÁNDEZ DE AGUILAR
          Esta nueva etiqueta, donde se van a ir colocando reflexiones teológicas, comienza con dos elementos: la oración y la tierra.
 
 
 Iglesias Granada, La Magdalena, La virgen de Gracia
 
 
          La oración, tantas veces olvidada en el ámbito teológico, pues la teología, al igual que en el pasado la filosofía, pensó que para realizar el discurso teológico, como buenos seguidores de kant, tenía que parecerse a las ciencias positivas. Tanto la teología como la filosofía intentan o intentaban reducir todo a conceptos y partiendo de ahí, construir un discurso; al reducir la realidad del mundo, del hombre y de Dios a conceptos,  los teólogos y filósofos conseguían parecerse al científico en su laboratorio,  cumpliendo de esta manera con la orientación kantiana. Esta orientación, con el tiempo, con la historia, se ha descubierto menos fértil de lo previsto y aunque en filosofía hace tiempo que ya se habla de otros elementos importantes para su campo de reflexión (recordemos a Heidegger y María Zambrano con el tema de la poesía, o a Ortega con el yo y sus circunstancias), en teología muchos aún están anclados en el laboratorio kantiano. La oración para la teología sería mucho más que la poesía para la filosofía. En definitiva, la teología en el siglo XXI comienza por la Oración.
 
 
  Esta asociación se implantó en las parroquias de Granada

 
          Si desde el punto de vista de Heidegger el poeta otea el horizonte, a la espera de la manifestación del Ser, qué menos que el teólogo ore y espere a la manifestación de Dios; Si el Ser no puede reducirse a un concepto, menos puede reducirse Dios. Aquí está la cuestión: ¿Cómo hablar del Ser, de Dios? ¿Con la poesía? ¿Con la liturgia? ¿Con la acción, que naciendo del encuentro con Dios, se resuelve en actos de amor, hacia uno mismo, hacia los demás y hacia Dios, que sería la expresión y concreción de la poesía filosófica en la Ética? Queda mucho trabajo por hacer para el s. XXI; después de desmoronarse la modernidad, hay que continuar, sin despreciar lo mejor de tiempos pasados, como es el mundo científico, avanzar en la reflexión teológica y filosófica, teniendo en cuenta a poetas y a místicos. Uno de los elementos que aportan la poesía y la mística frente a la filosofía y teología de la modernidad, es que mientras en el laboratorio conceptual de teólogos y filósofos era muy importante la palabra "DOMINIO" (sólo conozco el concepto y éste porque es dominado por mi mente;de esta forma, el mundo se reduce a la mente humana, a lo controlable y dominable y este dominio se tradujo históricamente  en las dos grandes guerras, en el secularismo, en el colonialismo, en  los totalitarismos, como nos indica Hannah Arendt, etc...), la nueva teología y filosofía cambian el dominio por la ESPERA, que no domina etc...
 
 
Alpujarra
 
          La tierra, esto es, la patria chica, que en primer término es donde uno vive y muere es más, es donde uno recibe la vida: física, psíquica y espiritual. Si nos preguntamos por teólogos granadinos reponderíamos que José María Castillo, Estrada, Azpitarte, etc...; sin embargo, yo me voy a centrar en un hombre del s. XIX que, aunque fue editor, no se dedicó a las grandes reflexiones teológicas, sino que constituyó una asociación con más de 215.000 personas que en toda España se dedicaban a orar; asociación que más tarde se convirtió en la Adoración Nocturna. Sobre la base de esta organización creada por don José María Zamora Fernández, Luis de Trelles crearía la Adoración Nocturna. Y aunque este último fue el que creó la asociación de laicos dedicados a la oración, el iniciador, el que la extendió por todo el país desde Granada fue don José María Zamora. Este granadino consiguió, en una época nada fácil, que miles de personas se pusiesen a la espera de Dios, que entablasen un diálogo con el Señor, diálogo que aún hoy, a través de la Adoración al Santísimo, se perpetúa en España. 
 
JOSÉ MARÍA ZAMORA FERNÁNDEZ DE AGUILAR
 
          Luis Morell Terry en su disurso pronunciado en la V Asamblea Eucarística Nacional celebrada en Granada en el año 1913 relata brevemente la biografía de don José María Zamora: "Permitidme, señores, que recabe para Granada el puesto de honor que de castellana justicia le corresponde en el renacimiento eucarístico español. Todas las obras que traten de este consolador renacimiento, adjudican una primacía que debe envanecernos, a aquella humilde y escogida Asociación espiritual del Culto continuo al Santísimo Sacramento, que aquí tuvo su cuna, merced al fervoroso celo de aquel varón meritísimo D. José María Zamora.



 D. José Zamora Fernández
 
 
 
            Don José María Zamora nació en Granada el 3 de agosto de 1817. La religión le impulsó a alistarse en la guerras carlistas, ascendido a oficial por el propio rey don Carlos. Tras estos acontecimientos militares fue librero e impresor, "prestando valiosos servicios a la literatura granadina, editando la Historia de Lafuente Alcántara, y obras de Zorrilla, Jiménez Serrano, Enriqueta Lozano (...) fundó el periódico religioso la Alhambra, en el que colaboraron Creus, Simonet, Eguílaz, Castro y Serrano, etc... Como socio de las Conferencias de San Vicente de Paul, fundó varias y presidió las de San Gil, teniendo siempre a su cargo la visista de los pobres del Sacro-Monte, donde donó casa y costeó escuelas para niños de aquel apartado barrio.

          Su obra predilecta fué el Culto Continuo, que fundó en el año de 1854 y que enriquecido por Pío IX y bendecido por los obispos de España, llegó a contar con 216.000 asociados y dos millones y medio de comuniones anuales.

          Murió el día de la Ascensión del Señor el 22 de mayo de 1868, a los 51 años de edad, según lo había deseado y pedido en su enfermedad, a los pocos momentos de escribir con mano moribunda una carta (...) de despedida a sus hijos:

                   <A mis hijos. -Quiero que jamás dejéis de confesar, al menos una vez al mes: quisiera que fuese cada quince días con confesor uno y sabio y virtuoso y siempre el mismo. Esto os salvará aquí de muchos trabajos por la tranquilidad y os conducirá al cielo. A vuestra madre no dadla disgustos y a vuestros hermanos tratadlos como Dios manda. -Sed humildes, humildes y humildes siempre, aunque venga la mendicidad. Mirad en estos malos renglones la voluntad de un padre moribundo- día más o menos, pasado el día de la Ascensión, día solemne, y quiero dejaros esta triste memoria en día tan grande. -La Santísima Virgen os bendiga; no dejéis su devoción, y tampoco dejéis de hacer actos de contrición día y noche, como os lo enseñó vuestro afligido padre cuando os acostaba y levantaba>. José María Zamora"