martes, 29 de septiembre de 2015

Cataluña tiene una oportunidad


CATALUÑA
Llevamos mucho tiempo soportando la soberbia catalana; en muchas ocasiones, se habla de la gran capacidad del pueblo catalán para generar riqueza, que es una de las más ricas de España pero no nos dicen lo siguiente:

1.-Si en el S. XIX se desarrolló la burguesía catalana por encima de otras en el territorio nacional fue, entre otras cosas, por las leyes proteccionistas que obligaban a todos los españoles a comprar, por ejemplo, productos textiles catalanes, aunque los ingleses fuesen mejores y más baratos.

1.1.- Si esa política proteccionista se hubiese llevado a cabo con otras regiones españolas, habrían prosperado tanto como Cataluña o más.

2.-La burguesía catalana instigó el golpe de estado de Primo de Rivera; recordemos que, por entonces, Primo de Rivera era gobernador civil de Barcelona; en el libro de Shlomo Ben-Ami: El cirujano de hierro, la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), afirma: que el golpe de Primo de Rivera “fue apoyado y de hecho llevado a la victoria por una clase claramente definida: la alta burguesía catalana, la misma clase que en 1898-1899, encontrándose en una honda crisis  de confianza, clamaba que <<el país quiere una verdadera dictadura, aborrece el parlamentarismo>>”. Continua afirmando el autor de este estudio: “Ha de señalarse que la alianza de Primo de Rivera con la burguesía catalana se selló con su promesa de dotar a la industria catalana de altos aranceles protectores”.

3.-En todos los gobiernos se procura, desde antes de Franco, que uno de sus miembros, al menos, fuese catalán.

4.-La emigración con destino a Cataluña durante el s. XX, nos la han justificado con la idea falaz de una Cataluña capaz de crear unos puestos de trabajo frente al resto del país incapaz de ello, idea falsa puesto que, si se han creado, ha sido con la ayuda de todo el pueblo español.

4.1-Los emigrantes llegados a Cataluña desde el resto España se encontraron, en muchas ocasiones, el desprecio de los nativos, puesto que los catalanes también se creyeron que la riqueza era gracias a ellos y sólo a ellos. Los emigrantes, primeramente, se instalaron en viviendas, muchas de ellas en condiciones infrahumanas; con el tiempo se consiguieron viviendas más dignas gracias a su trabajo y no a la grandeza catalana, viviendas que en muchos casos y para muchos no llegan a los 100 metros cuadrados para una familia y digo cien pero podría decir 50.

4.2. La emigración hacia Cataluña no fue un paseo hacia el paraíso, sino la consecuencia necesaria de proteger a la industria y comercio catalán frente al resto de España.

4.3.- La emigración supuso, en términos personales, un desenraizamiento de miles de personas y familias, que tuvieron que dejar su casa, su tierra, su cultura para entrar en una tierra que los recibió, en muchos casos, con desdén.

4.4.-La emigración privó a muchos pueblos y ciudades del resto del país de miles de personas capaces de trabajar, de pensar y de crear; todo este "capital" humano se invirtió en Cataluña.

        5.-La cuestión, ahora, es si después de estas elecciones, si después de las reivindicaciones catalanistas, Andalucía, con el PSOE a la cabeza, unido a Ciudadanos, no lo olvidemos, y con el PP como consentidor, se van a prestar a que la historia se repita; o bien, serán capaces de permanecer firmes y afirmar el derecho de los andaluces y resto de españoles a no sacrificarse más por Cataluña.

        6.-Si las autonomías han tenido algo de bueno es que se ha tomado conciencia del derecho al propio desarrollo, también a la solidaridad, pero desde luego no a soportar la carga de que Cataluña y el País Vasco sigan con privilegios, argumentando unos pretendidos derechos históricos, pretendiendo unas autonomías especiales y privilegiadas por razones históricas. ¿Qué historia es esa que niega la historia del resto de los pueblos? ¿Qué historia es esa que nos obliga a comprar los productos generados en esas regiones o comercializados desde ellas al  resto del país a través de las grandes superficies comerciales? etc…

       Cataluña tiene la oportunidad de reconocerle al resto del pueblo español todo el bien que éste le ha hecho a lo largo de los siglos; de camino, el País Vasco debería hacer lo mismo, o quizás algo más, pues a la hora de hacer historia, todos tenemos memoria, sobre todo de la reciente.

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