miércoles, 12 de septiembre de 2018

Zubiri Teología - Filosofía




Xavier Zubiri
El problema teologal del hombre: Dios, Religión, Cristianismo.

         Me dispongo a ir publicado, poco a poco, una síntesis de la obra de zubiri: El problema teologal del hombre...; lo mejor es leer directamente el libro, pues leer un resumen conlleva una carente comprensión de lo que el autor ha querido expresar. Pero como llevo tiempo leyendo al filósofo quiero aprovechar mi trabajo para compartirlo.
Introducción
1.-Los términos del diálogo: el hombre actual y el cristianismo.
2.-El carácter del diálogo: el problema teologal del hombre.
3.-La marcha del diálogo: los pasos de nuestra exposición.
1.-Los términos del diálogo:
 el hombre actual y el cristianismo.
         …una cosa es clara. El punto de coincidencia entre el hombre actual y el cristianismo no es la indigencia de la vida sino su plenitud. Cuando la vida se asienta más sobre sí misma, es entonces cuando formalmente está siendo más en Dios y con Dios. La deiformación cristiana es el fundamento positivo de una vida plenamente asentada sobre sí misma. Y esta convergencia entre la situación del hombre actual como plenitud de vida y el cristianismo como deiformación, es, a mi modo de ver, lo que mueve al diálogo.
         El cristianismo es formalmente, en expresión paulina, una morfosis, una conformación divina del hombre entero; en mi interpretación, una deiformidad. El cristianismo es salvación sólo porque es deiformación.
         El diálogo entre el cristianismo y el hombre actual, el punto de encuentro entre él y el cristianismo no se da, según Zubiri, en la vida rota y trágica del hombre, como si el cristianismo buscase sólo tapar, reparar las grietas de la vida. El cristianismo, aunque es una religión de salvación, capaz de rescatar, acompañar etc… al hombre en sus fracasos, su tarea se dirige fundamentalmente al hombre buscando su deiformación; será “la plenitud de la vida” el punto de encuentro entre el hombre actual y el cristianismo.

2.-El carácter del diálogo: el problema teologal del hombre.
         Se trata de encontrar un logos, una intelección, de lo que es Dios para el hombre actual. Es, pues, una intelección <<teo-logal>>. La forma diálogo pende del carácter del logos mismo.
¿Cuál es este logos?
         Ha tenido distintos caracteres en la historia:
2.1.-El Logos revelante.
2.2.-El Logos teo-lógico.
2.2.1.-Logos kerigmático.
2.2.2.-Logos ostensivo.
2.2.3.-Logos científico.
2.2.3.1.-Logos especulativo.
2.2.3.2.-Logos histórico.
2.2.3.3.-Logos hermenéutico.
2.2.4.-Reflexiones críticas.
2.3.-El Logos teologal.

2.1.-El Logos revelante.
         Lo que en el Nuevo Testamento se designa con el término Logos es un título personal de Cristo en su carácter de revelador del Padre y, en cuanto tal, según se nos dice en el Evangelio de San Juan, estaba desde el principio en Dios y era Dios.
         Este Logos es lo que da al cristiano lo que san Pablo llama Morfosis, su conformación en el conocimiento y en la verdad a diferencia del antiguo Israel cuya Morfosis estaba en la ley.
         Aquí, conocimiento no significa ciencia, sino conocimiento que se adquiere en el trato íntimo con algo (el hombre que dice que conoce lo que es una enfermedad si ha estado enfermo). Aparece así la unidad intrínseca entre el logos como atributo personal de Cristo y la Morfosis del hombre. Como personalmente existente en Cristo y como conformador del conocimiento de la verdad en el hombre, logos no es un saber teológico, es decir, un saber acerca de la revelación, sino que es la revelación misma. Es el logos revelante.
2.2.-El Logos teo-lógico.
         A  este logos se va a dirigir la iglesia para intentar una intelección suya por el logos humano.
         El hombre en la iglesia, con su capacidad humana, va a intentar comprender a este logos. Lo va a hacer en distintas direcciones:

2.2.2.-Logos ostensivo.
2.2.3.-Logos científico.
2.2.3.2.-Logos histórico.
2.2.3.3.-Logos hermenéutico.


2.2.1.-Logos kerigmático.
         Proclamación del cristianismo fuera del Nuevo Testamento (…) en su triple función de proclamación, propagación y propaganda.
2.2.2.-Logos ostensivo (o mostrativo).
         El logos kerygmático se ha tornado en logos ostensivo o epideíctico. Es la segunda forma del logos teológico.
         Zubiri cita a San Irineo de Lyon en su obra Démonstration de la prédication apostolique:
         <<si no creéis no tendréis firmeza>>. Y esta verdad y su presunta comprensión son lo esencial para san Irineo: <<la verdad hace adquirir la fe, porque la fe está fundada en lo que es verdaderamente el ser de las cosas…>>
         Es bien patente el progreso desde un logos meramente predicador a un logos que pretende penetrar en la inteligencia del ser de las cosas mediante la fe y, recíprocamente, “un logos que pretende” una inteligencia de la fe mediante la verdad del ser de las cosas es el carácter propio del logos ostensivo o epideíctico.
Significado de epideíctico: "Epi" significa "sobre" o "en lo más importante", y "deíctico" significa "que señala". La palabra normalmente se refiere a algo que se concentra en lo principal o más importante de alguien o algo (generalmente en una persona), en lo que sobresale de esta persona.
2.2.3.-Logos científico.
         …la unidad de la fe con el ser de las cosas condujo inexorablemente a algo más que a una mostración: condujo a desentrañar la interna estructura de lo mostrado, es decir, a <<entender>> en la medida de lo posible. Y entender, aun en el caso de los misterios, es siempre y sólo conceptuar. Ahora bien, los conceptos son los órganos mentales que fuerzan a que lo conceptuado muestre su estructura desde sí mismo, a que haga ver desde sí mismo la interna necesidad en que consiste. Con ello, el saber teo-lógico va a convertirse en ciencia.
         Y como en el logos se expresa lo que se conceptúa que es el ser de las cosas, resulta que según sea el carácter de estos conceptos, así será el carácter del logos y, por tanto, de la ciencia teológica.

2.2.3.2.-Logos histórico.

2.2.3.1.-Logos especulativo.
                            El ser de las cosas fue el tema permanente de la filosofía griega.
                            De esta suerte, el órgano de la ratio deitatis fue la metafísica griega. Con ello, el logos demostrativo o científico cobró el carácter de logos especulativo y la teología se hizo teología especulativa.
2.2.3.2.-Logos histórico.
          El ser de las cosas de que aquí se trata puede tener otra dimensión: no el “ser” a la griega, sino lo que las “cosas” (en el sentido más amplio del vocablo) son en el depósito de la fe. Entonces, los conceptos son la forma según la cual la fe ha ido pensando la revelación y los dogmas. En última instancia, es el ser de la verdad en una tradición. Los conceptos griegos mismos aparecen aquí como momentos de una tradición.
          Se trata de tomar lo histórico como método, como camino para fundamentar la verdad, previamente admitida, de la revelación, de los dogmas, y de todo el pensamiento cristiano.

                   2.2.3.3.-Logos hermenéutico.
                            El ser de las cosas puede tomarse todavía en otra dimensión distinta que no es ni metafísica ni tradición histórica: es la forma según la cual las “cosas” se presentan y funcionan dentro del contexto vital semita antiguo. Para entenderlas es menester “interpretar” el sentido del texto bíblico: entender es ahora interpretar.
                            En lugar de pedir sus conceptos a la metafísica griega, se piden al texto bíblico mismo los conceptos con que sus autores expusieron sus enseñanzas. Ya no se piensa en categorías griegas, sino en categorías bíblicas. De ahí nace la teología bíblica. Es una concepción distinta del “cuerpo de la verdad”.
2.2.4.-Reflexiones críticas.
2.2.4.1.- Carácter problemático de cada una de las tres teologías:
         La metafísica griega no pasa de ser un modo, entre otros posibles, de entender la revelación. Puede incluso suministrar una serie de vocablos y conceptos con que formular los dogmas. Pero estos conceptos no forman parte del dogma; sólo es dogma lo que en ellos y con ellos se “quiere decir”.
         Pero una cosa es que las mismas verdades dogmáticas y teológicas puedan pensarse con distintos sistemas metafísicos y otra que puedan pensarse sin ninguno.
         Lo que sí es esencial al logos teo-lógico científico es una especie de interno dinamismo, si no hacia una metafísica, si hacia lo metafísico en cuanto tal.
         La teología bíblica, vista desde las otras dos teologías muestra algo esencial. En primer lugar, que los conceptos bíblicos en cuanto tales no son formalmente solidarios de la revelación (…) La revelación se expresa en conceptos semíticos como podría haberse expresado en conceptos de otras mentalidades… más aún, dentro del propio texto bíblico, los conceptos y las mentalidades que le son subyacentes son múltiples… En este aspecto la teología bíblica es un primer capítulo de la teología histórica.
         La mentalidad semítica y los conceptos en que está plasmada constituyen (…) una metafísica, que es el cañamazo del pensamiento bíblico.
         Lo que la teología especulativa quiere decir es lo que ya se sabe que está revelado. Pero lo que la teología bíblica quiere decir es “qué es lo que está revelado”.
         De ahí que, si bien toda teología bíblica se articula en teología especulativa, toda teología especulativa se halla esencialmente “vertida a” y “montada en” una teología bíblica, esto es, en una hermenéutica y en una exégesis.
         La Biblia necesita ser “interpretada” no por ser Biblia sino por ser historia. Por eso, la teología especulativa está esencialmente vertida al logos hermenéutico en toda la amplitud de la historia.
         La teología histórica tiene como primer capítulo suyo la teología bíblica. Desde la interpretación del texto revelado, es decir, desde la teología bíblica es como se va desarrollando la historia de la revelación u del dogma. Por esto, la teología histórica pende esencialmente de una teología bíblica.
         …la historia no es simplemente el proceso que lleva de un estadio a otro, esto es, la historia no es un mero método o camino, sino que es un momento intrínseco de la realidad misma del estadio primero: es su intrínseca historicidad. Y de ella depende la procesualidad de la historia. (Historicidad no significa que está pasando en el tiempo y en el curso de la historia, sino la historicidad como un modo de ser rigurosamente metafísico de todo lo que de una u otra forma es humano, y realmente la revelación lo es, y más la teología. Es la intrínseca historicidad. …hay proceso histórico, porque cada estadio es en sí mismo histórico…
         Toda teología histórica envuelve esencialmente un esbozo o primordio de teología especulativa…
         …Las tres teologías se recubren mutuamente.
Tres teologías; tres Logos como momento estructural de un mismo logos:
         Teología especulativa: logos especulativo.
         Teología histórica: logos histórico.
         Teología bíblica: logos hermenéutico.
Las tres teologías no son las tres ciencias en las que se divide la teología, sino que son los momentos de un movimiento intelectual único; constituyen algo así como la dialéctica de un solo logos científico.
         La teología científica es, pues, algo “uno” que ha de abarcar, de un modo intrínseco y formal, una exégesis, una historia y una especulación, es decir, el logos científico ha de ser, a la vez y a una, logos hermenéutico, logos histórico, logos especulativo. Es la unidad por la que al modo de ver de Zubiri ha de esforzarse toda teología presente y futura…
         El logos como ciencia no es sino una forma y, además, fundada, de otras formas de logos. Ninguna ciencia, ni teología, tiene un objeto propio: es el sistema de la fe. Este sistema es la interna articulación del cuerpo de la verdad y, a su vez, este cuerpo de la verdad es lo propio del logos ostensivo…
        

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