lunes, 12 de noviembre de 2012

Sostiene Pereira Tabucchi

 

BIOGRAFÍA DE ANTONIO TABUCCHI  


 

Antonio Tabucchi

Antonio Tabucchi nació en Pisa, Italia, el 24 de septiembre de 1943, pero pasó su infancia en el pueblo de sus abuelos, Vecchiano, de la provincia de Pisa. Allí se trasladó a vivir a los pocos días de su nacimiento y realizó sus estudios primarios y secundarios. Después volvería a Pisa para completar sus estudios.

A mediados de los años 60, estudiando en la Sorbona, conoció la obra de Fernando Pessoa y quedó fascinado por ella, principalmente por el poemario “Tabacaria”. Cuando volvió a Italia decide estudiar, no sólo la obra de este escritor, sino también su cultura, su país y su idioma, para poder leer las obras de Pessoa en el idioma en que fueron escritas. Queda prendado de este país hasta el punto de irse a vivir allí. Ha traducido casi todas las obras de Fernando Pessoa al italiano. También ha escrito un libro de ensayos y una comedia teatral sobre él.


Puerto Lisboa
 

Tabucchi escribe lo mismo cuento que novela, sin tener la frontera entre los dos estilos demasiado marcada. Ha trabajado también el género epistolar y el de ensayo. Sus escritos son de gran originalidad y a pesar de lo extenso de su obra nunca se repite y cada libro nuevo es diferente.

Dentro de su bibliografía destacan “La dama de Porto Pim”, un cuento de relatos inspirados en su viajes por las Azores, “Nocturno hindú” por la que obtuvo el premio Médicis Étranger, “Pequeños equívocos sin importancia”, “Un baúl lleno de gente”, “Réquiem”, “Sostiene Pereira”, que consiguió los premios Campiello, Scanno y Jean Monnet, “La cabeza perdida de Damasteno Monteiro” con la que consiguió que se revisara el caso que aparecía en su obra, resolviendo el asesinato de un ciudadano portugués,“Se está haciendo muy tarde” y “La gastritis de Platón”. También consiguió el premio español de periodismo Francisco Cerecedo y tiene un doctorado honoris causa por la Universidad de Liège. Fue finalista al premio Principe de Asturias en el año 2009. Antonio Tabucchi publicó su última novela titulada “Racconti con Figure” en 2011.


Mercado Coimbra

Sus libros han sido traducidos en dieciocho países y algunos de ellos han sido llevados al cine, entre los que destaca Sostiene Pereira, donde Marcello Mastroianni destaca en una de sus últimas interpretaciones. Esta es quizá su obra más conocida una novela con la que alcanzó el éxito y que trata sobre el valor y la lealtad, que transcurre en Portugal, un país que nos presenta y da a conocer al mundo entero a través de casi todas sus obras.

Antonio Tabucchi muere en Lisboa el 25 de marzo de 2012.                                         

 
Rua, Lisboa
 

SOSTIENE PEREIRA

 

 

COMENTARIO DE LA OBRA 

 

Argumento 

En una Europa recorrida por el virulento fantasma de los totalitarismos, Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos y profundamente preocupado por el tema de la muerte, recibe el encargo de dirigir la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa. Pereira tiene un sentido un tanto fúnebre de la cultura: prefiere la literatura del pasado, dedicarse a la elegía de los escritores desaparecidos, preparar necrológicas anticipadas. Necesitado de un colaborador, contacta con un joven, Monteiro Rossi, quien a pesar de haber escrito su tesis acerca de la muerte está inequívocamente comprometido con la vida. La intensa relación que se establece entre Pereira, Monteiro  Rossi y su novia Marta, llevará a Pereira a esconder a Rossi en su propia casa, aún sabiendo que le busca la policía. El asesinato  de Rossi en la casa de Pereira culminará en una crisis personal, una maduración interior y una dolorosa toma de conciencia que transformará profundamente la vida de Pereira, haciéndole salir de su letargo y haciéndole tomar conciencia de su existencia y de la realidad de la vida que le rodea. 
 

 
Ciudad Universitaria portuguesa, Coimbra
 
 

Estudio de la Obra

 

La historia esta situada en Portugal, país del que Tabucchi estaba profundamente enamorado.
 

 “Estaban en los alrededores de Vila Franca, se veía ya la larga serpiente del Tajo. Qué hermoso, aquel pequeño Portugal, besado por el mar y por el clima, pero que difícil era todo, pensó Pereira.”

El tiempo en el que transcurren los hechos es de aproximadamente un mes, durante el verano. 

“Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnifica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía” 
 
 
Estación Oporto
 

Los acontecimientos se suceden cronológicamente, aunque hay algunas vueltas al pasado.  

Pereira aparece fuertemente anclado en un pasado que en la obra aparece representado por la foto de su esposa muerta a la que le cuenta sus pensamientos y sus decisiones. Esta foto le acompaña siempre en sus viajes. 

“Se dirigió al vestíbulo, se detuvo ante el retrato de su esposa y le dijo: Anoche vi a Marta, la novia de Monteiro Rossi, me da la impresión de que esos chicos se están metiendo en problemas serios, mejor dicho, se han metido ya, de todas formas no es asunto mío, a mí lo que me hace falta es una semana de talasoterapia, me la ha preescrito el doctor Costa, y además en Lisboa uno se sofoca y yo he traducido Honorine de Balzac, me marcho esta mañana, voy a coger el tren al Casi de Sodré, te llevo conmigo, si me lo permites”
 

Los Personajes:

 

PEREIRA.- Es el protagonista de la obra. Vive solo desde que murió su mujer. Trabaja en un periódico de tarde: “El Lisboa”, y se dedica a escribir necrológicas en la página cultural de dicho periódico. 

 “Soy sólo el oscuro director de la pagina cultural de un modesto periódico de la tarde, escribo efemérides de escritores ilustres y traduzco cuentos franceses del siglo pasado, no se puede hacer más”  

 “Desde que había muerto su mujer, él vivía como si estuviera muerto. O, más bien, no hacía nada más que pensar en la muerte, en la resurrección de la carne, en la que no creía, en la que no creí, y en tonterías de esa clase, la suya era sólo una supervivencia, una ficción de vida. ” 
Oporto, Portugal


“Y Pereira era católico, o al menos en aquel momento se sentía católico, un buen católico, pero en una cosa no conseguía creer, en la resurrección de la carne. En el alma, sí, claro, porque estaba seguro de poseer un alma, pero toda su carne, aquella chica que circundaba su alma, pues vine, eso no, eso no volvería a renacer, y además ¿para qué? Se preguntaba Pereira.”

En la vida de Pereira aparece, por casualidad, un personaje que le va a cambiar definitivamente: Monteiro Rossi.
 
Cafetería Lisboa
 

MONTEIRO ROSSI.- Pereira se interesa por Rossi tras conocer la tesis que este último publica sobre la muerte, pero Rossi no siente ningún interés por este tema; el es un amante de la vida comprometido en la lucha política de su país junto con su novia Marta. Estos dos personajes representan la fuerza y el vigor de la juventud, pero también el fanatismo político del que siempre había huido Pereira.
 

 “..sostiene haber dicho Pereira, porque nosotros hacemos un periódico libre e independiente y no queremos meternos en política” “Monteiro Rossi esbozó una ancha sonrisa, y eso le incomodó, sostiene Pereira. Pero ¿qué dice, señor Pereira?, exclamó Monteiro Rossi en voz alta, a mí me interesa la vida. Y después continuó en voz más baja: Mire señor Pereira, de la muerte estoy bastante harto, hace dos años murió mi madre, que era portuguesa y trabajaba de profesora; murió de un día para otro por una neurisma en el cerebro, una palabra complicada para decir que estalla una vena, en fin, de repente, el año pasado murió mi padre, que era italiano y trabajaba como ingeniero naval en las dársenas del puerto de Lisboa, me dejó algo, pero ese algo se ha terminado ya, me queda una abuela que vive en Italia, de la muerte estoy harto, señor Pereira, perdóneme si soy sincero con usted, pero además, ¿a qué viene esa pregunta? ” 

La muerte a manos de la policía de este personaje será la que hará que Pereira salga del letargo en el que cayó al morir su esposa y sea capaz de escribir el artículo más comprometido de su vida de periodista, aún a riesgo de perder su propia vida.

 
Lisboa
 

EL PADRE ANTONIO.- Es el sacerdote a quien recurre Pereira para contarle  sus problemas. 

“Escúchame bien, Pereira, dijo el padre Antonio, yo soy un franciscano, soy una persona sencilla, pero me parece que te estás volviendo un hereje, el alma humana es única e indivisible, nos la ha dado Dios. Si, replico Pereira, pero si en lugar del alma, como dicen los filósofos franceses, ponemos la palabra personalidad, entonces ya no hay herejía, estoy convencido de que no tenemos una única personalidad, tenemos muchas personalidades que conviven bajo la dirección de un yo hegemónico. Me parece una teoría capciosa y peligrosa, objeto el padre Antonio, la personalidad depende del alma, y el alma es única e indivisible"
 
 
 
Oporto
 
 

EL DOCTOR CARDOSO.- Es el médico de Pereira, que trabaja en una clínica. Entre ellos se da una amistad, le habla sobre la confederación de las almas, que quiere decir que la personalidad es la suma de varias almas. Le ayuda mucho y le da  ideas para que Pereira cambie de forma de vida.
 

 “Cuando llegó al vestíbulo, vio a un señor con una bata blanca que contemplaba el mar desde las ventanas. Pereira se le acercó. Era un hombre entre treinta y cinco y cuarenta años, con perilla rubia y ojos azules. Buenas tardes, dijo el médico con una tímida sonrisa, soy el doctor Cardoso, usted es el señor Pereira, supongo, estaba esperándole.”  

“Cardoso, estudio en Francia, me ha explicado una teoría suya sobre el alma humana, mejor dicho, es una teoría filosófica francesa, por lo visto en nuestro interior hay una confederación de almas y cada cierto tiempo hay un yo hegemónico que toma las riendas de la confederación, el doctor Cardoso sostiene que estoy cambiando mi yo hegemónico, de la misma forma que las serpientes cambian del piel, y que este yo hegemónico cambiará mi vida, no se hasta qué punto es cierto todo esto, y, a decir verdad, no estoy muy convencido, en fin, qué le vamos a hacer, ya veremos”   

Al final de la obra se convertirá en un personaje muy valioso para Pereira, ya que será el que le ayudará a publicar su artículo  sobre la muerte de Monteiro Rossi sin que lo censuren. 
 
 
Mercado Coimbra
 

OTROS PERSONAJES:
 

·      LA PORTERA: conocedora de todos los chismes del edificio.

 

·      EL CAMARERO DEL CAFÉ ORQUIDEA: es el que informa a Pereira sobre los acontecimientos de otros países.

 

·      EL JEFE DE PEREIRA Y SU SECRETARIA: personajes con los que Pereira tiene una relación muy superflua y fieles representantes del régimen político.

 

·      LA SEÑORA DELGADO: A la que confiesa indirectamente su falta de libertad de expresión.

 

“Haré lo que pueda, señora Delgado, pero no es fácil hacer lo que se puede en un país como esté para una persona como yo, sabe, yo no soy Thomas Mann, soy sólo el oscuro director de la pagina cultural de un modesto periódico de la tarde, escribo efemérides de escritores ilustres y traduzco cuentos franceses del siglo pasado, no se puede hacer más”

 

Temas que Aparecen en la Obra

 

El tema principal de la obra es la realidad  política que se vive en este país. Un país gobernado por un régimen totalitario en el que la falta de libertades es evidente. 

Este tema aparece  desde dos puntos de vista bien diferenciados: el  conformismo de Pereira  que ve esta realidad como algo que a él no le afecta y el de de Rossi y su novia Marta  quienes luchan por cambiar esa realidad hasta perder la vida. 

“Bueno, dijo Pereira, mi juventud hace ya bastante que se esfumó, en lo que se refiere a la política, aparte de que no me interesa mucho, no me gustan las personas fanáticas, me parece que el mundo está lleno de fanáticos. Hay que distinguir entre fanatismo y fe, respondió Marta, porque uno puede tener ideales, por ejemplo que los hombres sean libres e iguales, e incluso hermanos; perdóneme, en el fondo me estoy limitando a recordar la revolución francesa, ¿cree usted en la revolución francesa? Teóricamente sí, respondió Pereira; y se arrepintió de ese teóricamente, porque hubiera querido decir; en la practica, sí, pero en el fondo había dicho lo que pensaba” 

El volver los ojos hacia la cultura francesa es una forma de respirar un poco de aire fresco.  

La admiración por la cultura europea, en especial por la francesa y sobre todo por la literatura como fuente de conocimiento, sería otro tema a destacar en esta obra. 

 “He notado que estaba leyendo un libro de Thomas Mann, dijo Pereira, es un escritor que aprecio mucho. A él tampoco le hace feliz lo que está sucediendo en Alemania, dijo la señora Delgado, yo no diría que esté contento, no. Quizá yo tampoco esté contento con lo que está sucediendo en Portugal, admitió Pereira. La señora Delgado bebió un sorbo de agua mineral y dijo: Pues entonces, haga algo. ¿Algo como qué?, contestó Pereira. Bueno, dijo la señora Delgado, usted es un intelectual, diga lo que está pasando en Europa, exprese su libre pensamiento, en suma, haga usted algo. Sostiene Pereira que hubiera querido decir muchas cosas. Hubiera querido responder que por encima de él estaba su director, el cual era un personaje del régimen, y que además estaba el régimen con su policía y su censura, y que en Portugal estaban todos amordazados, en resumidas cuentas, que no se podían expresar libremente las propias opiniones”. 
 

Otro tema que tiene una gran fuerza en esta obra de Tabucchi es la muerte como punto de reflexión sobre la vida y como despertar de la conciencia. Junto a este tema aparecen, estrechamente ligados, otros dos: el catolicismo y la resurrección del alma. Este  era uno de los pocos temas importantes para Pereira en su aletargado existir.

“El Lisboa es un periódico de aquí, de Lisboa, sale desde hace unos meses, no sé si usted lo conoce, somos apolíticos e independientes, pero creemos en el alma, quiero decir que somos de tendencia católica, y quisiera hablar con el señor Monteiro Rossi. Pereira sostiene que al otro lado de la línea hubo un momento de silencio y después la voz dijo que Monteiro Rossi era él y que en realidad no es que pensara demasiado en el alma. Pereira permaneció a su vez algunos segundos en silencio, porque le parecía extraño, sostiene, que una persona que había escrito reflexiones tan profundas sobre la muerte no pensara en el alma”

 

Opinión Personal

 

 “La relación que caracteriza de una manera más profunda y general el sentido de nuestro ser es la que une la vida con la muerte, porque la limitación de nuestra existencia por la muerte es decisiva para la comprensión y la valoración de la vida”  

Tabucchi nos presenta en su libro, “Sostiene Pereira”,  un personaje con una vida aparentemente tranquila y monótona, para nada sujeto a modas ni comprometido con grandes ideales. El único tema que preocupa a Pereira es la muerte. Vive solo en su casa con la única compañía de la foto de su esposa que murió joven tras una larga enfermedad. Pereira acepta esta muerte como consecuencia de una enfermedad y como algo normal en el ciclo de la vida, aunque desde ese momento su vida cambia sustancialmente, se despreocupa del mundo que le rodea, de su salud, incluso de su aspecto físico y se centra  en el tema de la muerte  y en la resurrección del alma. 

La muerte de su esposa le hace entrar en un aletargamiento del que sólo sale con otra muerte; la de Rossi.

Es la muerte de Rossi la que hace reaccionar a Pereira, no sólo porque le recuerde al hijo que no tuvo, sino porque esta muerte simboliza el asesinato de todos los valores en los que Pereira había creído hasta este momento. Su periódico era mediocre, pero según él era libre e independiente; su vida era mediocre, pero era honesta; creía en la justicia y en la verdad sin importarle nada la política ni los fanatismos, pero en este momento todas esas creencias son brutalmente asesinadas en su casa, en su presencia, ante sus ojos.
 
Es la muerte de todos estos valores la que le hace reaccionar con toda la fuerza y valentía que estaba dormida en el interior. Pereira toma conciencia, desde la muerte, de su propia vida y de su propia existencia, haciendo justicia con su arma más poderosa: la palabra. Y es una palabra la que lleva el hilo conductor de esta obra de Tabucchi: “sostiene”

Esta cita es para mí la clave a la hora de entender el sentido profundo de la obra de Antonio Tabucchi, pero también lo es para entender el sentido de nuestra propia vida. 

La vida es el regalo más preciado que posee el ser humano, pero no tiene manual de instrucciones. De nosotros depende vivirla como protagonistas o como espectadores de nuestra propia existencia.
 

Si decidimos ser meros espectadores, nos pasaremos nuestra existencia quejándonos y compadeciéndonos de nosotros mismos  por todo lo que podíamos haber hecho y no hicimos. 

Si decidimos ser protagonistas corremos el riesgo de pasar nuestra vida persiguiendo grandes metas que, en el caso de alcanzarlas, sólo nos proporcionaran una felicidad momentánea.  

Si pensáramos con más frecuencia en lo efímera que es nuestra estancia en este mundo y el poco equipaje que  podemos llevar en nuestro viaje final, quizá pasaríamos menos tiempo persiguiendo cosas materiales y  librando grandes batallas que igual sólo nos aportan éxitos pasajeros  y  aprenderíamos a valorar más las cosas que  son realmente trascendentes y que muchas veces no vemos aunque las tengamos ante nuestros ojos. 

Tomemos la posición que tomemos, hay circunstancias que aparecen en nuestra vida y que nos hacen detenernos y reflexionar sobre el sentido que tiene  nuestra estancia en este mundo. 

Una de las circunstancias más decisivas es ver de cerca la muerte de un ser querido o la aniquilación de los valores  que una persona siempre ha tenido como pilares de su existencia. En estas circunstancias es cuando la mayoría de los seres humanos aprendemos a valorar lo que realmente nos es imprescindible para llevar en nuestro equipaje final y aprendemos a luchar por ello sacando fuerzas y valor de donde ni siquiera nosotros sabíamos que lo teníamos. 

En nuestro último viaje sólo podremos llevar nuestra verdad, nuestra fé y nuestras buenas o malas acciones, todo lo demás se queda aquí. Una vez más nos toca ser los protagonistas de nuestra historia.  

Si creemos en la Resurrección, la muerte sólo será una puerta hacia una vida mejor. Si no creemos, la cosa será más dramática, porque nos tocará pensar que toda nuestra existencia aquí y nuestras grandes conquistas terminarán en un ataúd  lleno de carne putrefacta. 
Tranvía Lisboa
                                                                     Virtudes Rivero.
 

viernes, 9 de noviembre de 2012

La puerta de la fe.

PORTA FIDEI
 
Museos vaticanos
El Buen Pastor
 
 

Resumen de la Carta Apostólica de Benedicto XVI
 
           1.-“La puerta de la fe” (cf. He 14,27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Este empieza en el bautismo (cf. Rom 6,4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn 4,8): el Padre, que en su plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.

          2.-Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. “La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud”.

          3.-No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta. Como la samaritana, también el hombre actual pude sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente. Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos. Creer en Jesucristo es el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.
 
 
Iglesia Coimbra Portugal
 
          4.-A la luz de todo esto, he decidido convocar un Año de la fe. Comenzará el 11 de octubre de 2012, el cincuenta aniversario de la apertura del concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013.  Pablo VI en 1967 convocó también un Año de la fe. Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese “auténtica y sincera profesión de la misma fe”; además quiso que esta fuera confirmada de manera “individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca” Pensaba que de esa manera toda la Iglesia podría adquirir una “exacta conciencia de su fe, para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla”.

          5.-Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio  Vaticano II como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el s. XX. Con él se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza. Es necesario leerlo de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la tradición de la Iglesia.

 Vaticano noche

          6.-La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes. La Iglesia, abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación, y busca sin cesar la conversión y la renovación. La iglesia continúa su peregrinación “en medio de las persecuciones del mundo y de los consuelos de Dios”, anunciando la cruz y la muerte del Señor hasta que vuelva. Se siente fortalecida con la fuerza del Señor resucitado para poder superar con paciencia y amor todos los sufrimientos y dificultades, tanto interiores como exteriores, revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz”. Para Pablo el Amor de Dios Padre manifestado en la muerte y resurrección de Cristo lleva al hombre a una nueva vida. Gracias a la fe, esta vida nueva plasma toda la existencia humana en la novedad radical de la resurrección. En la medida de su disponibilidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad libre, los pensamientos y los afectos, la mentalidad y el comportamiento del hombre se purifican y transforman lentamente, en un proceso que no termina de cumplirse totalmente en esta vida. La fe que actúa por el amor, se convierte en un nuevo criterio de pensamiento y de acción que cambia toda la vida del hombre.

          7.-“Caritas Christi urget nos”: es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, es necesario un compromiso eclesial más convencido a favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe. La fe nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre  el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos. Como afirma san Agustín, los creyentes, los oyentes “se fortalecen creyendo”. La fe sólo crece y se fortalece creyendo; no hay otra posibilidad para poseer la certeza sobre la propia vida que abandonarse, en un in crescendo continuo, en las manos de un amor que se experimenta siempre como más grande porque tiene su origen en Dios.

          8.-Queremos celebrar este Año de manera digna y fecunda. Habrá que intensificar la reflexión sobre la fe para ayudar a todos los creyentes en Cristo a que su adhesión al Evangelio sea más consciente y vigorosa, sobre todo en un momento profundo cambio como el que la humanidad está viviendo.

          9.-Será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía, que es la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y también la fuente de donde mana toda su fuerza. A los cristianos el Credo les servía como oración cotidiana par no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda: “Recibisteis y recitasteis algo que debéis retener siempre en vuestra mente y corazón y repetir en vuestro lecho; algo sobre lo que tenéis que pensar cuando estáis en la calle y que o debéis olvidar ni cuando coméis, de forma que, incluso cuando dormís corporalmente, vigiléis con el corazón”.

          10.-Existe una unidad profunda entre el acto con el que se cree y los contenidos a los que prestamos nuestro asentimiento. El ejemplo de Lidia es muy elocuente. Cuenta san Lucas que Pablo, mientras se encontraba en Filipos, fue un sábado a anunciar el Evangelio a algunas mujeres; entre estas estaba Lidia y el “Señor le abrió el corazón para que aceptar lo que decía Pablo” (He 16,14). El sentido que encierra la expresión es importante. San Lucas enseña que el conocimiento de los contenidos que se han de creer no es suficiente si después el corazón, autentico sagrario de la persona, no está abierto por la gracia que permite tener ojos para mirar en profundidad y comprender que lo que se ha anunciado es la Palabra de Dios.

           La misma profesión de la fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. El primer sujeto de la fe es la Iglesia. En la comunidad cristina cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes. Muchas personas en nuestro contexto cultural, aún no reconociendo en ellos el don de la fe, buscan son siceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo. Esta búsqueda es un auténtico preámbulo de la e, porque lleva a las personas por el camino que conduce al misterio de Dios. La misma razón del hombre, en efecto, lleva inscrita la exigencia de lo que vale y permanece siempre. Esta exigencia constituye una invitación permanente, inscrita indeleblemente en el corazón humano, a ponerse en camino para encontrar a Aquel que no buscaríamos si no hubiera ya venido. La fe nos invita y nos abre totalmente a este encuentro.

           11.-Precisamente en este horizonte, el Año de la fe deberá expresar un compromiso unánime para redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemáticamente y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica; éste presenta el desarrollo de la fe basta abordar los grandes temas de la vida cotidiana. A través de sus páginas se descubre que todo lo que se presenta no es una teoría, sino el encuentro con una Persona que vive en la Iglesia. Sin la liturgia y los sacramentos, la profesión de fe no tendría eficacia, pues carecería de la gracia que sostiene el testimonio de los cristianos.
 
Iglesia, Coimbra, Portugal
 
 
          12.-El Catecismo de la Iglesia Católica podrá ser en este Año un verdadero instrumento de apoyo a la fe, especialmente para quienes se preocupan por la formación de los cristianos, tan importante en nuestro contexto cultural.

          13.-Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, “que inició y completa nuestra fe (Heb 12,2): en él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana para transformarla con el poder de su resurrección. En él, muerto y resucitado por nuestra salvación, se ilumina plenamente los ejemplos de la fe que han marcado los últimos dos mil años de nuestra historia de salvación.

          Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega. En la visita a Isabel entonó su canto de alabanza al Omnipotente por las maravillas que hace en quienes se encomiendan a Él. Con gozo y temblor dio a luz a su único hijo, manteniendo intacta su virginidad. Confiada en su esposo José, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la persecución con él hasta el Calvario. Con fe, María saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los recuerdos en su corazón, los transmitió a los Doce, reunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo.

          Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro. Vivieron en comunión de vida con Jesús, que los instruía. Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura.

          Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos.

          Por la fe, hombres y mujeres han consagrado su vida a Cristo.

          Por la fe, muchos cristianos han promovido acciones a favor de la justicia, para hacer concreta la palabra del Señor, que ha venido a proclamar la liberación de los oprimidos y un año de gracia para todos.

          Por la fe, hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida, han confesado a lo largo de los siglos la belleza de seguir al Señor Jesús allí donde se les llamaba a dar testimonio de su ser cristianos: en familia, profesión, la vida pública y el desempeño de los carismas y ministerios que se les confían.

          También nosotros vivimos por la fe: para el reconocimiento vivo del Señor Jesús, presente en nuestras vidas y en la historia.

          14.-El Año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero de ellas la mayor es la Caridad” (1Cor 13,13). Con palabras aún más fuertes –que siempre atañen a los cristianos-, el apóstol Santiago dice “De qué sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos de alimento diario y alguno de vosotros les dice: “id en paz, abrigaos y saciaos”, pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no se tienen obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: “Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe” (Sant. 2,14-18). La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y la caridad se necesitan mutuamente, de modo, que una permite a la otra seguir su camino. “Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40): estas palabras suyas son una advertencia que no se ha de olvidar, y una invitación perenne a devolver ese amor con el que él cuida de nosotros. Sostenidos por la fe, miramos con esperanza a nuestro compromiso en el mundo, aguardando “unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (2Pe 3,13; Ap 21,1).

          15.-Llegados sus últimos días, el apóstol Pablo pidió al discípulo Timoteo que “buscara la fe” con la misma constancia de cuando era niño. Escuchemos esta invitación como dirigida a cada uno de nosotros para que nadie se vuelva perezoso en la fe.

          “Que la Palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada” (2tes 3,1.): que este Año de la fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en él tenemos la certeza par mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero. La vida de los cristianos conoce la experiencia de la alegría y el sufrimiento. Cuántos santos han experimentado la soledad. Cuantos creyentes son probados también en nuestros días por el silencio de Dios, mientras quisieran escuchar su voz consoladora. Las pruebas de la vida, a la vez que permiten comprender el misterio de la Cruz y participar de los sufrimientos de Cristo, son preludio de la alegría y la esperanza a la que conduce la fe: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (2Cor 12,10). Nosotros creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte….

 
 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Xavier Zubiri

XAVIER ZUBIRI
 
         
           Zubiri, según Ortega: "uno de los hombres más sabios, si no el que más, de cuantos conozco".
 
          José Xavier Zubiri Apalategui nació a finales de 1898 en San Sebastián; en 1920 obtiene el doctorado en Teología en el Collegium Theologicum Romanae Universitatis de Roma; el 24 de febrero de 1921 supera el examen de licenciatura en filosofía en Lovaina; el 21 de mayo del mismo año, bajo la dirección de Ortega y Gasset, consigue el doctorado en Filosofía; en 1926, gana la cátedra, en Madrid, de Historia de la Filosofía. Se traslada a Friburgo en 1928; allí permanecerá tres años para ampliar estudios junto a Husserl y Heidegger; en 1930, se marcha a Berlín para estudiar distintas materias; allí entrará en contacto, entre otros, con Einstein, con quien establecerá una buena y prolongada amistad. 
 
Universidad de los Jesuitas en Roma, La Gregoriana
 
 
 
 
 
           En Roma, tras secularizarse, contraerá matrimonio con Carmen Castro, hija del filólogo Américo Castro, de Huétor Tájar.
 
 
          Tras la Guerra Civil, retoma la enseñanza en la Universidad de Barcelona, Cátedra que abandonará, pues le hacen la vida imposible. A lo largo de su vida, lejos de la enseñanza pública, por razones evidentes, se dedica a la enseñanza en instituciones privadas, a la traducción y sobre todo a la investigación filosófica.
 
          En los últimos años de su vida, muere el 21 de septiembre de 1983 en Madrid, recibe distintos reconocimientos: doctorado Honoris causa en Teología por la Universidad de Deusto; Premio Ramón y Cajal a la investigación compartido con Severo Ochoa; Alemania le concede Das Grosse Verdients Kreuze (Gran Cruz al Mérito).
 
OBRAS PRINCIPALES
En vida:
 
*Naturaleza, historia, Dios, (1944).
*Sobre la esencia, (1962).
*Trilogía:   Inteligencia sentiente, (1980-1983).
 
PÓSTUMAS:
 
*El hombre y Dios, (1984). (Ésta es la última obra en la que trabajó).
*Estructura dinámica de la realidad, (1989).
*El problema filosófico de la historia de las religiones, (1993).
*Los problemas fundamentales de la metafísica occidental, (1994).
*Espacio, tiempo y materia, (1996).
*El hombre y la verdad, (1999).
*El hombre: lo real y lo irreal, (2005).
*Tres dimensiones del ser humano: individual, social e histórica, (2006).
*Cursos Universitarios Volumen I (1931-1932), (2007).
*Cursos Universitarios universitarios Volumen II, (2009).
*Cursos Universitarios Volumen III, (1933-1934), (2012).

En las próximas semanas: conceptos fundamentales.

martes, 6 de noviembre de 2012

"Si - SSi "Emperatriz

HISTORIA DE ESPAÑA
 
Julián Marías
 
 
         Cuando expusimos el tema de la educación, recurrimos a Hannah Arendt como voz independiente de intereses y de partidismos.
 
         Cuando nos volvemos a la historia de España, hay que hacer lo mismo; no podemos preguntarle a los ideólogos de un partido o de otro, tampoco a los radicales. Hay que preguntarles a esos expertos que permanecieron libres en su discurso a pesar de la presión a la que fueron sometidos. Es normal que los ideólogos se pongan nerviosos, se rasguen las vestiduras, griten, o como si fuesen Sissi Emperatriz: sobre su caballo, con la cabeza levantada, con guante en la mano, miren a su alrededor, contemplen su Imperio y con desdén,  moviendo mano y guante, digan: "eso no".  
 
 
Dormitorio Eugenia de Montijo, Belmonte
 
 
          Continuemos, pues, con Julián Marías, que desde luego está más informado sobre la historia de nuestro país que muchos.

          Es cierto que la invasión musulmana fue vivida como lo que fue, una invasión. Por la lógica del pensamiento, aunque no tuviésemos ningún documento, es normal imaginarse que los españoles no recibieron con palmas y olivos a los que les impondrían su forma de vestir, de pensar, de escribir y de hablar. Recordemos que Hispania, Iberia, España tenía una cultura de cientos de años; había calzadas que atravesaban el país entero, conducciones de agua que permitía el riego de huertos, y el acceso  cómodo a fuentes en el centro de las ciudades; que esta provincia romana contaba con ciudades romanas desde Sevilla (Hispalis) hasta Finisterre (Finis Terrae) es conocido por todos. Una vez instalados en la península los musulmanes, había que convivir con el Otro; a este respecto afirma Marías:

                   "Entre cristianos y musulmanes hay lucha pero también comunicación, admiración mutua, a veces amor. La España medieval se puede ver como una <cruzada cotidiana>, algo de todos los días>  y en propio territorio, una convivencia cuerpo a cuerpo. Toda la historia europea medieval es una polémica entre Cristiandad e Islam, pero a distancia y de modo esporádico, mientras que en España es algo inmediato y cotidiano, de manera que los españoles no sólo son cristianos como los demás europeos, sino que se identifican con esa condición (...) Los romances fronterizos o moriscos son huellas de esa convivencia no siempre hostil. Y a la vez hay una experiencia, un proyecto de reconquista"


Calatañazor

           Comienzan a surgir los Romances, que cantan las gestas de los caballeros empeñados en las luchas; surge el "espíritu caballeresco". Mientras los cantares franceses o ingleses llenan de fantasías e irreales características, tanto  a sus caballeros como a las batallas en las que participan, en el ruedo hispano se canta al Cid: "El héroe no es un personaje mítico, sino lleno de realidad; el Cid va a mostrar a su esposa e hijas <<cómo se gana el pan>>; Félez Muñoz encontrará a sus primas, las hijas del Cid, apaleadas y malheridas en el robledo de Corpes, y les da agua en un sombrero nuevo comprado en Valencia". Nombrar la realidad, insertar al hombre en la realidad, nombrar el paisaje y paisanaje con nombres reales; la lengua española es un idioma que nombra realidades. Las ideologías llenan de fantasía la realidad, la modifican buscando el beneficio del que detenta o busca detentar el poder; construyen un relato mezclando realidad y falsedad.
 
Calatañazor
 
     Cervantes va a desmitologizar lo mítico:
 
                  "Hay realismo, localismo, precisión geográfica, topográfica. El Quijote empiza <<en un lugar de la Mancha>>, y el personaje no es un héroe (...), es Alonso Quijano, <<un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor>>, y se nos explica cómo vestía y qué comía cada día de la semana (...) va a partir de las realidades más inmediatas, y no aparecerán grandes personajes, sino su sobrina y el ama y el cura y el barbero y Sancho Panza y el bachiller Sansón Carrasco; el ventero, que le aconsejará llevar <<dineros y camisas>>. Cotidianidad combinada con el espíritu de la caballería. (...) ésta ha sido la situación española durante toda la Edad Media (...) La Reconquista se ha sentido como un deber, una exigencia, cumplida o no: <<Si no vencí reyes moros,/ engendré quien los venciera>>.
Mota del Cuervo

sábado, 3 de noviembre de 2012

Marías, Julián y no Javier ¿ España ?


Paro en España: 4.833.521=RAJOY- GRIÑÁN=Paro en Andalucía: 1.087.248




tanto monta Isabel como Fernando

Página W. Recomendada: Fundación Claudio Sánchez-Albornoz. Mirar enlaces.


¿ ESPAÑA ?
 
          Los españoles llevamos mucho tiempo, escuchando cómo es cuestionada España; si la defiendes, eres tildado de facha, si la cuestionas, te subes al carro de los progres, o de los nacionalistas, que los hay de todos los  colores. Un historiador habla, cuando lo hace de la Guerra Civil, de la tercera España, que sería esa mayoría de españoles que no quería la guerra; esa España: inocente, trabajadora, tantas veces resignada y  ahora, parada y paralizada por la mala gestión de muchos incompetentes.
          No vamos a abordar el tema de la Guerra Civil, que habrá que hacerlo en otro momento, sino que vamos a tratar de España, de nuestra tierra.

         Lo vamos a hacer sin permiso ni de los historiadores oficiales del Reino, ni de los políticos de carrera del Reino. Lo vamos hacer desde la perspectiva filosófica, primero desde el punto de vista de Julian Marías, discípulo de Ortega, que pensó ampliamente el tema de España. En un segundo momento, sería muy interesante volvernos también hacia María Zambrano, hacia Ortega y, cómo no, hacia el gran maestro Unamuno. Entre los historiadores, con permiso de Domínguez Ortiz, destaca, sin duda, Claudio Sánchez-Albornoz, que no Américo Castro.
JULIÁN MARÍAS, QUE NO JAVIER

          Filósofo español, discípulo de Ortega, de Zubiri, coetáneo de María Zambrano. Fue marginado del panorama intelectual oficial de su época por ser considerado desafecto al régimen franquista, fue encarcelado al teminar la Guerra Civil. Él, sin apoyo oficial, se fue elevando progresivamente en el panorama filosófico nacional e internacional, hasta ser considerado una voz filosófica imprescindible para entender no sólo el mundo filosófico español, sino el mundo intelectual de nuestro país.

¿Qué piensa de España el pensador que acompañó a Besteiro en las últimas horas de la república?


           Para abordar el tema me voy a apoyar en el libro de Marías: Cervantes clave española, publicado por Alizanza Editorial en 1990, 2003.

          En este libro Julián Marías se pregunta ¿quién fue Cervantes? ligando la respuesta a esta pregunta a otro interrogante: ¿Qué es España?:

                  "Si eliminamos a Cervantes de España queda un hueco que no se pude llenar: nos parece que es clave de España. Y quizá la manera más eficaz de penetrar en lo que es España sea verla en perspectiva de Cervantes (...) No podemos inferir a Cervantes de la realidad española. Antes de Cervantes estaba ahí España; no había Cervantes, y pudo no haberlo; no se olvide esto (...) Esto quiere decir que Cervantes representa una innovación radical en España. Ciertamente, condicionada por la realidad española, dentro de la cual vino a alojarse..."

          Marías inserta a Cervantes en la realidad, en la nación española que es anterior a él; comienza constatando la existencia de diversas ciudades como Sevilla, Cádiz, Málaga, etc... anteriores no sólo a la nación española sino también  a la presencia romana en la península "son ciudades que existían hace dos mil, acaso tres mil años, más antiguas que casi todas las ciudades europeas fuera de Grecia e Italia" esta realidad, junto con el tramado de calzadas, de grandes ciudades, hace que Hispania sea una realidad diferenciada dentro del Imperio de Roma.
Acueducto de Segovia
          Cuando se hunde el imperio romano, Hispania permanece bajo el poder de una minoría visigoda altamente romanizada, España se convierte en una realidad : "la construcción de la monarquía visigoda, cuyos límites vienen pronto a coincidir con los de la Península Ibérica ". Grandes ciudades, gran cantidad de libros en ella que hará posible la obra de San Isidoro de Sevilla. Marías nos indica que las dos realidades más amplias existentes en Europa eran Bizancio y España.
San Isidoro de Sevilla

        
        Tumba de San Isidoro de Sevilla, León
          Que en la época visigoda la península se sentía como una comunidad cultural, es una realidad. Es cierto que España como Estado Moderno no surgirá hasta la época de los Reyes Católicos, cosa de PEROGRULLO, pues la modernidad no surge en ningún lugar del mundo hasta la época de DESCARTES. 
          En el 711 comienza la invasión musulmana de España, ocuparán toda la península menos una franja del norte peninsular. A este respecto afirma Julián Marías:
                   "Rara vez se ha advertido la significación de que a este suceso se llamará <LA PÉRDIDA DE ESPAÑA> y, por tanto, se intentase durante siglos recobrar <la ESPAÑA PERDIDA>. La mayor parte de España  está <Perdida>, enajenada, ocupada por gentes de otra religión; los que están libres de la dominación musulmana se identifican con la condición cristiana y no aceptan ni por un momento ese dominio. Menéndez Pidal ha demostrado cómo hasta dos siglos después del estacionamiento de los árabes, los cristianos siguen considerando como un contratiempo pasajero aquello que les parece inaceptable, porque no admiten que el territorio español esté dividido entre cristianos y musulmanes. La ESPAÑA PERDIDA, que por eso no tiene existencia y no pone los obstáculos de la realidad, es la meta, el ideal que determina el proyecto histórico de la Edad Media, lo que llamó Reconquista de España, de la España perdida, simbolizada en la monarquia visigoda".
San Isidoro de Sevilla a caballo, ciudad de León
          Era de esperar, que si Julián Marías no se doblegó al regimen , tampoco lo hiciera a la corriente imperante en el mundo de los historiadores una vez que entró la democracia, pues para un Filósofo por encima de los intereses económicos, de la necesidad de trepar en el mundo universitario, está el amor a la VERDAD. Este amor es una pasión que hizo que Marías no fuese en nuestro país, el suyo, profesor universitario, lo fue en Estados Unidos etc.... Julián no necesitó los elogios de los políticos de la época franquista, tampoco se vendió a los elogios de los políticos de la democrácia. Sabemos que cada régimen construye su propio relato histórico, para no caer en las manipulaciones de cada época tenemos dos opciones:
                          1.- Leer al filólogo Américo Castro y más tarde la respuesta que el historiador  y presidente del gobierno de la república en el exilio Sánchez Albornoz da al filólogo; aquí cabe preguntarse: ¿Por qué nos enseñaron tan mal la historia de nuestro país en la escuela, tanto en la época democrática como en la dictadura franquista? Por motivos ideológicos, pero no por amor ni a la historia ni al país.

                                2.-La segunda opción es permanecer en la ignorancia que da la ideología de turno, y pensar, claro, que eso es cultura. PUES NO ES CULTURA. ES IDEOLOGÍA.

     Lo que se tienen que plantear los ideólogos de un partido y de otro es que mucha gente ya no se deja engañar por ninguno.

Página recomendada:Fundación Claudio Sánchez-Albornoz. Mirar enlaces.