viernes, 27 de abril de 2018

literatura Gójar Granada


Literatura Parroquia de Gójar

Libro: El esplín de París (pequeños poemas en prosa).
Autor: Charles Baudelaire.
Fecha de la reunión: domingo 20 de mayo de 2018;
Lugar: Salón Parroquial.
Hora: 18:00 horas.


jueves, 26 de abril de 2018

Plutarco: consejos políticos.

"Recuerda que gobiernas a un pueblo de hombres libres"


       "Temístocles (...) en cuanto supo que se dedicaría a la política, reunió a sus amigos en un mismo lugar y rompió con ellos, porque, en su opinión, la amistad en la política debilitaba y desvirtuaba muchas decisiones rectas y justas. Mejor habría hecho si hubiera expulsado de su alma la sed de dinero y de disputas y se hubiera purgado de la envidia y la maldad, porque las ciudades no necesitan a hombres sin amigos y sin compañeros, sino a hombres honestos y moderados." (Plutarco, Consejos políticos / Sobre el exilio, Alianza Editorial; Traductor: Raúl Caballero Sánchez; Ilustración: Rafael Sañudo).

viernes, 13 de abril de 2018

literatura Gójar

Grupo literatura Gójar
Fiódor Dostoievski

Noches Blancas

Reunión en el Salón Parroquial de Gójar.; domingo 15 a las 17:30.


jueves, 12 de abril de 2018

Confitería Loja pastelería Granada

confitería Loja Santa Teresa


Loja año 1819
Muere María de Campos, propietaria de una tienda en la calle Bodegones de Loja; tras su muerte, los hijos realizan un inventario de sus bienes; lo más interesante para este cado es lo referente al contenido de la tienda, pues nos da una idea del nivel en el que se movía la población lojeña en a principios del s. XIX.
¿Quién fue María de Campos?
Nació en Loja, mientras que su padre Juan Campos fue natural de Loja, su madre María Aguado de la Puebla de Zagra.
         María de Campos se casó en dos ocasiones; primero con Francisco de Aranda y tras quedar viuda con Antonio Fajardo y Romero.
         Con el primer marido fue madre de dos hijos Manuel y Francisco Aranda y Campos.
         Manuel Aranda y Campos se casó en primeras nupcias con María Villodres y en segundas con Micaela Molina, mientras que su hijo Francisco contrajo matrimonio con Francisca de Burgos.
pastelería Montilla
Portal de la tienda:
-Primeramente, un mostrador.
-Un peso de cruz grande con balanza de azófar y pesas de libra, media anteron, dos onzas y una onza.
-Una mesa de pino pequeña con cajón.
-Un estante o escaparate con vidriera y cuatro cajones y en él:
-seis libras y media de pan de bizcocho.
-siete libras del bizcocho lustrados.
-diez libras de turrón de Prusia.
-cuatro libras de turrón helado.
-tres libras de almendras finas.
-tres libras de almendras vastas.
-otras dos de corazones y palillos.
-libra y media de hielo.
-una libra de mazapán de varias figuras.
-diez libras de roscos de distintas clases.
-seis libras de dulce fino.
-doce libras de alajú.
-dos y media de turrón de piñón.
-cuatro azafates de mimbre.
-una jaula de mimbre.
-una mesa con cajón, cerrada y llave.
-una libra de mantecados y roscos.
-un cajón de madera.
dulces Loja
Alacena y dentro de ella:
-un Millar de nueces.
-diez docenas de huevos.
-dos celemines de garbanzos.
-una arroba de higos.
-doce cucharas de box, nuevas.
-cuatro fuentes vidriadas de Sevilla.
-treinta platos del mismo vidriado.
-doce vasos de cristal pequeños y grandes.
-seis tazas de vidriado.
-seis jícaras de vidriado.
-tres limetas de cristal pequeñas.
-tres de vidrio.
-dos grandes.
-un jarro de vidriado de valencia.
-tres fuentes pequeñas de Granada.
-un cuarto de arroba de arrope.
-otro cuarto de arroba de miel negra.
-dos ristras de ajos.
-seis escobas.
-un estante de seis tablas.
-otro peso de cruz con balanzas.
-tres cuchillos de partir turrón.
-otro azafate de mimbre.
-una cortina grande con barra.
-otra cortina de coco de colores con barra.
-una romana pequeña.
-una orza pequeña y dentro de ella seis casos de madera, dos aros.
-un bracero de cobre con su tarima y paleta de metal.
-unas tenazas pequeñas para el fuego.
-una estera de esparto.
-una cesta pequeña de mimbre y en ella dos cucharas de asta de res vacuna.
-un trinchante de hierro.
-cinco cucharas de madera.
-una jarra de vidrio de Granada.

Pasadizo
-una romana grande que entra por lo mayor con cuatro con su pesillo.
-seis arcas con cerraduras y llaves varias.
-otras dos arcas con cerraduras y llaves también; dentro de ellas:
         -veinte libras y cuarterón de almendra fina.
-doce libras y media dulce fino.
-Veinte libras de almendra basta.
-veinticinco de turrón de almendra.
-veinticinco de turrón de piñones.
-y por declaración del dicho Antonio fajardo expresa haber entregado a Francisco Muñoz dos arcas con cerraduras y llaves dentro de ellas:
-sesenta y cinco libras de turrón de piñón.
-veinticinco libras de almendra fina.
-cincuenta libras de almendra vasta.
-catorce libras y media de dulce fino.
-un peso de cruz con balanza de (…) y pesas de libra, media libra, cuarterón y dos onzas.
-dos candiles de hierro.
-otra mesa pequeña.
-otra mesa, también pequeña, de pino.
-dos velones de metal de cuatro mecheros.
-dos alcuzas de hojalata.
-una chocolatera de cobre, mediana.
-una plancha de hierro acerada.
-un almirez de metal con su mano.
-tres fuentes vidriado de Granada.
-cuatro platos medianos.
-una taza granadina.
-dos cazuelas vidriado de Guadix.
-una botija, del mismo vidriado.
-cuatro cántaros de barro para agua.
-una perola vidriada de Sevilla.
-una orza pequeña.
-una segueta de hierro.
-un cuchillo de monte.
Confitería Pastelería Loja Santa Teresa
Bodega
-un mostrador pequeño.
-tres arrobas de carbón.
-unas devanaderas con su casilla de madera.
Cuarto cocina
-una mesa pequeña de pino.
-una onza de barro con aceitunas.
-dos sedaros.
-una chocolatera de cobre grande.
-un bracerillo de azófar.
-un almirez de metal, grande, con su mano.
-un cavillo de cobre.
-un rayo de hojalata.
-tres cazuelas pequeñas de barro.
-dos cazuelas pequeñas con cabo.
-un cuartillo de hojalata.
-tres barriles de vidrio.
-una fuente y un plato vidriado de Granada.
-dos tapaderas de barro.
-doce ollas de barro.
-dos sartenes, una mayor que otra.
-un tostador de hierro.
-una paleta de hierro.
-otra paleta mayor también de hierro.
-otras tenazas de hierro para el fuego.
-unas llaves de hierro.
-tres pares de trébedes pequeñas.
-una garrafa de hojalata.
Obrador
-Tres palias de cobre.
-dos peroles de cobre.
-dos cavillos de cobre.
-una caldera de cobre.
-una casa de cobre.
-una caldereta de cobre.
-un rayo de hojalata grande.
-unas trébedes grandes.
-dos mesas de pino grandes.
-una voladera con cordeles y embutidos.
-dos corchos de labrar turrón.
-dos cribas de pellejo.
-tres cribas de esparto.
-una hornilla de madera.
-doce tablas pequeñas.
-un mortero de madera con su mano de madera.
-una cama de madera con sus cordeles.
-dos carruchas.
-un artesón.
-seis espuertas de palma.
-cuatro espuertas de esparto.
-dos mesas pequeñas de pino.
-un casillar de madera para hacer hielos.
-una pala de horno de hierro.
-otra pala de madera.
-una carga de leña.
-seis canastas de mimbre.
-dos cántaros de barro para agua.
-cuatro fuentes malagueñas.
-dos alfajías.
-una tabla grande de tres varas.
-quince orzas de barro vacías.
-dos orzas llenas de salmuera.
-una orza y dentro de ella ocho libras de ciruelas en almíbar.
-otra orza de barro y dentro de ella arroba y cuarto de miel blanca.
-dos esteras de esparto.
-dos piedras de caramelo.
-seis moldes de echar turrón.
-doce hojalatas.
-doce libras y media de carne de membrillo.
-un tamiz.
-unas barandillas de madera.
-una almadraqueja con su enchimiento de paja (un almadraque es un cojín).
-quince libras de alajú.
-un cordel de cáñamo nuevo para cincho.
-un saco de bramante.
-un cañizo.
-una fanega de almendra en cascara.
-un tablero de limpiar trigo.
-medio celemín, un cuartillo, medio cuartillo y ración de madera.
-una libra, media cuarterón y dos onzas de hierro.
-veinticinco sillas de anea basta.
-un reloj de faltriquera.
         Francisco y Manuel de Aranda de esta vecindad en los autos de inventario formado a nuestra instancia de los bienes quedados por fallecimiento de nuestra madre legítima María de Campos cuya herencia tenemos a aceptada, con beneficio de inventario. Decimos: que habiéndose practicado la descripción de los bienes por el presente escribano en comisión, descripción de bienes por el presente escribano en comisión advertimos faltan por incluirse; a saber: un rosario pequeño engastado en plata; una sortija de oro; una imagen de Nuestro Padre Jesús, de escultura; y otra de Nuestra Señora, lo mismo, en una urna con cristales. Esto debe incluirse y adicionarse a el dicho inventario; y todo justipreciarse por los peritos respectivos, para que pueda procederse a la liquidación y partición del caudal. A este fin por nuestra parte nombramos por expertos a José Ramírez para lo que hace a carpintería; a Antonio López, maestro confitero, por lo que es a su oficio; a Nicolás Mainota por lo tocante al hierro y cobre; y por lo respectivo a menaje de casa y ropas a Micaela Morales, todos de esta vecindad; en cuya consecuencia: (…).
Declaración y justiprecio por el perito confitero:
         En la ciudad de Loja en veintiséis  días del mes de enero de 1819, Antonio López, vecino de esta ciudad y maestro confitero en ella compareció ante el señor don Juan Víctor Navarro, Corregidor de la misma, el cual recibió juramento por Dios Nuestro Señor y a una señal de la cruz según derecho que lo hizo como se requiere y ofreció decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado y habiéndolo sido por la tasación que le esta mandado practique enterado dijo: Ha pasado a las casas en que vivió y murió María de Campos y ha tazado por bienes correspondientes a su oficio los siguientes:
-Primeramente: seis libras y media de pan de bizcocho a cinco reales y medio cada una importan treinta y cinco reales y veinticinco maravedís.
-2.-a siete libras de bizcocho lustrado a cinco reales y medio cada una importan treinta y ocho reales y diecisiete maravedís.
-3.-a diez libras de turrón de Prusia, a cinco reales y medio cada cual componen cincuenta y cinco reales.
-4.-cuatro libras de turrón helado al mimo precio montan veintidós reales.
-5.-tres libras de almendra fina a cinco reales, importan quince reales.
-6.-tres libras de almendra basta a tres reales cada una componen nueve reales.
-7.-dos libras de corazones y palillos a cinco reales y medio, once reales.
-8.-libra y media de hielos a cinco reales y medio hacen ocho reales.
-9.-una libra de mazapán de varias figuras, cinco reales y medio.
-10.-diez libras de roscos de distintas clases a cuatro reales cada una, cuarenta.
-11.-seis libras de dulce fino a cinco y medio reales importan treinta y tres.
-12.-doce libras de alajú a dos reales, veinticuatro.
-13.-dos libras y media de turrón de piñón a tres reales, son siete y medio.
-14.-una libra de mantecados y roscos a cinco reales y medio.
-15.-diez docenas de huevos, a cuatro reales, cuarenta.
-16.-dos celemines de garbanzos a nueve reales dieciocho.
-17.-una arroba de higos dieciséis.
-18.-un cuarto de arroba de arrope, en diez reales.
-19.-otro cuarto de miel negra a diez reales.
-20.-veinte libras y cuarterón de almendra fina a cinco reales ciento un real y cuartillo.
-21.-doce libras de dulce fino y media a cinco reales y medio sesenta y ocho con veinticinco maravedís.
-22.-veinte libras de almendra basta a tres reales, sesenta.
-23.-veinticinco libras de turrón de almendra a cuatro reales, ciento.
-24.-veinticinco libras de turrón de piñón a tres reales setenta y cinco.
-25.-sesenta y cinco libras de turrón de piñón a tres reales, ciento noventa y cinco.
-26.-veinticinco libras de almendra fina a cinco reales, ciento veinticinco.
Pastelería Santa Teresa Loja Confitería
-27.-cincuenta libras de almendra basta a tres reales, ciento cincuenta.
-28.-catorce libras y media de dulce fino a cinco reales y medio, setenta y nueve.
-29.-ciento cincuenta libras de carne de membrillo a tres reales cuatrocientos cincuenta.
-30.-dos orzas llenas de salmuera en veinte reales.
-31.-otra orza con ocho libras de ciruelas en almíbar, cuarenta y nueve reales.
-32.-otra orza con arroba y cuarto de miel blanca en sesenta y un real.
-33.-doce libras y media de carne de membrillo a tres reales, treinta y siete.
-34.-quince libras a alajú a dos reales cada una, treinta reales.
-35.-una fanega de almendras en cascara, cuarenta reales.
-36.-un millar de nueces en doce reales.
-37.-dos ristras de ajos en cuatro reales.
         Que reunidas las antecedentes partidas ascienden el valor a la cantidad de 2062 reales y seis maravedís; cuyos justiprecios ha hecho bien y fielmente según su ciencia, práctica y conocimiento y que todo lo que deja dicho es la verdad so cargo de su juramento en el que se afirmó y ratificó; dijo ser de edad de 55 años y lo firmó con el dicho señor corregidor e yo que doy fe: el escribano Antonio de Gámiz Valdelomar Ruiz.

         En Loja en el referido día, mes y año, Nicolás Mainota, vecino de esta ciudad y maestro de calderero:
-38.-Primeramente, un peso de cruz grande con balanzas de azófar en ochenta reales.
-39.-tres cuchillos de hierro para partir turrón, ocho reales.
-40.-una romana pequeña con su pesillo que entra por ocho en dieciocho reales.
-41.-unas tenazas de hierro pequeñas en dos reales.
-42.-una romana grande que entra por lo mayor con cuatro arrobas con su pesillo en sesenta reales.
-43.-dos candiles de hierro en seis reales.
-44.-tres juegos de pesas de hierro a cuatro reales cada uno, doce.
-45.-un peso de cruz con balanzas de hierro, veinticuatro reales.
-46.-una vara de hierro para cortinas, siete reales.
-47.-otra vera en cinco reales.
-48.-un bracero de cobre con su paleta de metal, veinte reales.
-49.-otro peso de cruz con balanza de hierro en veinticuatro reales.
-50.-dos velones de metal con cuatro mecheros cada uno en treinta y cinco reales.
-51.-dos alcuzas de hojalata en cuatro reales.
-52.-una chocolatera de cobre mediana en ocho reales.
-53.-una plancha de hiero acerada en seis reales.
-54.-un almirez de metal con su mano, en doce reales.
-55.-una piqueta y un cuchillo de monte dos reales.
-56.-otra chocolatera de cobre grande, doce reales.
-57.-un bracerillo de azófar en dos reales.
-58.-un almirez de metal grande con su mano en treinta reales.
-59.-un carrillo de cobre en cuatro reales.
-60.-un rayo de hojalata, un real.
-61.-un cuartillo de hojalata en un real.
-62.-dos sartenes, una mayor que la otra, en doce reales.
-63.-un tortador, unas llaves, dos paletas, unas tenazas, tres pares de trébedes pequeñas y una garrafa de hojalata; todo en treinta y cinco reales.
-64.-tres medallas y un Santo Cristo de metal, ocho reales.
-65.-un velón grande con cuatro mecheros y varias presas de otro en treinta y cinco reales.
-66.-tres pailas de cobre, cuatrocientos treinta reales.
-67.-dos peroles, tres espumaderas, y una caldereta de cobre; todo en ciento cuarenta y cuatro reales y cuartillo.
-68.-dos carillos de cobre, once reales y medio.
-69.-una caldera de cobre en setenta y dos reales.
-70.-una casa de cobre en once reales y medio.
-71.-un rayo de hojalata en diez reales.
-72.-unas trébedes grandes en cuatro reales.
-73.-un mortero de piedra en veinte reales.
-74.-dos carruchas, veinte reales.
-75.-una pala para el horno de hierro, cuatro reales.
-76.-dos piedras para hacer caramelos en veinte reales.
         Sumando las antecedentes asciende a 1221 reales con 8 maravedíes. (…) se ratificó y firmó, tiene 31 años.
         
       Inventario por el perito en carpintería José Ramírez, tiene 60 años:
-77.-Primeramente, un mostrador en ochenta reales.
-78.-una mesa de pino pequeña con cajón en doce reales.
-79.-un estante o escaparate con vidriera y cuatro cajones, cuatrocientos reales.
-80.-cuatro azafates de mimbre en tres reales.
-81.-una jaula para canarios en diez reales.
-82.-una mesa con su cajón, cerradura y llave, en dieciséis reales.
-83.-un cajón de madera en seis reales.
-84.-doce cucharas de box en cuatro reales.
-85.-otro azafate de mimbre en diecisiete reales.
-86.-seis casos de madera y dos casos de torcer hilo en dos reales.
-87.-una tarima en diez reales.
-88.-una estera de esparto en seis reales.
-89.-una cesta de mimbre pequeña y dentro de ella dos cucharas de asta de res vacuna, un trinchante de hierro y cinco cucharas de madera; todo en un real.
-90.-ocho arcas con cerraduras y llaves en ciento noventa y dos reales.
-91.-otra mesa de pino sin cajón, en ocho reales.
-92.-otra mesa de pino, doce reales.
-93.-un mostrador pequeño, doce reales.
-94.-tres arrobas de carbón a tres reales cada una nueve reales.
-95.-unas devanadoras con carrillón, cuatro reales.
-96.-otra mesa pequeña, cuatro reales.
-97.-dos sederas siete reales.
-98.-una mesa con gaveta en cuarenta reales.
Antigua casa parroquial de Santa Catalina Loja
-99.-un arca grande con cerradura y llave treinta y cuatro reales.
-100.-otra arca con cerradura y llave treinta y ocho reales.
-101.-otra arca con cerradura, llave; en veintiocho reales.
-102.- una efigie de la Divina Pastora, con vidriera en seis reales.
-103.-otro cuadro de Nuestra Señora de la Caridad en ocho reales.
-104.-otro cuadro de San Cayetano con marco y taya en cinco reales.
-105.-una cama de madera con tres tablas y sus bancos treinta y cuatro reales.
-106.-un bufete de nogal en dieciséis reales.
-107.-dos cajones de madera basta en diez reales.
-108.-una canasta de mimbre en real y medio.
-109.-dos arcas de madera en treinta reales.
-110.-dos mesas grandes de pino en cincuenta reales.
-111.-una voladera con cordeles diez reales.
-112.-un embutidor de madera en seis reales.
-113.-dos corchos de labrar turrón en diez reales.
-114.-dos cribas de pellejo en ocho reales.
-115.-tres cribas de esparto en cuatro reales.
-116.-una hornilla de madera en veinte reales.
-117.-doce tablas pequeñas en veinte reales.
-118.-una mano de un mortero de madera en dos reales.
-119.-una cama de madera con cordeles, veintiséis reales.
-120.-un artesón en veintiséis reales.
-121.-dies espuertas las seis de palma y las cuatro de esparto en ocho reales.
pastelería Granada
-122.-dos mesas pequeñas de pino dieciséis reales.
-123.-un carrillón de hacer hielo en diez reales.
-124.-una pala para el horno de madera, en dos reales.
-125.-una carga de leña, cinco reales.
-126.-seis canastas de mimbre, cinco reales.
-127.-dos patulas de madera en ocho reales.
-128.-dos alfansías, doce reales.
-129.-una tabla grande de tres varas, cuatro reales.
-130.-dos esteras en siete reales.
-131.-seis moldes de hechura de turrón, treinta y seis reales.
-132.-doce hojalatas, doce reales.
-133.-un tamiz y barandillas, seis reales.
-134.-un cordel de cáñamo para cincho, doce reales.
-135.-un carrizo en diecisiete reales.
-136.-un tablero de limpiar trigo, diez reales.
-137.-medio celemín, un cuartillo.
-138.-veinticinco sillas de anea, a dos reales cada una cincuenta reales.
-139.-una tabla de pan, seis reales.
-140.-una imagen de Nuestro Padre Jesús, de escultura, treinta reales.
-141.-otra de Nuestra Señora en una urna de cristales, diez reales.
         Suman 1495 reales.
 



miércoles, 21 de marzo de 2018

reflexión Semana Santa parroquia Granada

 



SEMANA SANTA

(reflexión tomada del libro: Misericordia Entrañable de Marcelino Legido)
Cuando en una familia los hijos son ya mayores, es cuando empieza de verdad su historia. Hasta entonces el padre ha trabajado para ellos. Pero ahora es cuando ellos empiezan a compartir el camino. Hay algo que les viene dado sin que ellos quieran: su propio ser, que les hace ser hijos y por ello hermanos. Este hecho es un dato previo, de su amor que les ha amado de antemano. También por este hecho parece que hay trazados ya en la tierra unos caminos para llevar adelante la familia y construir la casa, caminos que el amor del padre de antemano ha trazado. Sin embargo, todo depende ahora de la respuesta de los hijos.



         Cuando los hijos están abiertos al amor del padre y son hijos de verdad, entonces están abiertos también al amor de los hermanos, son hermanos de verdad. Pero hay un grave riesgo en el camino. Los hijos mayores, por ser libres, pueden decidir su respuesta al amor, que les ha salido al encuentro. Si se cierran al amor del padre, rompiendo con su misericordia entrañable, desobedeciendo a los caminos del amor, que su voluntad propone, entonces se cierran también al amor de los hermanos. Nace en ellos la ambición, pretenden ser más que los otros. Entre los hermanos se han levantado barreras; cada uno está a lo suyo. Pero las barreras son, a su vez, trincheras, porque al ir cada uno a sus intereses la familia se ha roto. Hay un conflicto que causa dolor y que lleva incluso a la muerte. Cerrados al amor, en el que consistían, empiezan a dejar de ser y mueren matando.

        
        La desobediencia y la ambición han nacido en el corazón de los hijos, pero no quedan dentro de ellos, sino que salen fuera y contagian todo el ambiente familiar. La familia entera deja de ser comunidad de amor para ser comunidad en conflicto de intereses encontrados y en lucha a muerte. Pero aún sucede más. La desobediencia y la ambición de los hijos condiciona el reparto de la casa común. Se pasa a un reparto del hogar según el dinero y el poder de cada uno. Se levantan alambradas. Los más poderosos se quedan con la mejor parte y a los más pequeños se les deja tirados en la calle. Desobediencia y ambición han contagiado a los muros de la casa derrumbada y construida ahora como campo de guerra. Pero también es verdad, entonces, que todos los hermanos que vivan en esta casa destrozada y en esta familia rota se sentirán envueltos desde la primera hora hasta la última de su camino en una provocación mas fuerte a la desobediencia y a la ambición.


Los hombres rompieron el amor con el Padre
         Esta parábola que acabamos de contar fue una realidad en los comienzos de la historia humana.
         <<La serpiente era el animal más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho. Y dijo a la mujer: “¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?”. Respondió la mujer a la serpiente: “Podemos comer del fruto de los árboles del jardín. Mas del fruto del árbol, que está en medio del jardín, ha dicho Dios: no comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte”>> (Gén 3, 1-3). Ya tenemos en escena a tres personajes: los hombres, el árbol y la serpiente.


Los hombres: En primer lugar, los hombres están allí, recién salidos de las manos del Señor. Son imagen y semejanza del Padre. El Padre les ha coronado de gloria y dignidad. El amor fuerte con el que Dios envuelve al hombre es la gloria. Es el amor que acoge, envuelve y alienta. Ésta es su sobrecogedora grandeza, cantada en un fragmento, que se recoge en Ez 28, 12-14. <<Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas en el jardín de Dios, mil piedras preciosas formaban tu manto… Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo; estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego>>.


El árbol: Cuando el autor sagrado pone en escena el árbol, representa: la presencia del Señor, que sale al encuentro de los hombres, con una propuesta de amor, ofreciéndoles sus caminos, que ellos tendrán que decidir. Cuando el Padre empezó la historia de su amor, puso a los hombres en la tierra, para que vivieran como hermanos, y compartieran la casa común. Pero para hacer esta historia no se podía ir por cualquier camino. La familia de los hombres eran imagen y semejanza del Señor. Pero era el mismo Señor el que ponía la señal y el indicador de su voluntad, para mostrar los caminos de su amor. Lo bueno y lo malo no lo deciden los hombres por sí mismos, según sus intereses. Lo decide el Padre, de cuyas manos hemos salido. El autor sagrado sitúa entonces en la escena el árbol de la ciencia del bien y del mal, como indicador de los caminos del Señor, como la señal que marca el trazado de las sendas de su justicia, que es su amor. Los hombres pueden rechazarlo o aceptarlo.


La serpiente: En Palestina, la serpiente en los cultos idolátricos es uno de los signos más destacados de la fecundidad inmanente de la vida, la toma el autor sagrado como personaje para la escena de la tentación. La serpiente, que va a suscitar en el hombre un poderoso impulso a <<serse>> por sí mimo, es ni más ni menos que la imagen de su propia voluntad de independencia y autonomía.
         Ante el hombre se abre ahora la absoluta disyuntiva: o vivir desde el Señor o vivir desde sí mimo, o vivir para el Señor, es decir para la familia de hermanos y la casa común o vivir para sí mismo, es decir, para su propia familia y su propia casa, en camino de saber y poder cada vez mayor.
         La serpiente en la escena sólo aparecía como el eco de la pretensión interior del hombre. Ahora la pre-tensión se ha cumplido. Ellos han decidido romper la dependencia del que los amó y los creó, para pasar enteramente a sus manos. Se han arrancado del amor de la gracia que los había constituido y los envolvía y alentaba, se han despojado ellos mismos del vestido de la gloria, porque no han consentido en dejarse amar. Por ello, se sienten desnudos, desvestidos del amor glorioso y fuerte que los envolvía. Y hasta rotos por dentro, con una sensación de vergüenza, de ser lo que debían ser ante la mirada de quien les amó. Pero esta decisión de la desobediencia es una ruptura del lazo que a él les unía, una ruptura de su religación creatural y por tanto lleva consigo un trastorno en las raíces profundas de todo su ser. Y si su ser es un ser-con—los-otros-en-medio-del-mundo, entonces la ruptura del amor repercutirá en la comunidad y en el universo.
         Dos escenas: la primera, la desobediencia; los hombres han cerrado los puños hacia lo alto y no han querido ser acogidos por Dios. La escena segunda es un asesinato. Caín da muerte a su hermano Abel. La raíz última de la ruptura de la fraternidad está en la desobediencia, que rompe el amor con el Padre. Los hijos, una vez roto este amor, ya no se consideran hermanos y se matan. Los hombres, salidos del amor que les reúne en familia y hogar común, se convierten en asesinos.
         Los hombres, que han sido creados por la vida y para la vida, ¿cómo pueden sucumbir al peso de la muerte? El autor sagrado sólo tiene una respuesta: la gracia recibida, que se desliga de las manos del que le agració, se desintegra en sus mismas raíces. Trazar por su cuenta los caminos de la gracia creada, como propios e independientes, es adentrarse en la senda de la muerte. Por más grandiosas que aparezcan sus realizaciones, la rotura interna del ser termina en la muerte, pero en la muerte que muere asesinado. El volver al polvo, también aquí en la escena, no es la aniquilación de una enfermedad, sino el derramamiento de la sangre.
         La muerte está ya sembrada en el ser del hombre, quien se ha cerrado al amor. El polvo alentado y el aliento enterrado amenazan de nuevo en ser sólo barro, que vuelve al barro. Así, la muerte se hace simiente, camino y al parecer meta. Pues la muerte no sólo ha ensombrecido la vida, sino que se ha implicado con la vida. Y ya no parece la muerte un momento de la vida, sino la vida un momento de la muerte.
         Entre el hombre (adán) y la tierra (adama) hay una relación tan estrecha que, cuando el hombre se niega a coger la bendición, la tierra cae en la maldición. Una tierra que se ha tragado la sangre derramada por la rebeldía y el asesinato es una tierra que ha sido contagiada hasta la hondura de sus entrañas del pecado que los hombres han hecho nacer en el mundo. En la representación del autor sagrado vamos viendo el avance irresistible del pecado, del dolor y de la muerte: del hombre a la comunidad, de la comunidad a la tierra.
         El pecado avanza en círculo, que se cierra sobre sí mimo. El hombre, hecho a imagen de Dios, es hombre dentro de una familia de los hombres (comunidad) y dentro de una casa común (mundo). El hombre es hombre, crece y madura en su humanidad en cuanto que, bajo la obediencia del Señor, comparte la comunidad y construye el mundo. Pero si se cierra al amor, se inicia el círculo del pecado. Al cerrarse al amor del Padre por la desobediencia, se cierra al amor de los hermanos por la ambición y la opresión, cerrazón que le desintegra en el pecado y por fin la muerte. Pero el pecado no es un acontecimiento que permanezca en su corazón. Como ser comunitario que es, el hombre irradia el pecado a la comunidad humana y el pecado se hace pecado comunitario. Pero como la comunidad humana está inserta en un mundo, el pecado se convierte en fuerza que configura el mundo, es decir, en pecado cósmico, pecado del mundo. Ahora el pecado, metido en las estructuras del montaje injusto y violento del mundo, provoca al pecado a todos los hombres que viven en la familia humana y en la casa común convertida ahora en campo de lucha.
         ¿Será posible la esperanza? ¿Es que la gracia salida de las manos del Padre y puesta en las manos de los hombres se desintegrará en la nada?
La mano extendida del amor inquebrantable.
         “Cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte, sino que compadecido, tendiste la mano a todos, para que te encuentre el que te busca”
El Padre respeta que los hijos le digan que no, que se alejen de Él y que se opriman unos a otros, pero su mano silenciosa y amable continúa abierta. Cuando un padre ve que sus hijos se le van de casa en una noche fría de invierno, les saca el abrigo del baúl y se lo pone. Y les dice: cuánto lo siento, pero os continúo queriendo. Adán y Eva estaban desnudos y tenían que salir de casa, pero el Padre viste su desnudez con un gesto de gracia: <<Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y se las vistió>> (Gén 3,21). Y si los hijos son malos, el padre dirá a los demás: aunque lo sean, no los toquéis. Su mano les acompañará en la intemperie. <<Entonces dijo Caín a Yahvé: “mi culpa es demasiado grande para soportarla. Es decir, que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra y cualquiera que me encuentre me matará”. Responde Yahvé: “Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces”. Y Yahvé puso una señal a Caín, para que nadie que le encontrara le atacara>> (Gén 4, 13-15).
         Pero al final, ¿no venció la noche? Es verdad que cuando la torre llegaba hasta el cielo, la humanidad se desmoronaba como los sueños y las pesadillas del amanecer. Pero a unos cuantos kilómetros de los rascacielos, en terrible contraste con ellos, la mano poderosa del Padre salía al encuentro de un puñado de pobres de la tierra. La llamada y la promesa a Abrahám manifiesta ahora que su mano es ahora más fiel que nunca, más fuerte que nunca, más amorosa que nunca. Es ahora cuando empieza a manifestarse la segunda, la nueva, la última gracia, que llegará algún día a la plenitud de su consumación.
Jesús, el Señor, el Hijo obediente.
         En primer lugar, contemplamos a Jesús, el Hijo obediente, desde el hombre desobediente de la vieja creación. Adán era hombre hecho a imagen del Padre, gracia creada para darse en gracia. Pero intentó arrebatar la gracia misma del Padre. Pretendió ser Dios, es decir, ser él mismo por sí mismo. Esta pretensión le cierra al amor del Padre en la desobediencia y al amor de los hermanos en la ambición. Así inicia el camino de la muerte. Jesús, en cambio, existía en forma de Dios, era el Hijo amado del Padre, engendrado por él, como la marca de su ser y el resplandor de su gloria (Heb 1,3). Pero no intentó arrebatar y retener su igualdad con el Padre. Al contrario. Se entregó por entero a su proyecto de amor. Si el hombre viejo se cerró en la desobediencia, que conduce a la opresión, el Hombre nuevo se abrió enteramente en la obediencia que conduce a la ofrenda hasta el vaciamiento. Si el hombre viejo inicia el camino de la muerte, empieza a morir matando, el Hombre nuevo inaugura el camino de la vida tomando la forma de esclavo y dejándose matar como un criminal, colgado de un madero (Flp 2, 6-7). Visto Adán, se ilumina aún más el rostro de Jesús, el Hijo obediente, que rechaza la tentación de separarse del amor del Padre, para hacerse obediente hasta la muerte y muerte de cruz, consumando así su filiación, en favor de todos sus hermanos.

         En segundo lugar, contemplamos la comunidad de los hijos iniciada por el Hijo obediente, desde la humanidad de la vieja creación. La ruptura del amor del Padre conduce a la ruptura del amor a los hermanos. Pero, como ya vimos, esta ruptura no es un hecho solamente interpersonal, sino que llega a ser un hecho comunitario. La comunidad llega a ser comunidad bajo el pecado. Los signos de esta comunidad empecatada son la esclavitud y el enfrentamiento de los hermanos. La bendición se ha convertido en condenación. “El delito de uno solo atrajo, sobre todos, la condenación. Pero, así como por la desobediencia de un solo hombre todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos” (Rom 5,19). Al abrirse en obediencia al Padre, Jesús es la justicia para la familia de sus hermanos, la justicia que conduce a la vida. La obra de la gracia se resuelve en justificación que da la vida. Si la condenación de los hombres era su esclavitud y su enfrentamiento, que les lleva a la muerte, el Hombre nuevo, Hijo obediente, dará a todos los que le acogen la liberación, que conduce a la filiación para la fraternidad. La liberación y la comunión conducirán a la vida, pero a una vida en plenitud que no se termina nunca. Además, si el Hijo obediente ha roto la ruptura del pecado en su raíz más honda, también la romperá en sus últimas consecuencias. “Habiendo venido por un hombre la muerte, también por un hombre viene la resurrección de los muertos. Si en Adán murieron todos, así también, en Cristo, todos volverán a la vida” (1Cor 15. 21-22). La familia de hermanos llevará la imagen del Hombre celestial, como llevó la imagen del hombre terreno y de esta forma el barro se convertirá en gloria (1Cor 15, 45.49 54-57).


         En tercer lugar, contemplamos la tierra de la herencia, inaugurada por el Hijo obediente, desde el mundo empecatado de la vieja creación. “Por un solo hombre entró el pecado en el mundo” (Rom 5, 12). El universo de los cielos y de la tierra estaba puesto en manos del hombre, bajo los pies del hombre. Del hombre amado dependía su destino. El hombre decidiría si iba a ser casa común o campo de guerra. Cuando el hombre se cerró al amor, las cadenas de la esclavitud y los muros de la separación configuraron la creación entera. En consecuencia, la creación, no por porque quisiera ella misma, sino por el hombre que la decidía en sus manos, quedó sometida a la servidumbre de la destrucción. Pero el Hijo amado ha sido enviado a la carne del pecado, para que en aquel mismo barro cerrado y manchado, él iniciara las sendas de la liberación para la filiación (Rom 8, 1-4. 14-17). Ahora bajo los pies del Hijo entregado y entronizado, están todas las cosas. Él es ahora el primogénito de toda la creación, que él encabeza para darle la liberación y la reconciliación. En el reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención, han sido reconciliadas todas las cosas, pues él ha pacificado por la sangre de su cruz, todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Si el hombre viejo, a través de la familia humana, cerrada al pecado, inicia el reino de la injusticia para la muerte, el Hombre nuevo inaugura el reino de la justicia para la vida. El anticipo que parecía un fracaso aparece ahora como el camino del desbordamiento de la misericordia entrañable. Ha sido mayor la gracia que la culpa, mucho mayor. “Gracias sean dadas al Padre, que nos da la victoria por Jesús Cristo, el Señor nuestro” (1 Cor 15, 57).