miércoles, 13 de mayo de 2020

Cáritas parroquial Gójar

CÁRITAS GÓJAR




Cáritas Gójar agradece al Partido Popular de Gójar la aportación de alimentos.



Cáritas Gójar


CÁRITAS GÓJAR

ALMAZARA SAN JOSÉ - REYES RIVERO S.L.



Cáritas Gójar agradece a la Almazara  de Gójar San José - Reyes Rivero, S.L., la donación de aceite para el reparto de alimentos.

 Gracias por vuestra colaboración.



domingo, 10 de mayo de 2020

lecturas domingo 10 de mayo 2020 comentario


Lecturas domingo 10 de mayo de 2020

José Antonio Espejo Zamora

Amor constante más allá de la muerte
Símbolos del poema:
-Postrera sombra: la muerte.
-El blanco día: la vida.
-El agua fría:  la muerte (río leteo).
-Llama:  amor.
-Ley severa: el olvido.

Cerrar podrá mis ojos la postrera 

sombra que me llevare el blanco día
y podrá desatar esta alma mía 
hora a su afán ansioso lisonjera.

Mas no desotra parte en la ribera 
dejará la memoria en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido, 
venas que humor a tanto fuego han dado, 
medulas que han gloriosamente ardido, 

su cuerpo dejarán, no su cuidado; 
serán ceniza, mas tendrán sentido:
polvo serán, mas polvo enamorado. (Quevedo).



Comentario:
A veces, hemos hecho o nos han hecho la siguiente pregunta:¿Pero tú a cuál de tus hijos quieres más? Y la típica respuesta: a todos por igual, ¿qué dedo me corto y que no me duela?

Cuando nosotros analizamos un tema, aplicamos al análisis nuestra estructura mental; la nuestra está muy marcada por el método científico: separar, estructurar, jerarquizar. Y esto lo hace cualquier persona con formación intelectual o sin ella y a cualquier tema. Así, dentro de la Iglesia, a veces, surgen falsos debates, como si fuese posible ser cristianos de formas distintas en temas claves, esto es, si acentúas en tu relación con Dios, a través de la oración, la liturgia, serás considerado conservador; mientras que si acentúas la relación con los pobres, la atención al hombre que sufre, entonces eres considerado progresista. Cuando realmente la liturgia, la oración, la atención y el estar con el hombre que sufre van tan unidos en nuestra vida de cristianos que alejar de nosotros cualquiera de estas dos dimensiones, a nivel personal o comunitario, sería una gran pérdida para el que lo haga. En las lecturas de hoy aparecen ligadas ambas dimensiones, esto es, no hay dos caminos para ser una persona completa. En la primera lectura, la comunidad cristiana se hace eco de una queja: “en el servicio diario no se atendía a sus viudas”, la respuesta de la comunidad es reconocer el error, superarlo nombrando a los que van a dedicarse al servicio de los necesitados e inmediatamente “se les presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando”. Esto no es óbice para que haya católicos dedicados más a la atención a los que sufren y otros que dediquen su tiempo más a lo litúrgico, a la oración, a la dimensión intelectual; pero si dentro de los primeros resuena con fuerza la oración y su activa participación en la liturgia, en los segundos debe quedar claro que si vas a orar, o a celebrar los sacramentos y hay alguien que sufre, habrá que dejar la ofrenda para ir atender al que sufre. Por ello, en nuestras parroquias, es tan esencial la celebración de la Eucaristía como Cáritas: una nace de la otra y ambas se retroalimentan. Cáritas no es sólo dar pan, es hacer justicia, es apoyar a la persona para que ésta viva plenamente todas sus dimensiones. Supongamos que viviésemos en un país donde todos tuviésemos trabajo digno y las necesidades biológicas muy cubiertas pero faltase la libertad: la obligación de Cáritas sería posibilitar la libertad; supongamos que viviésemos en un país donde la dimensión religiosa fuese reprimida: el objetivo primero de Cáritas sería el procurar que la persona desarrollase en libertad su dimensión religiosa, puesto que la angustia en el hombre no nace sólo por carecer de bienes; Jesucristo, en el evangelio de hoy, nos dice: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas…” En esta época de pandemia se hace muy patente el miedo a la enfermedad y a la muerte, y aquí quisiera acentuar algo importante: para un cristiano el partido político al que se pertenece no es lo más relevante, pues para nosotros la clave interpretativa de la realidad debe partir del lugar de las víctimas, que en una pandemia son los muertos y los enfermos, y la lectura de esta realidad no puede estar mediatizada para nosotros los católicos por la ideología política, ni para convertir al líder en un führer ni para quitar al gobierno y poner a otro; nosotros sabemos que la vida sigue después de la muerte y que la persona que ha sufrido una injusticia no descansará hasta que se realice lo justo aquí en este mundo y en el otro; en este mundo, nosotros deberemos contribuir a que la justicia se realice, sin generar nuevas injusticias. Dos mundos es una forma de hablar, pues sólo existe una única realidad, un único mundo y nadie lo percibe totalmente; según algunos pensadores como Kant no conocemos más que aquello que se forma en nuestra mente, pero nunca tendríamos conocimiento de aquello que hay fuera de ella; para los realistas, en nuestra mente conocemos aquello que está fuera de ella; para otros, después de buscar nexos entre nuestra mente y las cosas fuera de ella, dicen que llegan a conectar lo exterior a nuestra mente y aquello que está en nuestra conciencia (fenomenología); estas disquisiciones no están mal, pero lo cierto es que una persona que va madurando todas sus dimensiones tiene la experiencia que nos conecta desde dentro de nuestra alma, no sólo con Dios sino también con nuestros difuntos, y existe un diálogo secreto e íntimo con aquellas personas que atravesaron la muerte y a las que seguimos amando; esto hace evidente que el amor es más fuerte que la muerte, pues ésta es incapaz de hacer que impere el olvido, ni siquiera en aquellas personas que no saben que Dios existe, pues la muerte, en estos casos, presencializa con gran fuerza a los muertos amados del mismo modo que lo hace Dios; a veces, el modo de hacerse presente tanto Dios como los difuntos es precisamente ocultándose, y al ocultarse consiguen que sintamos su presencia como nunca, con una fuerza inusitada; cuando los muertos y Dios mismo se hacen presentes por su ausencia, provocan en el hombre y en la sociedad la angustia; ésta hace palpitar en el alma humana el deseo profundo del encuentro con Dios y con los muertos amados, pone en evidencia que no estamos completos. Otra manera en que tenemos conciencia, conocimiento de Dios y de los muertos, es cuando nuestra alma queda iluminada por su presencia amorosa, es como un eco que nace en nuestra alma pero que sabemos que no la hemos provocado nosotros…

Primera lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (6,1-7):

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas. Los Doce, convocando a la asamblea de los discípulos, dijeron:
«No nos parece bien descuidar la palabra de Dios para ocuparnos del servicio de las mesas. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra».
La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo; a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La palabra de Dios iba creciendo y en Jerusalén se multiplicaba el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 32,1-2.4-5.18-19

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti

Aclamad, justos, al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. R/.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R/.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R/.

Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2,4-9):

Queridos hermanos:
Acercándoos al Señor, piedra viva rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa para Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Jesucristo.
Por eso se dice en la Escritura:
«Mira, pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa;
quien cree en ella no queda defraudado».
Para vosotros, pues, los creyentes, ella es el honor, pero para los incrédulos «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular», y también «piedra de choque y roca de estrellarse»; y ellos chocan al despreciar la palabra. A eso precisamente estaban expuestos.
Vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa.

Palabra de Dios

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (14,1-12)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre».

Palabra del Señor

lunes, 4 de mayo de 2020

historia Loja cronista de Loja

Reunión en Loja con el Cronista de la ciudad don Rafael del Rosal Pauli

JUEGOS DE CABALLEROS 
(Historia Loja)

José Antonio Espejo Zamora

Se nos dice que se celebró en Loja una fiesta con ejercicios de caballería; textualmente: “En este año de 1765, por Carnaval, se corrieron en esta ciudad de Loja, en la hazas, Artesilla y Estafermos. Estaba la plaza muy buena; había un tablado pegado al Molino Hundido, para las señoras, colgado (con colgaduras o tapices), y toda cercada con una valla. Al lado de la puerta, había una “Artesilla”, y al frente estaba el “Estafermo”, que fue lo de la segunda tarde, pues la primera sólo tuvo escaramuzas y “Alcancías”.



 

Los sujetos fueron los cuatro cuadrilleros: 
1.- Con divisa Verde: don Luis de Córdoba; a éste le seguian sus tres compañeros de cuadrilla, que eran don Luis Mayorgas, don Pedro Balzaes y don Pedro de Andaya.
2.-Con divisa encarnada: don Francisco Maldonado Chacón, y sus compañeros don José Manuel Narváez, don Diego Ruiz de Espejo y don Francisco Porras. 
3.-Con divisa azul: don Antonio de Espejo, Marqués de Olías, (Antonio Vicente Espejo, Marqués de Olías de las Águilas), José de Campos, don Francisco Guarnido y don Pedro Jiménez.
4.-Con divisa morada: don Pedro de Feria, con don Antonio de Gámez, don Francisco Antonio Valverde y don Vicente de Estrada.
Lucieron estos caballeros muy mucho y, a la noche, hubo su comedia muy buena. 

 
Anota Rafael del Rosal Pauli: En cuanto a los ejercicios de caballería que aquí se citan, ESCARAMUZA, o género de pelea entre los jinetes que van picando de rodeo, acomentiendo a veces, y a veces huyendo con grande ligereza. ESTAFERMO: muñeco que gira sobre un poste de madera con un escudo en un lado y, en el otro brazo una cadena de la que pende una bola, y que cuando un jinete alancea el dicho escudo, al girar el muñeco, ha de andar hábil el jinete, para que la dicha bola no le pegue en la espalda. Artesilla: Artesa llena de agua, colocada en alto, con una tabla en el fondo a manera de quilla, y cuyo artilugio gira sobre dos postes; cuando el caballero alancea la dicha tabla, ha de andar rápido, si no quiere mojarse. ALCANCÍAS: bola gruesa de barro secada al sol, la cual se llena de ceniza o flores, y sirve para hacer tiro en el ejercicio de la caballería, que llaman jugar o correralcancías, de las cuales se defienden los jugadores con las adargas o escudos, donde se quiebran las alcanzas.
Signatura: Transcripción hecha por Pauli del libro del Cura Vega; llamado Alfonso Uvaldo de Vega y Calvillo. 1688-1757; folio 7 de la transcripción de Rafael Pauli y folio 9 del libro original.

jueves, 30 de abril de 2020

silencio por nuestros difuntos

TRES MINUTOS DE SILENCIO
Por los difuntos del coronavirus y por sus familiares

(Hoy, jueves 30 de abril, en Gójar,  a las 18:00 h.; al repique de campanas; cada uno desde donde se encuentre)

José Antonio Espejo Zamora




Esta tarde, tras el repique de campanas, en Gójar, guardaremos 3 minutos de silencio. Hemos sido convocados para ello por la Corporación Municipal de Gójar. Toda la corporación ha coincidido en lo conveniente de este gesto. El estar de acuerdo en lo esencial es fundamental para la solución de los problemas comunes y para conseguir una convivencia pacífica. Por otra parte, puesto que los concejales, alcalde, diputados, etc… no son el pueblo, sino la representación del mismo, esto hace que el gesto, el acto que haremos esta tarde sea el ejercicio de una de las funciones de las personas electas: intuir, rastrear el sentir del pueblo y llevarlo a cabo; una perversión del sistema sería lo contrario, esto es, dirigirme a la gente para modificarles su sentir, su pensamiento y sus  acciones con el objeto de que el pueblo piense, sienta, quiera y pida aquello que  a los dirigentes les conviene. No es el caso; el mismo hecho que gentes de distintos modos de pensar el funcionamiento de la sociedad se hayan puesto de acuerdo en los 3 minutos de silencio es muestra de ello.

El silencio, ¿para qué? y ¿por quién?

El silencio puede ser un problema para algunas personas, no saben qué hacer; ¿hacia dónde dirigir el corazón y la mente? Nosotros, que somos religiosos, sabemos que inmediatamente que cerramos los ojos, la boca y el pensamiento, dirigimos una mirada al centro de nuestra alma y activamos el mecanismo interno, que conocemos bien, y que hace que lo más profundo de nosotros mismos se dirija a Dios para, entablando un diálogo con Él, podamos pedirle por los difuntos y por sus familiares; pedir es lo más sencillo, pero hay algo más profundo que es sentir y participar con Dios en el amor común que nos envuelve a nosotros, a los difuntos, a los familiares, y a Dios mismo; pensemos que hacer oración es como introducirte en una piscina donde uno y todos nos encontramos rodeados de agua, y esa agua sería el amor, que nos rodea, nos inunda y nos penetra; si en una piscina el agua está fuera de nosotros, cuando oramos, el amor no sólo nos rodea sino que nos penetra. El silencio, por tanto, es para adentrarnos en esa balsa que constantemente nos rodea, que es el amor de Dios y que sólo cuando hago silencio y me adentro en mí mismo buscándolo, lo encuentro. Hay gente con un excelente oído musical, no es mi caso; esto les hace percibir el mundo sonoro de forma distinta; yo, que soy como un ciego para la música, sé lo que me pierdo cuando veo a otras personas elevarse al momento que a través del oído perciben la Belleza; es obvio que el sonido ha tocado el alma, y por tanto es una carencia en mí; igualmente, la persona que no puede orar tiene una carencia, está impedida para disfrutar de la relación con Dios y con los demás desde el centro de la propia alma. Los músicos nos dirán que aunque no se tenga oído, se puede adquirir y con el tiempo se puede llegar a disfrutar de la música; de igual manera, el que piensa que está incapacitado para la oración, también con el tiempo y la práctica puede llegar a tener ese contacto con Dios y con los demás a ese nivel profundo. Ese nivel puede llegar a ser tan profundo y claro que el amor nos permita adentrarnos en el alma del otro, y esto Dios lo hace con nosotros constantemente…

Silencio por quién:

Para nosotros, el silencio es oración, y la oración, como dirá San Juan de la Cruz, es soledad sonora, esto es, no hay en él ni silencio ni soledad.  Nosotros sabemos que los muertos resucitan; esto nos lo enseñó la iglesia desde niños; sin embargo, la vida, el pensamiento, la búsqueda personal y las experiencias nos confirman lo rotundo de esta verdad. Rezar, o aún algo más profundo, celebrar la Eucaristía por nuestros difuntos no es pedirle al Señor que los lleve al cielo; se trata de algo más hondo. Cuando yo oro por ellos, lo que realmente hago es intentar conectar desde el fondo de mi alma con el amor que los envuelve a ellos y que ellos son y tienen; conectar con el amor con el que ellos han amado a los suyos y que les nacía de dentro y por tanto con algo que nuestros difuntos conocen muy bien. Orar por los difuntos es superar la tragedia de la muerte, empujarlos hacia el corazón de Dios, hacia la comunión de los Santos, como nos enseña la iglesia; esto es, cuando oro por ellos estoy entrando, despertando en mí la común-unión con ellos y con Dios. Orar por el otro es estar en presencia del otro aunque él haya atravesado la muerte.

Algo flota en el aire y eso que flota es el amor que presencializa a Dios; necesitamos el silencio que nos permita percibir la presencia del Señor que a todos nos acompaña y en todos está, muertos y vivos.



domingo, 26 de abril de 2020

lecturas domingo 26 de abril 2020 pascua





Lecturas domingo 26 de abril de 2020

José Antonio Espejo Zamora
Comentario:

Los discípulos de Emaús se alejan de Jerusalén, han contemplado la tragedia de Jesús, nada más patente que la muerte para asegurar el fracaso; al alejarse de la ciudad, se van volviendo a la rutina, que para ellos era una vida sin esperanza, la resignación. “Suele suceder que los decorados se derrumben. Despertar, tranvía, cuatro horas de oficina o de fábrica, comida, tranvía, cuatro horas de trabajo, cena, sueño y lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado al mismo ritmo, es una ruta fácil de seguir la mayoría del tiempo. Pero un día surge el <<porqué>> y todo comienza con esa lasitud teñida de asombro… la lasitud está al final de una vida maquinal… durante todos los días de una vida sin brillo, el tiempo nos lleva…”; así el premio Nobel de literatura, Camus, nos va desvelando lo absurdo de la vida; a ese mundo absurdo vuelven los discípulos de Emaús. En ellos había surgido la esperanza cuando vieron cómo Jesucristo hacía irrumpir la eternidad en el tiempo, cuando vieron cómo la lógica absurda del mundo quedaba rota por los milagros de Jesucristo: “los ciegos ven, los sordos oyen…”, cuando en lo alto de la montaña oyeron: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos; bienaventurados los que lloran porque serán consolados, bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados… Caminan de vuelta a su casa, a la casa sin Dios, a la casa del absurdo, edulcorada con mil cosas para tapar y olvidar el verdadero rostro del mundo: lo absurdo. Todo estaba bajo el peso de la muerte. ¿Por qué los que mataron a Jesús prefieren que todo el pueblo viva un mundo sin esperanza, sin Dios, sin sentido? ¿Por qué mataron a Jesús los que dirigen el mundo? Seguramente porque de esta manera el mundo reducido al tiempo, a lo puramente humano, aunque sea absurdo y desesperanzado, el mundo les pertenece a ellos, lo pueden manejar, y muerto Dios, ellos se convierten en dios. No se convierte el pueblo en dios, sino sólo una élite, (económica, política…), aunque como la élite es inteligente le dirán al pueblo que ellos son dios, (la soberanía reside en el pueblo) vosotros sois dios, vosotros elegís a la élite, por tanto vosotros sois nosotros y nosotros, vosotros; pero nosotros, la élite, dirigimos en vuestro nombre el cielo y el infierno en este mundo, pues nos pertenece. Jesucristo había roto esto y no lo podían consentir. ¿No es el mismo motivo por el que mataron a Gandhi, a Oscar Romero, a Martin Luther King, o por lo que intentaron matar a Juan Pablo II? Éstos sólo tenían, como Jesucristo, un arma: la Palabra y los cuatro proclamaban la no violencia, como Jesucristo, pero contra ellos se ejerció la violencia. ¿Quién venció? Para los de Emaús, vencieron los de siempre; sin embargo, de la India se marcharon los ingleses, en Estados Unidos ya ha habido un presidente negro; en los países del este cayeron las dictaduras, en el Salvador, se llenó de sinrazón la élite; sin embargo, hoy como hace 2.000 años, millones de personas creemos y pensamos que Jesucristo es el Hijo de Dios; como Pedro, en la primera lectura, nos ponemos de pie y con solemnidad decimos: “A Jesús el Nazareno, al que matasteis… Dios lo resucitó…”. ¿Cómo podemos afirmar esto? Sería suficiente decir que cuando vemos que los hombres que tienen como arma sólo la Palabra vencen a los que tienen en sus manos la propaganda, la economía y la violencia… ¿No es esto un milagro? ¿No es esto la eternidad irrumpiendo en el tiempo? ¿No es esto un milagro que perturba la lógica del mundo? Sin embargo, hay mucho más. Cuando los de Emaús son acompañados por un hombre que les hablaba de la vida de Jesús, les ardía el corazón, la eternidad despertaba dentro de ellos mismos; pero hay más, se les abrieron los ojos, comprendieron cuando, sentados a la mesa, compartieron el pan, como nosotros, cuando celebramos la misa, esto es, cuando nosotros entramos en una relación en comunión entre nosotros y con Dios, cuando nosotros, al celebrar los sacramentos, rompemos el tiempo, y la eternidad que vive dentro de cada persona sale fuera… y hay mucho más…








Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (2,14.22-33):

EL día de Pentecostés Pedro, poniéndose en pie junto a los Once, levantó su voz y con toda solemnidad declaró:
«Judíos y vecinos todos de Jerusalén, enteraos bien y escuchad atentamente mis palabras.
A Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros mismos sabéis, a este, entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos. Pero Dios lo resucitó, librándolo de los dolores de la muerte, por cuanto no era posible que esta lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:
“Veía siempre al Señor delante de mí,
pues está a mi derecha para que no vacile.
Por eso se me alegró el corazón,
exultó mi lengua,
y hasta mi carne descansará esperanzada.
Porque no me abandonarás en el lugar de los muertos, ni dejarás que tu Santo experimente corrupción.
Me has enseñado senderos de vida,
me saciarás de gozo con tu rostro”.

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como era profeta y sabía que Dios “le había jurado con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo”, previéndolo, habló de la resurrección del Mesías cuando dijo que “no lo abandonará en el lugar de los muertos” y que “su carne no experimentará corrupción”. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo».

Palabra de Dios

Salmo
Sal 15,1-2.5.7-8.9-10.11

R/. Señor, me enseñarás el sendero de la vida

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios».
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa esperanzada.
Porque no me abandonarás en la región de los muertos,
ni dejarás a tu fiel ver la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.


Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (1,17-21):

Queridos hermanos:
Puesto que podéis llamar Padre al que juzga imparcialmente según las obras de cada uno, comportaos con temor durante el tiempo de vuestra peregrinación, pues ya sabéis que fuisteis liberados de vuestra conducta inútil, heredada de vuestros padres, pero no con algo corruptible, con oro o plata, sino con una sangre preciosa, como la de un cordero sin defecto y sin mancha, Cristo, previsto ya antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos por vosotros, que, por medio de él, creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, de manera que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios.

Palabra de Dios


Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35)

Aquel mismo día (el primero de la semana), dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios;
iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo:
«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».
Ellos se detuvieron con aire entristecido, Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:
«Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».
Él les dijo:
«¿Qué?».
Ellos le contestaron:
«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».
Entonces él les dijo:
«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.
Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:
«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron.
Pero él desapareció de su vista.
Y se dijeron el uno al otro:
«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».
Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

lunes, 20 de abril de 2020

declaración de los derechos humanos

DERECHOS HUMANOS



Preámbulo:
Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias.
Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.
Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones.
Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.
Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y
Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;
LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción. 

Artículo 1.
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2.
Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3.
 Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4.
 Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.


Artículo 5. 
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6.
 Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7.
 Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8. 
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9.
 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10.
 Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11.
 1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12.
 Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13.
 1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14.
 1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15.
 1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16.
 1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17.
 1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18.
 Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19.
 Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20.
 1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21.
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22.
 Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23.
 1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24.
Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25.
 1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26.
 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27.
1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Artículo 28.
 Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29.
 1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30.
 Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.